Ningún gobierno puede favorecer a una clase sino a expensas de otras.

El 19 de diciembre se celebra el nacimiento de John Taylor de Caroline, que sigue siendo prácticamente desconocido, a pesar de haber sido llamado “el teórico político más impresionante que haya producido los Estados Unidos”.

Taylor, quien sirvió en el Ejército Continental, en la Legislatura de Virginia y en el Senado de Estados Unidos, era un anti federalista, opuesto al gobierno central prepotente que creía que crearía la Constitución. Como dijo F. Thornton Miller, “para Taylor, la Constitución sólo tenía valor si podía servir a la causa más fundamental de la libertad”.

Taylor defendía la libertad y los derechos de los estados, abogaba por una interpretación estricta de los términos de la Constitución contra la extralimitación federal y se oponía enérgicamente a los favores del gobierno y al proteccionismo, que calificaba como “el sistema más eficaz de tiranía practicable sobre las naciones civilizadas”.  

Las posiciones de Taylor se mantienen abandonadas hoy en día. El gobierno se ha convertido cada vez más en el proveedor de tratos especiales para unos a expensas de otros. Por ello, la obra de Taylor de 1822, Tyranny Unmasked, merece ser revisada.

La libertad política consiste únicamente en un gobierno constituido para preservar, no para destruir, la capacidad natural que tenemos de proveer para nuestro propio bien.

Los gobiernos capaces de hacerlo, sacrifican uniformemente el interés nacional en favor del propio.

Como ningún gobierno puede favorecer a una clase sino a expensas de otras… ¿No es acaso la discordia la consecuencia universal del poder fraudulento asumido por los gobiernos para asignar a las clases y a los individuos la indigencia o la riqueza?.

Los pagos… extraídos para alimentar un gobierno opresivo u otorgar privilegios exclusivos… degeneran en una verdadera tiranía.

La única reciprocidad que producen [los favores legislativos] es entre los corruptores y los corruptos.

Si un hombre se pone de acuerdo con un gobierno para quitarle la propiedad a otro, la tiranía del acto no sería borrada por el poder de un cómplice.

La nación que imagina que… el gobierno puede, mediante disposiciones, convertir el fraude en honestidad, se apoya en una imposibilidad moral para la preservación de su libertad.

Los gobiernos, bajo la pretensión de supervisar los asuntos de los individuos… se enriquecen a sí mismos y a sus instrumentos de opresión.

El patrimonio extraído más allá de la línea de la frugalidad honesta se desvía uniformemente del fin de defender al de transferir la propiedad.

La riqueza de las naciones se asegura mejor permitiéndole a cada persona, siempre que se adhiera a las reglas de la justicia, perseguir su propio interés a su manera.

La libertad sólo puede ser preservada por un gobierno frugal y excluyendo los fraudes para transferir la propiedad de un hombre a otro.

¿Cómo se puede determinar la tiranía… si no es como algo que nos quita el dinero, transfiere nuestras propiedades y comodidades a quienes no las han ganado y se come los alimentos que pertenecen a otros?

La política de transferencia parece suponer que el público no tiene propiedad; y aunque las legislaturas no tienen ningún derecho moral o constitucional para dar la propiedad de un hombre a otro; sin embargo, al combinar la propiedad de todos los hombres bajo el apelativo de “pública”, adquieren el derecho moral y constitucional de dar la propiedad de todos los hombres a un solo hombre.

Hay dos tipos de economía política. Una consiste en un gobierno frugal, y el estímulo para que los individuos ganen, sufriendo para que usen; la otra en artificios para alimentar un gobierno extravagante, sus parásitos y partidarios, sus prebendas y privilegios exclusivos… [una] es la libertad; la otra es la tiranía

El gobierno… fundado en la supuesta necesidad de despojar a los hombres de su propiedad para preservar el orden social… termina invariablemente en el despotismo.

Un gobierno… capaz de oprimir, debe… ser débil para el objeto de preservar la libertad… Toda innovación que debilite las limitaciones y divisiones del poder, sólo capaz de fortalecer a un gobierno para el objeto de preservar la libertad, lo hace fuerte para el objeto de la opresión.

John Taylor de Caroline merece una atención renovada, particularmente por sus abrumadores argumentos derivados de lo que Joseph Stromberg denominó “el contraste entre aquellos cuya propiedad era la criatura de la fuerza política y el fraude y aquellos que ganaban su propiedad a través del trabajo productivo en el mercado libre”.

Como escribió F. Thornton Miller, “la mayor parte del mundo de Taylor ha desaparecido. Pero, con el continuo aumento del poder del gobierno federal y la búsqueda de políticas que beneficien a grupos específicos, los principios expuestos en Tyranny Unmasked son tan relevantes hoy como lo fueron en 1822″.

Gary M. Galles – fee.org.es

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