La línea del izquierdista Gabriel Boric es la misma que usó el kirchnerismo para desviar la matriz de opinión hacia este tema, mientras que en el año 2020 Argentina cerraba con una inflación de 36,1% y un sector privado completamente vapuleado por las políticas que implementó Alberto Fernández de la mano de una de las cuarentenas más largas en el mundo.

La ideología progresista de la izquierda está en cada una de las páginas del programa de gobierno para un “Nuevo Chile” del candidato presidencial de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric. De hecho, dentro de los 53 “cambios concretos” que propone para llegar a La Moneda en los comicios del próximo 21 de noviembre convierte al aborto y la eutanasia en piezas clave para captar votos.

En el documento de 227 páginas Boric plantea que apoya “la demanda histórica por el aborto legal, libre, seguro y gratuito, superando la criminalización y poniendo la decisión de la persona gestante en el centro”. A su vez,  precisa que dotará a los centros de salud de métodos para evacuación uterina, entre ellos, mifepristona y misoprostol.

Así intenta conquistar el voto feminista. Una táctica más que urde para, en su opinión, “avanzar a una sociedad más justa”. Además de ello, el izquierdista anunció la promoción de una ley de eutanasia para la “muerte digna”. Le suma a su propuesta el reconocimiento de las llamadas identidades diversas de la comunidad LGBTIQA+, con el fin de evitar el “estigma y discriminación interpersonal e institucional” que causa el “binarismo de género”.

Boric se refugia en la narrativa progresista para referirse a lo indica que será su manejo respecto del aborto. Para él aprobarlo tiene que ver con “desmantelar una sociedad neoliberal”. Esto forma parte de una “estrategia” que, en su propuesta, estará en las manos del Consejo para la Ciudadanía Sexual. Algo que convocará a organizaciones de la sociedad civil, académicas, así como científicas y estará operativamente a cargo de la secretaría de la Presidencia.

Feminismo por delante

La línea de Boric es la misma que usó el kirchnerismo para desviar la matriz de opinión hacia este tema, mientras que en el año 2020 Argentina cerraba con una inflación de 36,1%, una cantidad considerable de Pymes pulverizadas y un sector privado completamente vapuleado por las políticas que implementó Alberto Fernández de la mano de una de las cuarentenas más largas en el mundo.

En aquel entonces, el gobierno de Fernández necesitaba «una victoria» para cerrar un año negro en el territorio nacional y se decantó por un discurso marcado de una carga ideológica bastante importante y al parecer, planeada de manera prácticamente quirúrgica. Este que se enfocó en “consagrar una de las luchas más emblemáticas levantadas por movimientos feministas, el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito”.

Con esa visión el mandatario argentino —uno de los principales promotores de la histórica normativa que despenalizó el aborto en todas las causales— logró que el Senado aprobara su acceso en diciembre pasado, sin las restricciones que establecían casos de violación o peligro a la vida de la madre para ejecutarlo.

Así, Argentina la madrugada del 30 de diciembre de 2020 se convirtió en el cuarto país de la región en despenalizar el aborto. Con este espacio que la izquierda tomó para sí y su causa, la nación suramericana pasó a estar al lado de Cuba, Uruguay y Guyana.

Ahora, con esta oferta de campaña, Boric también se une a la ola feminista que el régimen de Nicolás Maduro atribuye como una “obra socialista” a Hugo Chávez. Asimismo, encaja en la declaración “antipatriarcal” que hiciera el exprecandidato presidencial en Chile del Partido Comunista, Daniel Jadue, antes de trabajar a su favor.

Reformas y protocolos

Boric ensalza su plan con la promesa de impulsar y reformar el currículum profesional y técnico del personal que se involucraría en los abortos. Para él se trata de “Complementar el apoyo” con incluso modificaciones al reglamento de implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo, con el fin de eliminar “la objeción de conciencia institucional” que a su juicio, obstruiría el acceso de las usuarias en cuanto se apruebe la legalización del aborto.

En esa misma dirección anuncia que patrocinará y actualizará leyes como la Ley Adriana de violencia gineco-obstétrica. En el mismo punto, aunque contradictorio, proyecta otro instrumento legal que regule las técnicas de reproducción asistida como parte de la planificación familiar e inserte a los métodos de contención menstrual —toallas higiénicas y copas menstruales y dispensadores de anticonceptivos de barrera interna y externa— en los centros de salud primarios y establecimientos educacionales del país.

A ello también se une la creación de un protocolo para mujeres privadas de libertad en términos de derechos sexuales. ¿Cuáles? No especifica.

Gabriela Moreno – PanAm Post

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