Redacción BLesAlgunos están como “decaídos” o no entienden por qué Trump anunció la vacuna contra el virus PCCh (Partido Comunista chino) y ya andan buscando la conexión de Pfizer con empresas y dirigentes de la élite, etc.

Es de público conocimiento que el mandatario duda mucho sobre la efectividad de las vacunas, y ha afirmado abiertamente que no se pondría una. Entonces, ¿cambió de parecer? ¿Fue “comprado” por la corporación farmacéutica?

En primer lugar, revisemos el contexto: a todo el mundo le están lavando el cerebro con el mismo mensaje que resuena al unísono: “vacuna, vacuna, vacuna”.

Desde que se desató la pandemia, a Trump lo atacaron constantemente “tirándole” muertos e infectados en Estados Unidos, que hoy suman 244 mil y casi 11 millones, respectivamente, como si fuera todo por su negligencia.

En estos meses, lo han querido arrinconar y derrumbar, por eso, bajo una inmensa presión, él tiene que mostrar una “solución”.

Piensen en las tácticas perversas y astutas que usan inescrupulosamente los izquierdistas,  insistiendo con sus mentiras.

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Hoy, todavía hay gente que piensa que el comunismo no es malo. Lobbies financiados por las élites, como el LGTBQ, el feminismo radical proaborto, etc. están desviando la moralidad de la humanidad y hasta tienen relativo éxito en aniquilar el sentido común en una buena parte de la población.

Lo mismo sucede con la vacuna y el lobby farmacéutico -acaso uno de los más poderosos del mundo-, lo cual tiene mucho más impacto porque han asustado a todos con el virus PCCh. Incluso, los ensayos se desarrollan en países del Tercer Mundo para las naciones desarrolladas.

Por eso, desde esta óptica, a pesar de que Trump está en contra de la megacorrupción farmacéutica, tiene solo un par de opciones para ganar en este juego de ajedrez.

Así, llegamos al 13 de noviembre y el anuncio de Trump sobre el avance de la vacuna.

Pero, pensemos un poco: ¿acaso la jugada de Trump, anunciando la vacuna, no desactiva la estrategia de encierro estricto que propone Biden?

Además hay un dato que no es menor: no será obligatoria, como quieren los izquierdistas. ¿Este “detalle” no podría dejar la brecha abierta para más adelante exponer posibles efectos adversos de la vacuna y que cada uno elija si se la quiere poner o no? Frente a estas eventuales contraindicaciones, ¿Trump podría anunciar formalmente que él no se pondrá la vacuna? ¿No impulsaría una tendencia mundial que el presidente del país más poderoso del mundo señale las irregularidades de la vacuna de uno de los laboratorios más reconocidos en todo el planeta?

Trump también destacó que la vacuna será gratuita para todos. Eso quiere decir que el Estado manejará la distribución de las dosis. Entonces, si quedan en manos de los patriotas, ¿qué podría pasar? ¿Es lo mismo que Pfizer comercialice las vacunas libremente dejándolas a disposición de cualquiera a que estén en control de funcionarios leales de la Administración Trump?

Como sabemos, Trump y los patriotas tienen un plan para luchar contra el poder globalista-comunista. Por eso, en el medio de la vorágine de la campaña electoral, un hecho pasó casi desapercibido: ¡Trump empujó los tratamientos alternativos!

¿No destacó, en varias ocasiones, que él se curó del virus PCCh por estos tratamientos? Fue un poco sutil, pero si prestamos atención, durante varios mítines de campaña llamó “vacunas” a los tratamientos terapéuticos. ¿Fue una mera casualidad que llame a estos tratamientos, sutil pero oportunamente, “vacunas”? ¿Qué tipo de “vacunas” se podrían anunciar en los meses siguientes?

Recordemos que al principio de la pandemia, Trump trató de empujar la hidroxicloroquina, que está basada en un medicamento ancestral, sin efectos secundarios. Sin embargo, fue sistemáticamente atacado con narrativas que apuntaban pura y exclusivamente a destruir o hacer desaparecer el medicamento, ¡a tal punto que el presidente de Estados Unidos fue ridiculizado al mostrarlo como un “desequilibrado” que quería que la gente tome cloro!

Es difícil imaginar cuántas veces él tendría que retroceder, y cómo sería esa lucha, si fuera “a fondo” con lo que piensa. Cuesta creer que un presidente de una nación tan grande y rica ni siquiera tiene mucha libertad para ejercer libremente sus ideas. Lo cierto es que, al menos hasta hoy, ya casi no se habla de la hidroxicloroquina.

Trump está siendo “asesorado” por “expertos científicos” en este tema del virus PCCh. Sin embargo, él no cree en estos “expertos”. No es fácil para Trump estar rodeado de enemigos, gente celosa, etc. y “expertos” con motivos ulteriores.

A pesar de que estas cosas suenan tan simples, parece que son pocos quienes las razonan, ¿pero acaso no tienen sentido? ¿Cómo pueden decir algunos patriotas que Trump se vendió a la élite globalista y apoya la “plandemia”? ¿Han perdido el sentido común?

Necesitamos tener el corazón caliente, pero la cabeza fría para analizar y apoyar los pasos de esta fuerza recta y tradicional que ha emergido en este mundo caótico, drenando el pantano, no solo de Washington sino de todo el mundo.

No desesperen, mantengan la fe intacta y confíen en el plan. Dios está de nuestro lado.

Miguel Díaz – BLes.com