La extorsión por motivos sexuales es uno de los delitos relacionados con el terreno digital más extendidos pero, según los cálculos de los expertos, la mayoría de casos siguen quedando bajo el radar. Según los datos de la Policía Nacional, hasta un 70% de estos delitos no se denuncian. La posibilidad de ver sus fotos o vídeos íntimos publicados en las redes sociales sigue llevando a una mayoría de las víctimas a intentar llegar a un acuerdo con los extorsionadores y pagar lo que piden. Justo el motivo que provoca que la incidencia de este delito no disminuya, como han explicado varios expertos consultados por eldiario.es.

El modus operandi no ha cambiado demasiado. Alguien se pone en contacto con el usuario y afirma estar en posesión de material íntimo o de contenido sexual, grabado a través de webcam o sustraído de los dispositivos de la víctima, y adjunta pruebas. A continuación, solicita una cantidad de dinero para no publicar este contenido en las redes sociales o enviarlo a familiares y amigos.

La recomendación de la Policía y de los expertos en ciberseguridad es la misma en todos los casos: “No contestar, no pagar y denunciarlo cuanto antes”, expone Silvia Barrera, directora del grupo de investigación en redes sociales de la Policía Nacional durante cinco años, hoy en excedencia. Su primer aviso es que, según su experiencia, “estos casos acaban siempre con publicación del contenido”.

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La inspectora explica que detrás de este tipo de extorsiones siempre hay, por norma general, delincuentes que pretenden sacar el máximo dinero posible a su víctima. Tras ponerse en contacto, estudiarán su perfil personal para saber a qué cifra pueden aspirar. “Una vez que comprueban que puedes tener determinada solvencia económica, empiezan con una pequeña suma, a lo mejor de mil euros. Tras pagar, fingirán que te dejan en paz. Pero te volverán a contactar, quizá en 15 días o una semana y volverán a exigirte otro pago”, expone.

Los extorsionadores intentarán exprimir la desesperación de su víctima el máximo tiempo posible. “A ellos les da igual el daño que causen, buscan dinero. Van dilatando la exigencia de los pagos pero nunca cesan. Tiran y tiran para sacar todo lo que puedan, hasta que no puedas más. Nunca van a desaparecer”, continúa Barrera. Es en ese momento cuando la mayoría de las víctimas acude a la Policía. También es el momento en el que los delincuentes publican los contenidos como venganza pero también para dejar un aviso pero, también, como método para extender la sensación de amenaza ante este tipo de filtraciones.

Contarlo es protegerse

Los extorsionadores se refugian en el silencio de la víctima y el miedo al qué dirán. La recomendación de Barrera para protegerse de este tipo de chantaje es desactivar esa estrategia tomándoles la delantera. “Lo primero que hay que hacer es contarlo a tu círculo cercano, inclusive a las personas que puedan verse afectadas por la publicación de los contenidos. Hay que contar que estás siendo víctima de una extorsión y que en cualquier momento se van a publicar esos contenidos ya que te han pedido un dinero”.

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“Segundo, hay que hacerlo público en Facebook o en las redes sociales que más utilices y dónde te han amenazado con difundirlo. Es duro, pero si los contenidos se publican sin ese aviso, el grado de exposición y de vejación va a ser mucho mayor. Lo suyo es avisar a tu entorno para que esté pendiente y hacer una captura de los contenidos antes de que se retiren”, prosigue la inspectora en excedencia. Avisar a todo el mundo es la mejor forma de que disuasión. “Una vez que lo cuentas ya saben que te da igual, que no van a cobrar, que no van a ganar nada”.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) cuenta con una Oficina de Seguridad del Internauta con un teléfono de ayuda gratuito donde recibir asesoramiento sobre cómo actuar ante este tipo de problemas. También dispone de guías para asegurar la privacidad de la navegación o con recursos formativos para, por ejemplo, aprender a diferenciar a un hacker de un ciberdelincuente.

Cuidado con las estafas

Entre los delitos en los que los chantajistas exigen dinero a través de correo electrónico con la excusa de no revelar detalles íntimos o relacionados con la sexualidad también está la estafa. En este caso los delincuentes no tienen por qué tener ningún contenido comprometedor de su víctima, aunque intentarán hacer creer que sí. La reacción debe ser la misma (no responder, no pagar, denunciar) aunque cobra especial importancia el primer factor, no contestar: “No hay que interactuar con ellos ya que puede ser la vía de entrada a tu ordenador”, avisa Bosco Espinosa, de la firma de ciberseguridad Kaspersky.

En estos casos el método es menos refinado. No se estudia a una víctima individual, sino que se lanza un anzuelo masivo por si alguien pica. “Se trata de hacer un chantaje al usuario diciendo que han encontrado material pedófilo en su ordenador, o que le has descubierto viendo pornografía, o que se le ha grabado con la webcam. En muchos casos puede llegar a ser falso, simplemente tienen un registro de tu has navegado por una página porno, lo cual no es ningún delito”, aclara Espinosa.

La trampa está en la interacción. Es frecuente que los delincuentes adjunten un link donde, aseguran, podrás ver la información de la que disponen y por qué debes pagar. “Si pinchas, lo más probable es que sufras un ataque de ramsomware”, expone el experto de Kaspersky. Este consiste en “secuestrar” los archivos del usuario cifrándolos y haciéndolos indescifrables sin una clave en posesión de los ciberdelincuentes y por la que, ahora sí, estarán en posesión de solicitar una suma de dinero.

“Tú no has estado nunca viendo pedofilia, pero cuando te llega un correo de esos te entra el miedo. Además te explican que es un delito. Aunque tú estés muy seguro de que no has hecho nada malo, te puede entrar la duda de si te lo han colocado ellos. Nuestra recomendación es no pagar y denunciarlo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”, resume. El pasado verano la Policía Nacional emitió una alerta oficial tras ser recibir miles de correos electrónicos rebotados por ciudadanos con una estafa de estas características. En ese caso la campaña se orquestó desde Brasil, lo que no invalida la posibilidad de que detrás hubiera ciudadanos españoles.

Una copia de seguridad actualizada es una buena manera de prevenir ataques de ramsomware, ya que minimizará la pérdida de información que sufre el usuario. Además, la Europol y un conjunto de firmas de seguridad y fabricantes de dispositivos electrónicos han lanzado una campaña donde recopilan consejos, formas de prevención y las herramientas de descifrado que han desarrollado para medio centenar de estos virus, disponibles de forma gratuita.

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Categorías: Tecnología

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