El país gobernado por Joe Biden aún usa tecnología de la década de los 90 para detectar un eventual ataque con misiles de crucero, usados actualmente por Moscú en la guerra contra Ucrania. La advertencia llega a pocos días de los ejercicios militares conjuntos en Venezuela

El contexto geopolítico del continente americano cambió desde que estalló la guerra de Rusia en Ucrania. El significado que eso trajo —entre muchos— es que así cómo Vladímir Putin decidió avanzar contra el país gobernador por Volodímir Zelenski, también está dispuesto a posicionarse en naciones cercanas a Estados Unidos.

El mandatario ruso venía tejiendo alianzas económicas y políticas con gobiernos amigos en América Latina desde que inició su mandato en 2012. La mayoría pasaban inadvertidas bajo la apariencia de acuerdos bilaterales. Sin embargo, el disimulo quedó atrás y hoy existe un evidente colaboracionismo bélico y táctico con Venezuela como uno de sus principales aliados, acompañado además por otros regímenes autoritarios como China e Irán.

Dentro de este contexto está la advertencia que publicó recientemente el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, en inglés), con la que alerta que frente a los misiles de crucero —que Rusia viene usando en la guerra contra Ucrania en el Mar Negro— Estados Unidos, e incluso Canadá si se visualiza a América del Norte como región en la mira, tiene poca capacidad de respuesta.

De manera que mientras el Pentágono y la Casa Blanca se centran en un posible ataque nuclear estratégico, parecen descuidar un factible ataque no nuclear. Para derrotar a dichos misiles, el CSIS insiste en que se necesita la capacidad de detectar la amenaza y decidir cómo responder.

La estrategia detrás de los «Army Games»

Este informe es difundido en los mismos días en que internacionalmente circula el anuncio de los «Army Games» —fundados en 2015 por el Ministerio de Defensa de Rusia— donde Venezuela servirá como sede para países que van a probar sus armas. Se convertirá entonces en la primera nación sudamericana en albergar parte de los «juegos», en este caso los «Sniper Frontier».

Se publicitan como una jornada de «competencias» entre 36 naciones que no han hecho otra cosa que encender las alarmas entre expertos por sus implicaciones intrínsecas. Es el caso del Centro para la Sociedad Libre y Segura (SFS). Desde allí advierten que dicho despliegue «va a normalizar que no solamente militares de Rusia, China e Irán lleguen a América Latina —los cuales ya han llegado antes de forma encubierta— sino que fuerzas especiales como francotiradores o unidades de la Fuerza Quds envíen a sus integrantes abiertamente».

Ante tal amenaza, EE. UU. parecer seguir con carencia de defensa militar.

«El actual sistema de mando y control aunque cuenta con personal militar estadounidense y canadiense muy dedicado, emplea tecnología de la década de 1990 y utiliza decisiones de la década de 1960», cita el informe del CSIS, agregando que la información sobre las amenazas de misiles de cruceros «se comunica verbalmente mediante un juego telefónico literal entre las múltiples ubicaciones de detección avanzada y los responsables de la toma de decisiones en varios niveles de mando».

«Sin una sólida capacidad de detección de misiles de crucero, los operadores deben proporcionar recomendaciones basadas en el teléfono con poco más que detecciones momentáneas de objetos rápidos y bajos no identificados, los cuales pueden haber evadido la cobertura del radar», enfatiza.

Ahora bien, la alarma ante la amenaza que representan estos misiles radica en que vuelan a baja altitud y eso dificulta el rastreo de los radares, enfocados en aquellos que vuelan más alto.

La advertencia de Irán

En resumen, la fotografía del expansionismo entre naciones autoritarias no pinta bien para el Gobierno de Joe Biden, que justamente por estos días está en Israel en su primera visita oficial a esa nación como presidente.

Allí el primer ministro en funciones de Israel, Yair Lapid, propuso a Biden imponerse militarmente ante Irán y aprovecharon de firmar ambos un acuerdo para fijar posición ante el programa nuclear de Teherán. Eso molestó al presidente de la República Islámica, Ebrahim Raisí.

«Las amenazas y sanciones contra Irán no irán a ninguna parte y la política de máxima presión contra Irán ha fracasado, ¿Por qué quieren volver a experimentar algo ya experimentado?», declaró el mandatario iraní.

Este país también enviará a Venezuela a sus militares para los «Army Games» a desarrollarse del 13 al 27 de agosto. Así que son menos los kilómetros que oficialmente van a separar a militares de la Guardia Revolucionaria Islámica —y posiblemente a los terroristas de la Fuerza Quds— de Washington.

La amenaza está activa y todo dependerá de la estrategia militar que implemente EE. UU. en alianza con otros países y organizaciones de Occidente. Si hay voluntad de hacerlo.

Oriana Rivas – panampost.com

 

 

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