Redacción BLes – Taiwán emitió millones de votos el sábado pasado en pos de una democracia pacífica.

Hace un año, la presidenta reelecta Tsai Ing-Wen se encontraba en una posición difícil y las encuestas la mostraban veinte puntos por debajo de su rival pro-Beijing, Han Kuo-yu, quien buscaba relaciones más estrechas con su vecino, el régimen comunista chino.

El resultado entonces tiene enormes implicaciones y resulta en una feroz bofetada de la pequeña isla frente a su gigante y poderoso vecino.

Según analistas, el resultado envía un claro mensaje de rechazo al régimen chino. Los votantes rechazan a la ‘superpotencia’ a pesar de la desinformación, la intromisión, un torrente de efectivo y hasta amenazas.

“Taiwán le está mostrando al mundo cuánto apreciamos nuestro estilo de vida libre y democrático”, expresó Tsai expresamente, y agregó que esperaba que China apreciara que su nación no cediera a las “amenazas e intimidación”.

Mientras Taiwán goza de democracia, libertad y estado de derecho, esto lo convierte en una molestia para el régimen dictatorial de Beijing, que ve a Taiwán como una ‘isla rebelde’ que necesita reunirse con la patria debido a sus orígenes históricos.

¿Pero qué fue lo que causó el contundente triunfo de Tsai? De acuerdo al portal británico inews, el factor clave fue Hong Kong, ya que la presidente apoyaba las protestas prodemocracia en ese país, las cuales iniciaron en junio pasado, e incluso refugió a decenas de manifestantes que lograron escapar.

De acuerdo al mismo medio, Tsai avivó este fuego aprovechando los temores de los ciudadanos taiwaneses de ser incluidos en China, sumado a las afirmaciones de interferencia después de desenmascarar a un espía chino.

El régimen chino promovió el modelo de ‘Un país, dos sistemas’ acordado después de la terminación del dominio británico en Hong Kong como una plantilla para la ‘reunificación pacífica’ con el continente, queriendo incluir a Taiwán en sus planes.

Así gastó generosamente en becas y fondos iniciales para seducir a los jóvenes taiwaneses.

Al mismo tiempo, organizó demostraciones militares de fuerza abierta como recordatorio de su poder al tiempo que hacía amenazas de invasión si la isla se atrevía a avanzar hacia la independencia formal.

Los comunistas ven lo que llaman “reunificación” como su “tarea histórica”.

Sin embargo las encuestas muestran que los jóvenes en Taiwán, al igual que aquellos valientes manifestantes vestidos de negro en las calles de Hong Kong con máscaras de gas y paraguas, se oponen decididamente a unirse al régimen comunista chino.

Sus temores se intensifican a medida que el régimen chino aumenta la represión, reduce el espacio político, acosa a las minorías religiosas en campos de concentración y desata un sistema de vigilancia que utiliza la última tecnología para controlar a sus ciudadanos.

Los ciudadanos taiwaneses, como la mayoría de los de Hong Kong, han mostrado una admirable determinación en resistir el gobierno del régimen de partido único de China, lo cual es absolutamente comprensible.

Sin embargo, esto también aumenta el riesgo de que cualquiera de los lugares se convierta en un punto de conflicto global.

De acuerdo a los analistas, las tácticas de alta presión de China han fracasado, pero seguramente no abandonarán sus objetivos.

“La mayor amenaza que enfrentamos en el próximo siglo proviene de China”, opinó el senador estadounidense Rick Scott en el Miami Herald. “Ahora es Hong Kong, luego será Taiwán y pronto Estados Unidos”, concluyó.

Entre tanto la represión social se acentúa en China continental, donde los practicantes de la disciplina espiritual de la Escuela Buda conocida como Falun Gong o Falun Dafa, son torturados y asesinados masivamente por negarse a renunciar a su fe y adherirse al pensamiento único comunista.

Los seguidores del cristianismo, del judaísmo y otras minorías también viven en ‘estado de sitio’, rodeados de campos de detención y vigilados constantemente por las autoridades. “El reconocimiento facial se ha vuelto omnipresente, permitiendo nuevas formas de control social. La supresión del discurso en Internet solo se ha vuelto más severa”, señaló Bloomberg.  

Las manifestaciones en la región administrativa semiautónoma de Hong Kong, se iniciaron para oponerse a un polémico proyecto de extradición a China, pero terminaron desembocando en protestas antigubernamentales por una supuesta injerencia del partido comunista en la isla.

Cabe recordar que en 1989, también tuvieron lugar una serie de concentraciones lideradas por estudiantes chinos que reclamaron democracia y libertad en la plaza de Tiananmen, en Beijing, y que acabaron siendo reprimidas a sangre y fuego por el régimen comunista, dejando una cifra desconocida de inocentes fallecidos, que pudieron ser cientos o miles.

La próspera democracia de Taiwán es la respuesta perfecta y un claro mensaje para los matones del Partido Comunista que -desde hace años- están reprimiendo y amedrentando a su pueblo.

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