A pesar de las constantes recomendaciones acerca de beber más leche para fortalecer los huesos,  dado su abundante contenido de calcio, los resultados obtenidos en múltiples investigaciones en varios países no son concluyentes al respecto.

Diversos estudios muestran resultados contradictorios sobre el poder de la leche para evitar el deterioro de los huesos.

Los conceptos involucrados

El concepto básico contempla que dado el contenido de calcio de la leche, por lógica, el beberla aumentaría la densidad del mineral en nuestros huesos.

Comprobarlo es lo complicado, dado que se requeriría de dos grupos númerosos y diferenciados de personas, uno que consuma cantidades significativas de leche y otro que no lo haga.

Al cabo de décadas de seguimiento de estas personas se establecería el comportamiento de sus estructuras óseas y en particular de cuan saludables o vulnerables resultaron frente al mayor o menor consumo del famoso aporte lácteo de las vacas.

Casos estudiados

Por un lado, la Universidad de Harvard publicó en 1997 el seguimiento hecho a 77.000 enfermeras y a 330.000 hombres, profesionales de la salud, según BBC.

 En ninguno de los dos grupos se obtuvieron datos significativos acerca de la salud de sus huesos relacionada con la cantidad de leche ingerida por los participantes de la investigación.

Asimismo, en Nueva Zelanda se recopilaron los resultados de 15 estudios diferentes sobre el tema, esta vez fortificando las dietas con calcio, a veces mediante el consumo de la leche.

En este caso, si bien se comprobó un aumento en la densidad mineral ósea de los participantes esto solo fue durante dos años, a partir de los cuales se detenía el incremento.

Las conclusiones obtenidas señalan que el aumento de la resistencia de los huesos durante esos dos años tal vez redujo en pequeña escala las fracturas.

Resultados alarmantes

Por otro lado, los datos suministrados por estudios realizados por la Universidad de Uppsala y el Instituto Karolinska en Suecia fueron preocupantes, dado que referían que tomar más de tres vasos de leche al día podría ser dañino.  

Como parte del estudio que abarcó un lapso de 23 años, las tasas de mortalidad analizadas en el 2010 generaron alarma puesto que beber un vaso de leche al día parecía estar asociado con más huesos rotos y, también, con muertes tempranas, según el mismo medio.

No obstante, también se demostró que consumir queso y yogur estaba asociado con tasas de fractura más bajas.

Finalmente, lo anterior no significa que haya que cambiar la cantidad consumida de leche, menos aún si resulta de nuestro agrado.

Igualmente, viene al caso considerar otros métodos para fortalecer los huesos como el hacer ejercicio y la ingestión suficiente de vitamina D, bien sea por medio de la dieta  o de la exposición de la piel a la luz solar.

José Ignacio Hermosa – BLes

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Categorías: Salud

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