A principios de mayo, los medios de comunicación estatales chinos atacaron al Secretario de Estado de EE. UU. Mike Pompeo, calificando sus comentarios sobre el origen del coronavirus de “insensatos y evasivos”.

El People’s Daily, el periódico oficial del partido comunista chino (PCCh), dedicó editoriales enteras difamando a Pompeo por sus críticas a Beijing. La emisora estatal china CCTV calificó a Pompeo de “enemigo público” en una de sus columnas de opinión. La agencia de noticias estatal Xinhua lo denunció como “uno de los peores secretarios de estado en la historia de EE. UU.”.

Pompeo no fue el primer político estadounidense condenado públicamente por el PCCh. John Leighton Stuart sirvió como embajador del gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek en China en 1946. Cuando el partido comunista tomó el poder en 1949, Mao Zedong publicó una monografía en la portada del Diario del Pueblo titulada “Adiós, Leighton Stuart”, en la que calificaba a Stuart como agresor de los imperialistas estadounidenses y enemigo de China.

Pero la verdad era justo lo contrario.

Stuart: “El comunismo es un sistema de demonios”

John Leighton Stuart nació en 1876 en Hangzhou, provincia de Zhejiang en China. Sus padres eran misioneros. Stuart regresó a los EE. UU. a la edad de 11 años para completar su educación. Asistió al Seminario Teológico Concord de Nueva York y regresó a China en 1904 como misionero. Vivió en China durante 50 años. Una vez dijo que en su sangre había más elementos chinos que americanos.

Stuart enseñó en el Colegio Yuying y en la Escuela Zhejiang. Fundó la famosa Universidad Yanjing y fue su primer presidente. Hablaba chino con fluidez y tenía un profundo conocimiento de la cultura china. En sus memorias dijo: “El núcleo de la literatura tradicional china señala la armonía entre los seres humanos y el orden moral cósmico”. Con el tiempo, además de profundizar mi respeto por la cultura china, la lectura también cultiva mi carácter y hace que mi creencia en Dios sea más sólida”.

Debido a su origen cristiano, Stuart tenía una comprensión más clara del comunismo que la mayoría de la gente de su tiempo. “El comunismo es un sistema de demonios que niega la existencia de Dios y niega que la gente tenga alma. Declaran que todo es material, y que todas las acciones son materialistas. Obligan a todos los seres humanos a aceptarlos y usan la fuerza y el engaño para lograr sus objetivos. El comunismo es devorarlo todo para lograr su propia supervivencia. Su deseo nunca se satisface. Ni la amabilidad ni la calidez pueden cambiar su actitud. Ya que este demonio perturba al mundo, debemos hacer todo lo posible para detenerlo”, escribió.

Advirtió que la política estadounidense hacia China debe basarse en los principios fundacionales de los EE. UU. y no debe estar influenciada por promesas hipócritas e intereses económicos. Por esa razón, fue etiquetado por el PCCh como un enemigo del pueblo chino.

El PCCh incita al odio para lograr sus objetivos

Para el PCCh, el propósito de castigar a alguien no es tanto criticar la posición u opinión del acusado, sino provocar la ira e incitar al odio. No es hacer que la gente entienda los errores o disparates del acusado, sino hacer que la gente obedezca al partido comunista. Para mostrar lealtad al PCCh, hay que seguir su ejemplo y atacar a quien sea su objetivo.

Históricamente, el PCCh calumnió a intelectuales, terratenientes, extranjeros, líderes religiosos y otros. El pueblo chino se vio obligado a condenar a aquellos que fueron etiquetados como enemigos del partido comunista.

Por ejemplo, durante la persecución a Falun Gong, los oficiales de policía obligaron a los practicantes a maldecir a Falun Gong y a su fundador. Los que se negaron fueron encarcelados. Las autoridades pueden extender arbitrariamente sus penas de prisión si se niegan a maldecir y a renunciar a Falun Gong. En los centros de lavado de cerebro, los practicantes son forzados a decir groserías para mostrar que han cumplido con los requisitos para renunciar a Falun Gong.

Reconociendo los verdaderos colores del PCCh

En sus ataques contra Pompeo a principios de mayo, CCTV lo acusó de cuatro crímenes y de caer por debajo del estándar de la humanidad. Fue etiquetado como el “enemigo común de la humanidad”.

Según un informe de RFI, “Pompeo puede haber sido el primer secretario de estado de EE. UU. en ser atacado al estilo de la ‘Revolución Cultural’ desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y los Estados Unidos”. Algunos analistas creen que esto se debe a que Pompeo tomó una línea dura contra China y no dudó en exponer a Beijing por ocultar la verdad sobre el coronavirus.

En una entrevista con Fox News el 29 de abril, Pompeo dijo: “El partido comunista chino tiene ahora la responsabilidad de decirle al mundo cómo esta pandemia salió de China y al resto del mundo, causando semejante devastación económica global”. Acusó al PCCh de usar la “clásica desinformación” para encubrir la verdad.

En el programa de la ABC “This Week” del 3 de mayo, Pompeo dijo: “Hemos visto el hecho de que echaron a periodistas”, refiriéndose a las órdenes de que los corresponsales americanos de The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal salieran de China. “Vimos el hecho de que los que intentaban informar sobre esto, profesionales médicos dentro de China, fueron silenciados. Ellos silenciaron la cobertura [de los hechos]; todo el tipo de cosas que los regímenes autoritarios hacen, la forma en que los partidos comunistas operan”.

¿Puede el PCCh evadir la responsabilidad?

En los 70 años posteriores a que Mao Zedong escribiera “Adiós, Leighton Stuart”, más de 80 millones de chinos han muerto de forma no natural bajo el régimen comunista. El PCCh nunca ha admitido sus propios delitos. En cambio, siempre ha insistido en su “grandeza” contra sus supuestos enemigos.

Cuando la mayor parte de China estaba todavía bajo bloqueo debido a la pandemia, el PCCh publicó un libro titulado ”La Gran Guerra contra la Pandemia” en febrero de 2020. El libro de dos millones de palabras elogia al PCCh y a su líder por la visión estratégica y el excelente liderazgo en la lucha contra la pandemia.

Con los crecientes llamamientos a una investigación internacional sobre los orígenes del coronavirus, Xinhua publicó una corta animación titulada “Había una vez un virus” burlándose de la respuesta de los Estados Unidos a la pandemia.

El gobierno chino también está adoptando una postura cada vez más dura ante cualquier crítica de otros países al adoptar una “diplomacia de lobo guerrero”. Un artículo reciente de la Voz de América afirmaba: “Mientras que muchos países del mundo pretenden responsabilizar al partido comunista chino y buscar compensación por ocultar la verdad sobre la propagación del coronavirus en China que condujo a la pandemia mundial, los medios de comunicación estatales del PCCh se han dedicado a campañas de desprestigio en las últimas semanas”.

Sin duda, Mike Pompeo es uno de los objetivos.

Algunos analistas han comparado la pérdida de vidas, el caos y la devastación de la economía mundial causada por COVID-19 con el equivalente de otra guerra mundial. Muchos países han iniciado investigaciones sobre el papel del PCCh en el encubrimiento de la propagación del virus. ¿Puede el PCCh eludir su responsabilidad esta vez?

Fuente: Minghui.org.