Redacción BLesLa afirmación de que la vacunación de los niños contra el COVID-19 (Virus PCCh) protegerá a los adultos, es hipotética, y los supuestos beneficios para la población adulta no supera los riesgos de los efectos adversos potenciales para los niños, según analizan tres profesionales de salud en un artículo que fue publicado por Children Health Defense.

Elia Abi-Jaoude del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Toronto, Peter Doshi, investigador de Servicios de Salud Farmacéutica, en la Universidad de Maryland, Baltimore y Claudina Michal-Teitelbaum investigadora independiente en Medicina Preventiva en Francia, en su análisis plantean, la cuestión es de índole ética.

La pregunta que abordan es: “¿Debería la sociedad plantearse vacunar a los niños, sometiéndolos a algún riesgo, no con el propósito de beneficiarlos, sino para proteger a los adultos?”, planteando que para ellos, son los adultos los que “tienen la responsabilidad de protegerse”.

Según manifiestan, un gran número de niños con un riesgo muy bajo de padecer la enfermedad en una forma grave y prolongada, estarían expuestos a efectos adversos potenciales de la vacuna, conocidos y desconocidos, por lo que dicen que existen múltiples suposiciones que deben examinarse al fomentar la vacunación de los niños contra el Virus PCCh.

A pesar de que una “duración prolongada” de la enfermedad, es la que ha atraído recientemente una mayor atención para evaluar la vacunación en niños, dos estudios muestran que los síntomas prolongados son poco comunes en dicha población y en general similares o más leves en comparación con aquellos con síntomas de otros virus respiratorios.

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Las estimaciones del Centro para el Control de Enfermedades de EE. UU. (CDC) citadas por los autores, sitúan la tasa de mortalidad por infección por Covid-19, en 20 por 1.000.000 entre los niños de 0 a 17 años. 

También infieren que acorde a las estimaciones del CDC, el 42% de los niños de EE. UU. de 5 a 17 años se han infectado en marzo de 2021 y dado que la infección por el Covid-19 induce una respuesta inmune sólida en la mayoría de las personas, la implicación es que los riesgos que presenta el virus para la población pediátrica pueden ser incluso más bajo de lo que generalmente se está suponiendo.

No obstante dicen que la consideración de riesgo/beneficio puede ser diferente en los niños con un riesgo relativamente mayor de enfermedad grave, como los obesos o los inmunodeprimidos.

 Respecto del riesgo de transmisión del Virus PCCh de los niños a los adultos, subrayan que también es bajo, por lo que la afirmación de que la vacunación de los niños protegerá a los adultos sigue siendo hipotética. 

“El número de niños que habría que vacunar para proteger a un solo adulto de un brote grave de COVID-19 -teniendo en cuenta las bajas tasas de transmisión, la elevada proporción de niños que ya han sido vacunados y que la mayoría de los adultos están vacunados o han sido vacunados- sería extraordinariamente alto”, señalan, y agregan que “esta cifra probablemente se compararía de forma desfavorable con el número de niños que resultarían perjudicados, incluso en el caso de eventos graves poco frecuentes”.

Según infieren los profesionales en su análisis, la atención debería centrarse en garantizar la disponibilidad de vacunas seguras y eficaces para las poblaciones adultas que más podrían beneficiarse, especialmente las de alto riesgo.

No obstante indicaron que debería evaluarse continuamente la protección que ofrece la inmunidad inducida por la infección (inmunidad natural) en relación con la inmunidad inducida por la vacuna, especialmente en los jóvenes.

Vanesa Catanzaro – BLes.com