La Argentina sin duda tiene muchos talentos y hay muchos jóvenes ingeniosos que lideran proyectos que impactan en la salud de millones de personas.

Antes de buscar una respuesta tecnológica a estas problemáticas globales ellos entendieron en profundidad una necesidad concreta para luego buscarle una respuesta anclada en las principales innovaciones en cada una de las disciplinas en las que se especializan.

Con perfiles y búsquedas muy distintas, comparten un propósito y una vocación que tiene a la salud y a la mejora de la vida de las personas en el centro.

La revista La Nación reunió a cinco jóvenes argentinos que trabajan en la Argentina y en EE.UU. en problemáticas de salud para las que desarrollaron proyectos a través de las tecnologías que son tendencia en todo el mundo. Desde distintas disciplinas y abordajes, todos dedican sus esfuerzos a desarrollar algo que impacte de manera positiva en la vida de los que más lo necesitan.

Una experiencia inmersiva contra el cigarrillo
Emilio Goldenhersch (31), Cofundador de MindCotine

Emilio pensó en los millones de personas que sucumben ante la adicción a la nicotina.

Emilio Goldenhersch: “Cada usuario puede ser creador de su propia historia dentro de la realidad virtual”. Foto: LA NACION / Martín Lucesole

El año pasado Emilio asistió junto con dos socios y amigos al evento de innovación SXSW en Austin, Texas, con un proyecto incipiente que apenas cumplía tres meses de vida. Su idea, usar realidad virtual, técnicas de mindfulness y terapias con sensores de biofeedback (información sobre la respuesta biológica) para ayudar a las personas a dejar de fumar, enamoró a un inversor que sin vacilar les sacó pasajes directos a Silicon Valley a estos tres cordobeses para acelerar el crecimiento de su startup.

.MindCotine es el nombre de la plataforma y propone una terapia de exposición. Su fin es generar conciencia al fumador y nuevas posibilidades para romper con el hábito del cigarrillo de una manera efectiva, empujado por tecnologías emergentes. A través de los escenarios en realidad virtual que propone la plataforma se puede ver cómo un fumador reacciona ante situaciones sociales con diferentes historias creadas para que hombres y mujeres se sientan representados, y se acompaña al usuario en todo el proceso hacia una vida sin tabaco.

Emilio se enorgullece de poder tocar la puerta a cualquier persona sabiendo que es la bandera de la salud la que lo representa. Luego de tres meses en Silicon Valley se mudó a Buenos Aires para seguir trabajando en las comprobaciones científicas de su método junto a expertos del Conicet y de universidades privadas.

“Creo que la tecnología no es la que hace a la salud, sino la comunidad. Quiero decir que a través del cuidado de nuestras comunidades, de personas, de animales y de la misma naturaleza es que podemos dejar de pensar en vivir mejor y aprender a pensar a vivir bien”, dice. Por eso su relación personal con la tecnología se da en cómo puede servir para ampliar e influenciar sobre las relaciones humanas.

En los últimos 15 años, Emilio vivió todo tipo de experiencias y viajó por decenas de países. Estudió un año de Computación en Córdoba, luego Cine en Israel y finalmente se inclinó por Psicología, carrera que acaba de concluir.

En el medio de ese tiempo vivió dos años en Traslasierra, Córdoba, y viajó a India, donde conoció la meditación, que considera una fuente de energía vital para él y de gran inspiración para su trabajo en MindCotine. “La psicología me da un marco teórico para entender y comprender cómo funciona el sistema humano y abre puertas con cada aprendizaje en vez de dar respuestas cerradas. Me gusta cuando la intención se junta con un propósito, porque nos da una linda fórmula para crear significado e impacto”, se emociona.

Cuando la niñez impacta en el presente

Cuando era chico y adolescente leía los libros de ‘Elige tu propia aventura’, y es algo que me identifica mucho con lo que estoy haciendo, tanto en el startup como para los usuarios. El pensar en medicina personalizada me lleva a la idea de que cada usuario puede ser creador de su propia historia dentro de la realidad virtual. Es un paralelo muy fuerte y real.

Emilio ama escribir y tener conversaciones con significado. Le gusta mucho nadar, caminar y pasar tiempo con sus amigos. Desarrolló su proyecto con sus socios y amigos de toda la vida, Cristian Waitman y Nicolás Rosencovich, y durante estos meses realizarán pruebas y validaciones en Buenos Aires, por lo que todos los interesados pueden sumarse a través de las redes sociales de MindCotine.

“En todo ese camino, tuve la fortuna de convivir y hacer experiencia con diferentes culturas, y entender desde el interior de mi cuerpo cómo el cambio ocurre de forma permanente”, concluye. La curiosidad es el motor que lo lleva a lugares que antes no hubiera imaginado, recoge La Nación.

(En la próxima nota conoceremos los proyectos de los demás emprendedores argentinos)