Una mujer está lista para casarse con un asesino serial en el corredor de la muerte después de haber matado a cuatro personas en un tiroteo en Nebraska, Estados Unidos.

Dawn Arguello se enamoró de Nikko Jenkins mientras se ofrecía como voluntaria para un grupo de defensa de reclusos mientras esperaba ser ejecutado.

En 2015, Jenkins se había intentado tallar el 666 en su propia frente, pero no se dio cuenta que como se estaba mirando al espejo produjo que se tallara el 999 en su lugar.

El asesino convicto también trató de rebanarse la lengua para que quede como la de una serpiente y manchó de sangre todas las paredes de su celda.

Dijo que actúa bajo las órdenes de voz de un dios serpiente, pero los psiquiatras están divididos en cuanto a si es un verdadero esquizofrénico.

La Sra. Arguello no parece desanimarse por la historia de Jenkins, pero le molesta que se haya tatuado su nombre en la cara.

Le dijo a Obama World-Herald: “No es lo que los medios de comunicación lo han hecho parecer”.

“Es un enigma. Tiene sentimientos. Es muy sensible. Es muy inteligente y, sí, es muy manipulador”.

En agosto de 2013, Jenkins disparó y mató a Juan Uribe-Pena y Jorge Cajiga-Ruizon con una escopeta de calibre 12 serrada.

Sus cuerpos fueron encontrados dentro de una camioneta en el sureste de Omaha, informa el New York Daily News.

Esto sucedió apenas unos días después de que fuera liberado de una sentencia de 10 años de prisión por dos robos de auto y dos asaltos.

Ocho días después, Jenkins mató a Curtis Bradford, un hombre que conocía desde la cárcel.

Y más tarde le disparó a Andrea Kruger cuatro veces antes de salir en su auto.

Jenkins fue condenado por cuatro cargos de asesinato en primer grado después de haber matado a cuatro personas durante 10 días.

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