Redacción BLes – Algunas personas afirman que un muro fronterizo sería inmoral. Pero no dicen por qué sería inmoral.

Por ejemplo, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (Demócrata por California), quien dijo en un evento de prensa el 3 de enero: “Un muro es una inmoralidad. No es lo que somos como nación…. es una vieja forma de pensar”. Hasta aquí llegó ella para explicar la “inmoralidad” de aquella ocasión.

En otra ocasión repitió la afirmación: “Somos una nación de inmigrantes”.

Sí, casi todos nosotros, o nuestros antepasados, emigramos a los Estados Unidos. Inmigraron legalmente, eso es. Estados Unidos es sin duda una nación de inmigrantes, pero la mayoría de nosotros esperamos en la fila y seguimos las reglas.

Un muro fronterizo frenará drásticamente la inmigración ilegal, por no hablar del tráfico de personas y de drogas.

¿Implica Pelosi que es inmoral impedir la inmigración ilegal?

¿Está diciendo que un muro es inmoral porque no encaja con el pensamiento moderno?

En lugar de perseguir estos pensamientos sin salida, que no tienen lógica ni profundidad, repasemos por qué un muro fronterizo es moral.

La evolución de la moralidad

Para los primeros habitantes conocidos de esta tierra, los nativos americanos, no había debates sobre muros o cercas. Las murallas no tenían sentido en su modo de vida nómada, donde unos pocos compartían abundantes recursos naturales, y no existía el concepto de propiedad privada.

Ese concepto llegó con los europeos hace cientos de años, y ha sido la base para la construcción de ciudades, carreteras, granjas productivas y todos los aspectos de la vida moderna en los Estados Unidos.

La propiedad privada y la estabilidad que ofrece permitieron el desarrollo de los mecanismos (como el dinero y el crédito), las instituciones sociales y las estructuras físicas de hoy. Todo esto allanó el camino para que la población creciera de un cuarto de millón en 1700 a más de 300 millones en 2010.

Paredes y cercas se levantaron alrededor de la propiedad. Los propietarios podrían establecer reglas de acceso y, a continuación, controlar el acceso a través de los muros y las vallas. Sirvieron para disuadir a los infractores de las reglas y a las personas malintencionadas de afuera, al tiempo que protegían y minimizaban los graves disturbios que afectaban a la gente de adentro.

Diferentes países tienen diferentes historias y diferentes reglas. Ellos consideran el valor de la propiedad e incluso el valor de la vida humana de manera diferente.

¿Es moral permitir que un país regule o limite el flujo de personas y bienes?

¿Es moral admitir sólo a aquellos que demuestran su voluntad de seguir las reglas del país?

¿Es moral excluir a las personas que perjudican al país y a las personas que viven en él?

Desde otro ángulo, algunas personas intentan cruzar la frontera sur de Estados Unidos en territorio peligroso, como los desiertos. ¿Es moral impedir que las personas intenten cruzar una frontera en zonas que pueden fácilmente causarles la muerte mientras hacen el peligroso intento?

Los muros fronterizos tienen una larga tradición histórica en otros países.

Dejemos de lado la cuestión de si un muro fronterizo entre Estados Unidos y México es moral o no.

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