Redacción BLes – La sal es uno de los condimentos más utilizados en nuestra gastronomía. Sin embargo, el consumo excesivo de este ingrediente trae efectos negativos a la salud, lo mejor es consumir este condimento en la proporción necesaria.

De acuerdo a Mejor con Salud, la sal o cloruro sódico ha llegado a ser calificada como veneno blanco, igual que el azúcar de mesa o las harinas refinadas, sobre todo porque consumir una cantidad elevada durante períodos prolongados puede acarrear problemas de salud.

En este sentido, el mismo sitio web detalla las seis verdades acerca de la ingesta descontrolada de sal.

Eleva la presión arterial

Existe una fuerte evidencia que sugiere que la sal desempeña un papel importante en la aparición de la presión arterial alta o hipertención arterial.

A su vez, esto es un factor que eleva el riesgo de padecer accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria, una de las principales causas de muerte en los países industrializados.

Algunas pruebas llevadas a cabo en países como el Reino Unido, Japón o Finlandia, demostraron que la reducción de la ingesta de sal diaria conllevó una reducción de la hipertensión arterial y de la mortalidad por accidente cerebrovascular.

No obstante, como señalan los mismos expertos, estos resultados podrían haber sido reforzados por otros hábitos saludables adquiridos al mismo tiempo.

Riesgo de cáncer de estómago

Los principales factores dietéticos relacionados con esta enfermedad incluyen: un consumo habitual de alimentos ahumados, productos conservados en sal y alimentos ricos en nitritos.

Un meta análisis de estudios longitudinales encontró que: “Hay una fuerte relación adversa de la ingesta total de sal y los alimentos ricos en sal y el riesgo de cáncer gástrico en la población general”.

En algunas investigaciones se hace especial hincapié en las conservas de carne, pescado o verduras en sal. Por lo tanto, la evidencia clínica y epidemiológica indica que una reducción de la ingesta de sal y de productos ricos en sal, podría conllevar una caída de la tasa de incidencia de cáncer de estómago.

Los pacientes renales deben moderar el consumo de sal

En personas con problemas renales crónicos es importante evitar un consumo excesivo de sal. Las enfermedades renales crónicas están vinculadas a factores de riesgo de cardiopatía y al empeoramiento de la función renal.

En una revisión de estudios científicos se pudieron observar efectos positivos en la hipertensión arterial y la excreción de sodio en 24 horas.

Asimismo, se vio disminuido el riesgo de edema. Sin embargo, no se pudieron determinar los efectos a largo plazo de la reducción de sal (como, por ejemplo, reducción total de mortalidad o el empeoramiento de la función renal).

Consumimos sal en exceso

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de sal de alrededor de 5 gramos al día. Actualmente el consumo promedio de sal excede tanto en adultos como en niños.

En algunos países donde se ha cuantificado, se ingieren entre 8 y 12 gramos de sal al día.

No controlamos la sal que proviene de alimentos procesados

El general, el consumo excesivo de sal de gran parte de la población no procede de la sal que añadimos en la cocina. Se calcula que este puede llegar a representar entre un 20 y un 25 % del total. Tiene un peso mucho más importante la sal presente en los alimentos que compramos.

La parte más importante proviene del consumo de:

  • Caldos y sopas preparadas, cubitos de caldo.
  • Salsas comerciales.
  • Pan, galletas y cereales de desayuno.
  • Embutidos y otros preparados de carne como frankurts o salchichas.
  • Snacks y frutos secos salados.

Por tanto, una de las mejores medidas que podemos adoptar para reducir el consumo de sal consiste en elegir alimentos frescos, siempre que sea posible, dando prioridad a alternativas como:

  • Frutas y verduras.
  • Huevos.
  • Legumbres.
  • Fruta seca cruda.
  • Cereales integrales.
  • Pescado.
  • Carne magra fresca.

No es recomendable dejar por completo la sal

El consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud. Sin embargo, no hay que eliminarla por completo ni reducirla a cantidades mínimas, sobre todo si somos personas sanas.

La sal también es necesaria, ya que, gracias al sodio, nuestro organismo es capaz de mantener un buen nivel de hidratación, transportar oxígeno y nutrientes, y producir estimulación nerviosa.

Un consumo insuficiente o muy bajo, nos puede acarrear problemas de salud. Paradójicamente, tanto el alto como el bajo consumo de sal es un factor de riesgo de padecer hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.

Importante: Este artículo fue redactado a modo informativo y no pretende en absoluto reemplazar la visita a su médico, nutricionista o especialista. Ante cualquier inquietud consulte a un profesional.

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