Redacción BLes – Biólogos de la Universidad de Reading, Reino Unido, concluyeron que las larvas de mosquito que crecen en medios acuosos contaminados con plástico acaban acumulando dicho material en sus cuerpos desde que nacen hasta que empieza su etapa terrestre.

Las aves, peces y otros animales que viven o frecuentan sistemas acuáticos corren el peligro de ingerir, a su vez, pequeñas piezas de plástico de forma accidental al devorarlos.

Los científicos británicos destacan que la ingestión de estos microplásticos (de diámetros inferiores a 5 milímetros) por parte de los insectos, representa una amenaza para los ecosistemas de ríos y océanos.

El equipo de investigadores sospechaba que estos organismos podrían actuar como “vehículos” e introducir plásticos en ambientes no contaminados, tras ser devorados por sus depredadores.

Larvas de mosquito en agua contaminada. El plástico podría formar parte de nuestro menú.

Para verificar su hipótesis, los biólogos introdujeron perlas de microplástico en la dieta de 150 larvas de mosquitos acuáticos y observaron que el material se acumulaba en sus organismos.

También comprobó que a medida que los animales maduraban y dejaban de consumir microplásticos, los excretaban en su mayoría.

El estudio, según sus creadores, sugiere que los mosquitos pueden actuar como vectores que transfieren microplásticos acuáticos a los organismos de las aves que los depredan.

“Cualquier organismo que se alimente de los insectos de agua dulce, durante las fases de su vida terrestre, podría verse afectado por los microplásticos que se encuentran en los ecosistemas acuáticos”, determinaron los investigadores haciendo referencia a que la etapa adulta de los insectos, cuando dejan de ser larvas, transcurre en tierra.