Redacción BLes – ¿Puede el aceite de coco ayudar a tratar enfermedades neurodegenerativas incurables como el Alzheimer, Parkinson o ALS? En este artículo explicaremos qué es el aceite de coco, cuáles son sus propiedades y cómo funciona en el organismo. Las conclusiones pueden sacarlas ustedes mismos.

El coco

El árbol Cocos nucifera, más conocido como cocotero, es una especie de palmera de la familia Arecaceae y su fruto, el coco, es la mayor semilla que existe. Diseñada por la naturaleza para ser diseminada por las corrientes marinas, es muy resistente y de muy fácil germinación. Es por ello que ha conquistado la zona intertropical del planeta de tal manera, que es difícil saber de dónde procede originalmente, si de las costas americanas o asiáticas.

Lo que sí sabemos es que el coco es una fuente de pulpa, jugo, leche, aceite y fibra que ha alimentado a poblaciones a lo largo de todo el planeta durante generaciones. En muchas islas, esta fruta es el alimento básico y la fuente principal de comida. Casi un tercio de la población mundial depende del coco, no solo a nivel nutricional sino también económicamente, por lo que es un alimento muy respetado en la historia de muchas culturas.

El coco es la mayor semilla que existe y los océanos las transportan para colonizar nuevas tierras.

El coco es altamente nutritivo, rico en fibras, vitaminas y minerales. Es por ello que está clasificado como “alimento funcional”, un concepto nutricional que se establece por primera vez en Japón en la década de los 80 sobre la base de considerar al alimento como un fármaco. Es decir, que además de sus características nutricionales, también puede cumplir una “función” específica en el organismo, como mejorar la salud o reducir el riesgo de contraer determinadas enfermedades. Este concepto realmente no es nuevo en la historia, Hipócrates, considerado como el padre de la medicina moderna ya dijo en su tiempo: “Que la comida sea tu alimento y tu alimento tu medicina”.  

El aceite de coco es posiblemente el más completo de los subproductos del coco y se usa intensamente en medicina tradicional en toda la región de Asia Pacífico, donde se lo considera como “la cura para todos los males”. De hecho, en estas regiones se conoce al cocotero como “el árbol de la vida” y recientemente la medicina moderna está empezando a descubrir sus sorprendentes propiedades curativas.

El coco en la medicina tradicional

Gente de muy diversas culturas, lenguas, religiones y razas por todo el planeta han reverenciado el coco como una valiosa fuente de alimento y medicina. Dónde quiera que el árbol del coco creciera, la gente aprendía sus efectivas propiedades medicinales. Por ello, durante miles de años, este fruto ha sido muy respetado y valorado.

En la medicina tradicional de muchas civilizaciones de todo el mundo, el coco se ha usado para tratar una gran variedad de problemas de salud: abscesos, asma, calvicie, bronquitis, cardenales, quemaduras, resfriados, estreñimiento, tos, hidropesía, disentería, dolor de oído, fiebre, gripe, gingivitis, gonorrea, alteraciones menstruales, piedras de riñón, piojos, malnutrición, náuseas, sarpullidos, infecciones cutáneas, dolor de garganta, inflamaciones, dolor de muelas, tuberculosis, heridas, úlceras o tumores.

El coco en la medicina moderna

La ciencia médica moderna lleva décadas confirmando que el uso del coco puede tratar muchas de las afecciones mencionadas arriba. Numerosos estudios publicados en revistas científicas demuestran las propiedades de este “superalimento”. Mencionaremos solo algunas:

  • Mata virus (gripe, herpes, hepatitis C…), bacterias (infecciones) y hongos (candidiasis, pie de atleta, lombrices, etc…)
  • Es una fuente de energía muy rápida y nutritiva que estimula el metabolismo.
  • Mejora la digestión
  • Mejora la secreción de insulina y la utilización de la glucosa
  • Reduce el riesgo de padecer diabetes
  • Ayuda a proteger contra la osteoporosis
  • Es bueno para el corazón, regula el ratio entre el colesterol “bueno” y el “malo”
  • Protege las arterias de arteriosclerosis
  • Ayuda a prevenir la periodontitis y caries dentales
  • Reduce los síntomas de la psoriasis, eccema y dermatitis
  • Promueve el equilibrio natural de la piel y el cabello
  • Previene las arrugas y la flaccidez de la piel
  • Es un extraordinario tratamiento nutritivo para el cabello

Existen miles de estudios que prueban las propiedades del aceite de coco para tratar una larga lista de enfermedades y cada día se añaden nuevas investigaciones con nuevas propiedades.

El aceite de coco es un producto cada vez más popular.

¿Cómo funciona el aceite de coco?

Si bien el coco como fruto posee muchos beneficios para la salud gracias a su alto contenido en fibra y nutrientes, el aceite de coco es realmente el superalimento que posee propiedades medicinales.

El aceite de coco, considerado por algunos como “el aceite más saludable del planeta” es diferente de otros aceites a nivel molecular.

Antes de seguir, cabe aclarar que hay dos formas de clasificar los ácidos grasos o grasas:

  1. Basándose en saturación – Aquí tenemos las grasas saturadas, monoinsaturadas, poliinsaturadas
  2. Basándose en el tamaño de la molécula o en la longitud de la cadena de carbono en cada ácido graso. En este sistema tenemos ácidos grasos de cadena corta (AGCC), ácidos grasos de cadena media (AGCM) y ácidos grasos de cadena larga (AGCL).

La mayor parte de los aceites y grasas en nuestra dieta, tanto de origen vegetal como animal, están compuestos por ácidos grasos de cadena larga. Y este es un detalle muy importante. Nuestros organismos responden y metabolizan cada ácido graso de manera diferente dependiendo de su tamaño. El 80-90% de las grasas que ingerimos y que encontramos en la carne, leche, huevos y plantas (incluidos casi todos los aceites vegetales) son ácidos grasos de cadena larga (AGCL).

Los ácidos grasos de cadena media (ACM) incrementan los niveles de energía, estimulan el metabolismo y ayudan en la pérdida de peso.

¿Cuál es la diferencia entre los  ácidos grasos de cadena media (AGM) y los ácidos grasos de cadena larga (AGCL)?

Los ácidos grasos de cadena larga (AGCL), cuando se consumen, viajan a través del esófago hasta el estómago, de allí al intestino delgado, donde son desglosadas por enzimas digestivas y por la bilis en ácidos grasos individuales. Estos ácidos grasos son absorbidos a través de la pared intestinal para ser “empaquetados” como grasa, colesterol y proteínas (lipoproteínas). Estas lipoproteínas pasan al torrente sanguíneo donde van liberando pequeñas partículas de grasa y colesterol que las células utilizan o bien almacenan en forma de grasa.

Este proceso es totalmente diferente con los ácidos grasos de cadena media (AGM) que son mayoritariamente los que componen el aceite de coco. Cuando estos AGM son ingeridos, se digieren muy rápidamente y comienzan a desglosarse casi inmediatamente. Cuando llegan al intestino delgado desde el estómago, ya están completamente convertidos en ácidos grasos independientes (ácidos grasos de cadena media), por lo que no es necesaria ninguna enzima pancreática o bilis para su digestión, aliviándose así el estrés del sistema digestivo. De esta manera, como ya están desglosados cuando entran en el intestino delgado, se absorben inmediatamente a la vena porta y son enviados inmediatamente al hígado, donde se metabolizan en energía.

Esta diferencia en la forma de metabolizar los ácidos grasos, es muy importante, pues ayuda a tratar un buen número de afecciones. Además incrementa los niveles de energía y estimula el metabolismo, disminuyendo la acumulación de grasas, especialmente la abdominal.

Propiedades del aceite de coco

En las décadas de los años 30 y 40, se descubrió que añadiendo aceite de coco a la dieta se estimulaba la absorción de vitaminas esenciales como la vitamina B-1. En esa línea otros estudios confirmaron este mismo efecto para vitaminas como la A, D, E, K, beta-carotenos, Q10, así como otros nutrientes solubles, minerales como el calcio, el magnesio y algunos aminoácidos.

El hecho de que el aceite de coco pueda ayudar a absorber una gran variedad de nutrientes condujo a los investigadores a probarlo en tratamientos por malnutrición y mala absorción en niños y bebés. Eventualmente se lo incluyó en las fórmulas de leches infantiles en hospitales, especialmente para bebés prematuros o de bajo peso (de hecho, hoy sigue siendo un ingrediente esencial en leches infantiles).

El aceite de coco está presente en la mayoría de las leches infantiles por sus grandes propiedades nutritivas.

También se usa esta propiedad del aceite de coco para reducir el tiempo de recuperación de pacientes, mejorando su estado nutricional.

Todo esto llevó a investigadores en los años 50 a explorar los usos medicinales y nutricionales de los  ácidos grasos de cadena media (AGM).  En esta línea el investigador de Harvard Dr. Vigen K. Babayan creó el proceso de destilar el aceite de coco para obtener AGM en estado puro y lo bautizó como Aceite ACM. Muy pronto investigadores de todo el mundo probaron las propiedades biológicas únicas y un número muy importante de aplicaciones médicas de este producto.

En los años 60 Jon J. Kabara, profesor de Farmacología de la Universidad de Michigan, emprendió un estudio con la ayuda de sus estudiantes y descubrió las potentes propiedades antibacterianas de los ACM (ácidos de cadena media). Durante años, otros investigadores han probado que estos ácidos grasos se pueden aplicar de manera tópica y oral actuando como agentes antimicrobianos muy eficaces para luchar contra las infecciones.

En los años 70 se descubrió que, mientras el hígado quemaba una parte de los ACM inmediatamente para producir energía, otra parte de ellos eran convertidos en cetonas (Ketones en inglés). Las cetonas son una fuente de energía de muy buena calidad y muy potente para el cerebro. Pero además estimula la activación de determinadas proteínas que mejoran la funciones neuronales de mantenimiento, reparación, crecimiento, es decir, que tienen un efecto terapéutico en el cerebro.

El aceite de coco puede mejorar la función neuronal ayudando al tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

El aceite de coco es conocido por ayudar también en el tratamiento de la diabetes, regulando los niveles de glucosa en sangre y mejorando la secreción de insulina.

Asimismo, puede prevenir y revertir enfermedades del hígado (también de otros órganos como el riñón, colon, intestinos y páncreas) causadas por agentes externos como alcohol, bacterias, drogas y químicos.

Ya a principios del siglo XX, los ACM fueron utilizados con un éxito abrumador en dietas para tratar epilepsia. Pero además de esto, hoy se están usando las cetonas con resultados muy buenos en tratamientos por Alzheimer, Parkingson, ALS y otras enfermedades neurodegenerativas.

De hecho, hay muchos estudios que prueban la gran eficacia del aceite de coco en el tratamiento de pacientes con Alzheimer y otras demencias; es más, está aprobado desde 2009 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU como suplemento dietético para el tratamiento del Alzheimer.

Escepticismo sobre las propiedades del aceite de coco

Aun habiendo muchos estudios que afirman que el aceite de coco tiene muchas propiedades, existe cierto escepticismo. El argumento más utilizado contra los efectos positivos del aceite de coco, es que no existe evidencia médica ni clínica suficiente.

También se resta importancia a los efectos del aceite de coco, porque los estudios que se afirma que prueban su efectividad, toman como base los ácidos grasos de cadena media puros (ACM) y no el aceite de coco específicamente.

Los defensores de las propiedades del aceite de coco argumentan que eso realmente es solo una “cortina de  humo” para desviar la atención de su necesidad de más evidencia científica al respecto.

¿Hay suficiente evidencia científica sobre las propiedades del aceite de coco?

Para que un medicamento sea considerado como adecuado para el tratamiento de una dolencia o enfermedad, la Administración de Alimento y Drogas (FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU, exige únicamente dos estudios positivos.

Por poner un ejemplo, el Vioxx, un medicamento para el tratamiento de la artritis, fue aprobado por la FDA tras solo cuatro estudios publicados y no hubo ninguna reclamación de la comunidad científica pidiendo más evidencia. Sin embargo este medicamento fue retirado del mercado en 2004 asociado a miles de ataques al corazón mortales.

Si entramos en la página de PubMed, la Biblioteca Nacional de Medicina e Institutos Nacionales de Salud, y tecleamos en su campo de búsqueda: coconut oil, encontraremos miles de enlaces a estudios y artículos de investigadores sobre las propiedades del aceite de coco. La gran mayoría de ellos lanzan conclusiones muy positivas y ninguna que muestre efectos adversos o perjudiciales de este producto.

Hay registrados miles de estudios sobre las propiedades beneficiosas del aceite de coco y los ACM.

Dejamos a su criterio que valoren y en su caso exploren, las posibles virtudes del aceite de coco para su salud, siempre bajo la estricta supervisión de su médico.

En las próximas semanas escribiremos algunas recomendaciones de los expertos, para ayudar con afecciones específicas, de este “superalimento”.

¡No se las pierdan, son muchas!

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