En 2018 todo el mundo conoció la historia de Laurent Simons, un niño belga que en ese entonces tenía ocho años y un coeficiente intelectual 145, considerado como superdotado. Recientemente, el pequeño hizo noticia por un revés en su educación superior: no podrá graduarse a los nueve años de la universidad por un lío de sus padres.

Según detalló CNN, el problema comenzó porque los padres de Simons impusieron a la Universidad Tecnológica de Eindhoven (Países Bajos) que su hijo debía graduarse de la carrera de Ingeniería Eléctrica antes del 26 de diciembre, cuando cumplía 10 años.

No obstante, la institución se negó a realizar esto debido a que no podían estrechar tanto el plan de estudios para el niño, argumentando que esto sería “perjudicial para el desarrollo académico de Laurent”.

Desde ese momento los adultos realizaron una serie de acusaciones en contra de la universidad. En una de ellas indican que desde la administración acosaron al menor de edad.

Esto habría sido, según relató el padre, por un docente había suspendido la calificación de un examen oral que “su hijo ni siquiera había realizado”.

Por su parte, la madre indicó que ambos habían sido amenazados por la universidad, quienes les habrían señalado que acudirían a los servicios sociales por el caso del niño.

Asimismo, desde la entidad habrían señalado a la pareja que estaban presionando en demasía a su hijo para que terminara su carrera lo antes posible e impusiera una especie de récord.

Por ahora, los padres señalaron que: “Existen más 100 universidades en el mundo que estarían felices de contar con nuestro hijo. Es por eso que no entraremos en desesperación”.

La historia de Laurent Simons

El pequeño había hecho noticia en 2018 al completar la educación secundaria (Enseñanza Media Chilena) en apenas 18 meses. Esto se debió a que contaba con el CI de 145, muy superior a la media (110 aprox).

Fue así como en marzo de este año comenzó con sus estudios de Ingeniería Eléctrica en la Universidad Tecnológica de Eindhoven, donde rápidamente impresionó a los académicos por su rapidez para procesar nuevo conocimiento y aplicarlo.

Sin ir más lejos, varios tutores indicaron que Simons era “tres veces más inteligente que el mejor estudiante”.

No obstante, la presión de los padres porque su hijo terminara la carrera en diciembre, antes de cumplir 10 años truncó este avance. Ahora Laurente deberá esperar por otra entidad para continuar con su aprendizaje.

Fuente: BioBiochile.

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