Redacción BLes – La aprobación de la ley de obligatoriedad de las vacunas el pasado 12 de diciembre en Argentina, despertó la preocupación en un creciente número de personas -médicos, abogados, padres de familia, etc.-.

El objetivo de la normativa es la inoculación generalizada de los adultos que, o no saben que las vacunas son obligatorias o no quieren vacunarse.

En efecto, esta legislación expone la necesidad de presentar un certificado de vacunación en regla para poder tramitar o renovar el documento de identidad, el pasaporte o el carné de conducir, entre otras gestiones.

Imagen ilustrativa.
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En este marco es que la plataforma Argentina sin Vacunas, entre tantas otras, denuncia que esta obligatoriedad es anticonstitucional y que además viola los derechos humanos protegidos por varias convenciones internacionales.

“La vacunación obligatoria se contrapone con el Protocolo de Nüremberg, el derecho a la integridad física, el derecho a la vida, el derecho a la patria potestad y el derecho al consentimiento informado contemplado por la Ley Nacional 26.529, los artículos 42 y 43 de la Constitución Nacional y la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, entre otros derechos naturales”, asegura una petición online creada con el objetivo de abolir por completo la ley de vacunas argentina.

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Una preocupación mundial

Vacunas obligatorias: ¿un experimento masivo?
Vacunas obligatorias: ¿un experimento masivo?

Miles de médicos, investigadores y padres de todo el mundo llevan años reclamando estudios clínicos que prueben la seguridad de las vacunas comparando vacunados con no vacunados, algo que aún no se ha producido.

Muchos de ellos denuncian el gran incremento en el número de vacunas que se sumaron a los calendarios a nivel mundial desde que se produjera el blindaje total para la industria farmacéutica en noviembre de 2002 cuando, escondida en una ley de Seguridad Nacional que el presidente estadounidense George Bush presentó al Congreso para su aprobación, se incluyó a última hora una provisión que cerraba una laguna en la ley de 1986.

Esto significa que, hoy por hoy, los fabricantes de vacunas no pueden ser juzgados ni demandados por ninguna clase de daño que puedan causar sus productos ni ninguno de sus ingredientes. 

“Somos David contra Goliat”, lamenta con cierta resignación la Dra. Alejandra Chiappano -médica pediatra, neonatóloga, médica homeópata y antropofísica-, quien expone que la evidencia científica muestra claramente que las vacunas no son seguras ni efectivas y, de hecho, que hacen mucho más daño que bien.

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De hecho, Suecia ha prohibido las vacunas obligatorias, citando “serias preocupaciones de salud” y el hecho de que violan los derechos constitucionales de los ciudadanos a elegir su propia atención médica.

En efecto, la Federación Nacional de Salud de Suecia en su Carta al Parlamento de Estocolmo sostuvo que viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos, es contrario al Código de Núremberg y la Declaración de Helsinki.

“La vacunación tiene base científica insatisfactoria”, expone el documento y afirma: “Toda vacunación debe ser considerada un experimento masivo”.

En ese sentido, en una conversación con BLes, la Dra. Chiappano asegura que no se han comprobado los efectos de combinar mercurio y aluminio, dos elementos utilizados en las vacunas, además del formol, el glifosato, virus de animales, etc.

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“Las vacunas siempre dañan”, agrega esta profesional argentina que -viviendo en Alemania- pudo conocer de cerca el mundo de las vacunas.

Además expone que no hay estudios que evalúen las consecuencias de aplicar diversas vacunas al mismo tiempo (como sucede en la actualidad).

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Entre los efectos dañinos de la aplicación de vacunas cita la inflamación (que puede ser aguda) del cerebro -que produce un edema cerebral-. Este cuadro es el que lleva a la denominada ‘muerte en la cuna’, cuando -en los primeros meses de vida- el bebé sufre apneas.

“El cerebro deja de responder al aumento del anhídrido carbónico cuando el niño está durmiendo y no respira, tiene hipotonías y no responde”, detalla con preocupación.

“Capaz que lo único que tenemos es la ayuda de Dios”, destaca con un moderado optimismo.

Mira a continuación la entrevista completa a la Dra. Alejandra Chiappano y suscríbete a nuestro canal de Youtube:

Este artículo fue redactado a modo informativo y no pretende reemplazar en absoluto la opinión de un especialista. Ante cualquier inquietud consulte a su médico.

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