Muchas emociones inundan a las futuras mamás, una de las cuales puede ser la preocupación porque todos quieren un bebé saludable.

Cheyenne Potts, oriunda de Tennessee, Estados Unidos, sintió que su mundo feliz se desmoronaba a su alrededor cuando le dijeron que algo andaba mal con su hijo nonato.

A Cheyenne y a su esposo Michael les dijeron que su hijo estaba “quebrado” y que si no moría durante el embarazo lo haría poco después del nacimiento y que tenían la opción de terminar con el embarazo antes de que eso ocurriera, según Love What Matters.

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Pero la pareja decidió quedarse con su bebé y once meses más tarde está desafiando todas las probabilidades y demostrando que es un luchador.

“Nuestro hombrecito, Leo, tiene una enfermedad llamada osteogénesis imperfecta… enfermedad de los huesos de cristal”, explicó la abuela de Leo para Love What Matters.

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Facebook / Cheyenne Potts

Al principio, los padres siguieron el consejo del médico y comenzaron a planear su funeral, pero luego decidieron hacer lo que pudieran y actuar como si los médicos estuvieran equivocados.

Facebook / Cheyenne Potts

Los médicos le dijeron a la pareja que su hijo no viviría más de una semana después de nacer.

“Pero luego decidimos hacer todo lo posible para planear como si los médicos estuvieran equivocados. Hablamos entre nosotros de cómo sería la vida con Leo. Pasamos los siguientes 4 meses de esa manera”, dijo la abuela de Leo.

Durante la Navidad, dos semanas antes de que Leo naciera, se aseguraron de tener muchas fotos pensando que era la última Navidad que tendrían con su hijo.

Facebook / Cheyenne Potts

Leo nació en enero de 2019 con un peso de 5,11 libras (2,3 kilos) y con vida.

Desde ese momento, el hermoso niño comenzó a mostrarle al mundo lo valiente que es.

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“Llorando, vivo, y haciéndolo por su cuenta. Los médicos estaban equivocados”, escribió su abuela. “¿Es perfecto? No, es perfectamente imperfecto, y está AQUÍ. Ese día, Leo comenzó a mostrarle al mundo que escribiría su propia historia”.

Leo pasó unos días en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) del Hospital de Niños Monroe Carell Jr. en Vanderbilt, en Nashville, y su familia tuvo muchos momentos de miedo mientras recibía tratamiento médico. Pero superó todos y cada uno de los desafíos a los que se enfrentó.

Los médicos le dijeron a los padres que probablemente permanecería en cuidados intensivos de tres a seis meses, pero 38 días después de su nacimiento estaba en casa con su querida familia.

Leo ha tenido muchos altibajos en los últimos meses, pero su mamá y papá están agradecidos por cada segundo que tienen con su precioso hijo que sigue desafiando todas las probabilidades.

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