En sólo un año, se van a añadir aproximadamente 20.935 dólares en nueva deuda por cada contribuyente federal.

Continúa el debate en Washington sobre más planes de gasto multimillonarios. Pero acabamos de recibir un feo recordatorio de que el gasto federal que ya hemos aprobado está llevando al país a la bancarrota.

La Oficina Presupuestaria del Congreso, apartidista, acaba de publicar sus últimas proyecciones, y ofrecen una advertencia nefasta. Los analistas del gobierno esperan que el déficit presupuestario federal anual -la diferencia entre los gastos y los ingresos- alcance la impresionante cifra de $3 billones de dólares en el año fiscal 2021. Eso supone unos $20.935 dólares de deuda nueva  por contribuyente federal, que se añadirán en un solo año.

Esta cifra será ligeramente inferior al déficit récord que el gobierno registró en el año fiscal 2020. Pero, sin embargo, esta asombrosa suma de 3 billones de dólares es casi 3 veces mayor que el ya elevado déficit presupuestario para 2019. En relación con el tamaño de la economía, será el segundo mayor déficit presupuestario desde 1945, que se produjo durante la Segunda Guerra Mundial.  

Los déficits presupuestarios y las sumas de un billón de dólares son difíciles de conceptualizar. Así que para entender lo que esto significa en la práctica, he aquí 3 formas tangibles en las que el aumento de la deuda federal perjudica a los estadounidenses corrientes:

  1. Nos veremos obligados a pagar billones más en impuestos federales sólo para cubrir los pagos de intereses anuales. Ahora mismo, incluso antes de toda esta nueva deuda, los contribuyentes gastan 800 millones de dólares al día sólo para pagar los intereses de la deuda nacional. 
  2. Nos enfrentaremos a un crecimiento económico más lento y a sueldos más bajos, ya que la deuda desplaza la inversión del sector privado y arrastra la economía. Según el Comité para un Presupuesto Federal Responsable, que no es partidista, “un plan genérico para reducir gradualmente la deuda [nacional] a su media histórica… aumentaría los ingresos por persona en $5.500 dólares”. Ir en la dirección contraria tiene el efecto contrario.
  3. Seguimos en la línea de una crisis fiscal en un futuro próximo o a mediano plazo. Según la Fundación Peter J. Peterson, los altos niveles de deuda federal significan “un mayor riesgo de una crisis fiscal” que “podría desestabilizar aún más la economía de Estados Unidos y erosionar la confianza en la moneda estadounidense a escala internacional”.

Así pues, todos los estadounidenses deberían estar seriamente preocupados al saber que la deuda se disparará aún más en 2021. Pero, ¿por qué exactamente las cifras de este año van a ser tan extremas?

Después de años de irresponsabilidad fiscal bajo los republicanos y los demócratas por igual y con grandes programas de derechos en espiral hacia la bancarrota, siempre íbamos a tener un gran déficit en 2021, como lo hicimos en 2018, 2019, etc. Pero no iba a ser tan astronómico, de $3 billones de dólares. 

¿Qué ha cambiado? Un factor importante es el paquete de gastos de varios billones de dólares que el presidente Biden y los demócratas del Congreso forzaron a aprobar en nombre del “alivio del COVID-19” y del “estímulo”. 

En realidad, el paquete estaba lleno de despilfarro no relacionados y de proyectos partidistas. Además, las proyecciones económicas de la Ivy League muestran que en realidad perjudicará a la economía a largo plazo. Pero sí hizo una cosa con éxito: gastar billones de dólares de los contribuyentes. Y esa es una de las grandes razones por las que nuestro problema de la deuda se va a descontrolar aún más.

Brad Polumbo – fee.org.es