Redacción BLes – El incremento en el número de personas diagnosticadas con intolerancia al gluten ha crecido de manera paralela al aumento del uso del glifosato, un herbicida químico, en la agricultura especialmente justo antes de cosechar, advierte un reciente estudio. 

Los residuos de glifosato en cereales, azúcar y otros cultivos están aumentando recientemente, probablemente debido a la práctica creciente de desecación de cultivos justo antes de la cosecha, afirman Anthony Samsel y Stephanie Seneff, investigadores de un estudio titulado Glifosato, el camino a las enfermedades modernas II: enfermedad celíaca e intolerancia al gluten

“Esta práctica secreta e ilegal se ha convertido en una rutina entre los agricultores convencionales desde los años noventa”, aseguran los científicos. 

La enfermedad celíaca, y, en general, la intolerancia al gluten, es un problema creciente en todo el mundo, pero especialmente en América del Norte y Europa, donde aproximadamente el 5% de la población la padece. Los síntomas incluyen náuseas, diarrea, erupciones cutáneas, anemia macrocítica y depresión. 

En el siguiente gráfico se muestra la progresión paralela en el aumento de casos de celiaquía y el incremento del uso del glifosato en Estados Unidos entre 1990 y 2010. 

Gráfico que muestra la progresión paralela en el aumento de casos de celiaquía el uso del glifosato en Estados Unidos.
La incidencia de la intolerancia al gluten se representa con las barras amarillas y el incremento en el uso del glifosato con la línea negra.

“Aquí, proponemos que el glifosato, el ingrediente activo del herbicida Roundup, es el factor causal más importante en esta epidemia. Los peces expuestos al glifosato desarrollan problemas digestivos que recuerdan a la enfermedad celíaca”, aseguran los investigadores.

Los científicos aseguran que Roundup perturba significativamente el funcionamiento de las bacterias beneficiosas en el intestino y contribuye a la permeabilidad de la pared intestinal y la consiguiente expresión de los síntomas de la enfermedad autoinmune.

Glifosato y cáncer

El glifosato es un químico y principal ingrediente del herbicida Roundup de Monsanto (recientemente adquirida por Bayern), una sustancia que ha sido declarada como carcinógena por la Organización Mundial de la Salud y el agrotóxico de mayor venta en el mundo, registrado en 130 países y utilizado en más de 100 cultivos agrícolas.

De hecho, en agosto Monsanto perdió una millonaria demanda interpuesta por Dewayne Johnson, un jardinero que denunció a la empresa por el cáncer terminal que contrajo tras usar el Roundup durante años en su trabajo. 

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Si bien la compañía continúa argumentando que es seguro para la salud, múltiples estudios plantean lo contrario.

“Durante los últimos 40 años, Monsanto ha sabido que el ingrediente principal del Roundup (glifosato) puede producir tumores en animales de laboratorio”, dijo el abogado Brent Wisner, que asiste a Johnson ante el tribunal californiano.

Glifosato, es un químico carcinógeno que se aplica por millones de toneladas, anualmente, en todo el mundo.
Glifosato, es un químico calificado de ‘carcinógeno’ por la OMS que se aplica por millones de toneladas, anualmente, en todo el mundo.

Los investigadores pudieron comprobar que los pacientes con enfermedad celíaca también tienen un riesgo mayor conocido de linfoma no Hodgkin, que también se ha relacionado con la exposición al glifosato.

“La incidencia del linfoma no Hodgkins ha aumentado rápidamente en la mayoría de los países occidentales en las últimas décadas. Las estadísticas de la American Cancer Society muestran un aumento del 80% desde principios de la década de 1970, cuando se introdujo por primera vez en el mercado el glifosato“, explican los científicos.

Irónicamente, la práctica de empapar la planta con glifosato para aumentar la productividad y facilitar la cosecha funciona porque lo que hace en realidad es matar los cultivos.

Las plantas, justo antes de morir hacen un último y agónico esfuerzo para reproducirse y producen la mayor cantidad de semillas posible. 

“Esa práctica es mala. Tengo otros agricultores a mi alrededor que lo hacen y es triste. Por suerte para vosotros, no todos nosotros cultivamos de esa manera. Siendo el agricultor y también el presidente de una empresa, nos enorgullece decir que no lo utilizamos en nuestro trigo nunca”, declaró un agricultor al medio The Healthy Home Economist.

Cabe destacar que el estudio, publicado en 2013, fue ampliamente ignorado por los casi todos los medios de comunicación menos Mother Earth News y The Healthy Home Economist.

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