Las intolerancias alimentarias son la dolencia de moda. Desde la retención de líquidos hasta los dolores articulares o la simple fatiga, parece que todo se puede arreglar si eliminamos ese alimento concreto que es tóxico para nuestro organismo, solo hace falta descubrir cuál es. El problema es que esta idea tiene muy poca base.

Como bien se explica en un reciente artículo de Consumo Claro, la mayoría de los test comerciales son poco más que una estafa. Especialmente aquellos que ni siquiera se basan en un análisis de sangre, como los test por biorresonancia.

Incluso si te han extraído sangre para hacer el test, los resultados no tienen por qué ser relevantes. Los más fiables se basan en medir el nivel de anticuerpos, en concreto de inmunoglobulina G (IgG) frente a cada alimento. En efecto, hay estudios controlados en los que se observa que eliminado los alimentos que producen altos niveles de IgG mejoran los síntomas de los pacientes con migrañas y colon irritable.

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Sin embargo, la presencia de estos anticuerpos solo indica la exposición al alimento, no necesariamente una alergia o intolerancia. Por este motivo, si hace tiempo que no hemos consumido un alimento, no aparecerá en los tests basados en anticuerpos, incluso aunque tengamos intolerancia. Esto también hace que al reproducir el test, los resultados sean distintos.

Según otros estudios científicos, la aparición de IgG es una reacción normal que incluso puede protegernos, ya que está asociada a, precisamente, consumir ese alimento. En otros casos como la intolerancia a la lactosa se ha comprobado que tomando lácteos el organismo se adapta y con el tiempo mejoran los síntomas. Es decir, la presencia de anticuerpos puede ser una señal de tolerancia, no de intolerancia.

Todo esto no implica que las intolerancias alimenticias sean un invento de los pacientes hipocondríacos, pero es importante distinguir. Para empezar, una intolerancia no es ni una alergia ni una sensibilidad a un alimento. Las personas alérgicas a los frutos secos o a la soja solo necesitan una cantidad mínima para encontrarse muy mal en unos pocos minutos y necesitar atención médica. Es un porcentaje muy pequeño de la población, entre el 2 y el 5%.

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La intolerancia es mucho menos grave porque el sistema inmunitario no está implicado. Las causas son muy variadas, desde que no haya niveles suficientes de una enzima, como en la intolerancia a la lactosa, hasta factores psicosomáticos.

Las intolerancias afectan entre un 15 y un 20% de la población, y se han convertido en un cajón de sastre donde además caben muchos diagnósticos diferentes y esto da pie abusos, como los test fraudulentos.

¿Hay una forma fiable de detectar una intolerancia? La respuesta es sí, pero poca gente la usa. Se trata de la dieta de eliminación. Durante dos o tres semanas se eliminan de la dieta todos los alimentos sospechosos de provocar intolerancias o alergias. Los alimentos conflictivos más habituales son los siguientes:

  • Solanáceas: tomates, pimiento, berenjena, patatas
  • Frutos secos y semillas
  • Legumbres incluyendo la soja y los cacahuetes
  • Gluten y otros granos: trigo, cebada, centeno, espelta, avena
  • Pescado y marisco
  • Carne
  • Lácteos
  • Huevos, cítricos
  • Grasas: mantequilla, margarina, grasas hidrogenadas, mayonesa
  • Té, café, refrescos con cafeína
  • Especias
  • Azúcar y dulces

La dieta parece terrorífica, con tantas restricciones, pero solo son dos semanas, y estos alimentos se consideran relativamente seguros durante este tiempo:

  • Fruta: la mayoría de las frutas menos los cítricos
  • Verduras: el resto de verduras que no sean solanáceas
  • Granos: arroz y trigo sarraceno
  • Leche de coco o de arroz
  • Aceite de oliva, de lino o de coco
  • Té sin cafeína
  • Pimienta negra, hierbas aromáticas (menos pimentón o cayena) y vinagre

Después de dos o tres semanas, hay que introducir cada grupo de alimentos uno a uno, y esperar los síntomas. Si por ejemplo se introducen los lácteos y no hay reacción adversa en unas 48 horas, es que los lácteos son seguros para ti. ¿Qué hay que vigilar? Los síntomas más habituales con las intolerancias alimenticias son estos:

  • Dermatitis
  • Dolor en las articulaciones
  • Dolor de cabeza o migraña
  • Fatiga
  • Insomnio
  • Hinchazón
  • Retortijones
  • Estreñimiento o diarrea

Puede que sospeches de un grupo de alimentos en concreto, y en ese caso puede que el experimento funcione eliminando únicamente esa parte de tu dieta. Si no hay culpables claros, la eliminación y reintroducción es el método que ofrece más garantías para saber si padeces una intolerancia, pero desde luego no es cómodo.

Fuente: eldiario.es.

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Categorías: Salud