Dos médicos del Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (GIDS) de Inglaterra cuestionan los procedimientos seguidos por el sistema de salud para que las personas que solicitan sus servicios cambien de género.

“Toda esta área de la medicina transgénero está muy poco investigada”, dijo el psicoterapeuta James Caspian, de acuerdo con una publicación de BBC del 26 de noviembre.

Caspian ha trabajado con adultos transgéneros durante más de una década, y últimamente ha sido consultado por docenas de personas transgéneros arrepentidas en busca de asistencia.

“Muchas de ellas parecen haber tenido una experiencia muy negativa de ser mujeres en un cuerpo femenino: acoso sexual e incluso abuso”, explicó el especialista, según BBC.

Por su parte Debbie, una mujer que a los 44 años se convirtió en transgénero, reconoce 17 años después que estaba equivocada y retorna a identificarse con el sexo con el que nació, corroborando lo señalado por Caspian.

“Pensé que iba a estar en un viaje para convertirme en una persona diferente… Me transformaría en otra persona y dejaría a esa mujer traumatizada completamente atrás”, dijo ella quien además cree que cambió de sexo como una respuesta al abuso sexual que sufrió cuando era niña.

Asimismo, Anna Hutchinson, parte del equipo directivo del Servicio de Desarrollo de la Identidad de Género (GIDS, por la sigla en inglés) de 2013 a 17, declaró su preocupación por este grupo vulnerable.

“Muchos de ellos tienen muy claro que quieren la intervención médica”, expuso agregando: “La gente para la que ese camino no ha funcionado, en retrospectiva, dirá que lo que deseaban tener era terapia”.

Así, plantea la discrepancia entre lo que los pacientes necesitan y lo que desean.

De igual manera, el psicoterapeuta Anastassis Spiliadis, que trabajó en GIDS por cuatro años, dijo que le preocupaba que no siempre hubiera una evaluación adecuada de los antecedentes de quienes manifiestan disforia de género.

“Me preocupa lo mucho que podrían explorar los médicos que creen en un estudio de tres sesiones” para diagnosticar al paciente. Aludía a que la evaluación de GIDS “suele constar de tres a seis citas”, según su sitio web.

Las cifras más recientes de GIDS muestran que el año pasado se remitieron 2.590 niños con disforia de género, en comparación con menos de 100 en 2009.

Por otro lado, en Estados Unidos Walt Heyer, un autor y orador público, que durante 8 años quiso vivir como si fuera una mujer, lo que califica de “malvado”, se arrepintió del cambio de sexo y regresó al género con el que nació.

Heyer sostuvo ante La Fundación Heritage, de los Estados Unidos el 4 de abril, que la implementación de intervenciones hormonales y quirúrgicas radicales para los niños con disfunción de género es también abuso infantil.

Para este transgénero arrepentido también cambiar de sexo se usa como una excusa para ocultar un abuso.

“Es una forma de escapar, y aquí es donde entra en juego la disociación. No quieres ser quien eres, así que intentas ser otra persona, y no quieres ser quien eres porque te han herido, te ha pasado algo”, enfatizó Heyer.

José Ignacio Hermosa – BLes 

[descarga nuestra APP para recibir nuestro contenido destacado]

Te puede interesar: Este médico oriental explica cuál es la raíz de las enfermedades y cómo eliminarlas

videoinfo__video2.bles.com||edc802b28__

Ad will display in 09 seconds