Apenas se oficializó el triunfo de Guillermo Lasso en las elecciones presidenciales, el país ya vio un impacto positivo en su economía. El riesgo país bajó 400 puntos en un solo día.

Ecuador tuvo un año convulsionado. El 2021 se caracterizó por enormes sustos, alegrías, esperanzas y también decepciones. La violencia azotó las cárceles del país, causando la peor crisis penitenciaria de la historia de la nación, en medio de masacres y motines. Ante eso el entonces candidato presidencial Guillermo Lasso se posicionó a favor de la policía como la alternativa de la ley y el orden.

Posteriormente, su triunfo electoral tuvo impacto regional. Se mediatizó incluso el término “Efecto Lasso”, pues benefició hasta a la economía argentina. A mediados de abril los bonos argentinos treparon hasta 3 % y el riesgo país bajó, tras la elección de Guillermo Lasso.

En Ecuador se sintió más aún. Apenas se oficializó el triunfo de Lasso en las elecciones presidenciales, el país ya vio un impacto positivo en su economía. El riesgo país bajó 400 puntos en un solo día. Meses después, una abogada defensora del socialismo del siglo XXI, increpó a los emprendedores que votaron por la iniciativa que proponía el empresario.

Pero el resultado fue opuesto. Con total cortesía le invitaron a conocer sus emprendimientos y fueron centenares las historias de éxito, sobre todo de esperanza, de pequeñas y medias empresas que pudieron crecer, expandir locales y generar empleo.

Con la campaña de vacunación masiva se logró la reapertura de negocios y consigo el crecimiento de la economía, pues se recuperó la confianza de salir. El presidente prometió que en los primeros 100 días de su gestión vacunaría a más de la mitad de la población y así fue.

En comparación con el año pasado, hubo un aumento de empleo. La tasa de empleo adecuado a septiembre del 2020 fue de 30,8 % y a septiembre del 2021 fue de 33,5 %. Asimismo, la tasa de desempleo a septiembre del 2020 fue de 6,2 % y a septiembre del 2021 fue de 4,9 %.

A nivel de alianzas políticas también se vivió un cambio. Aunque Lasso fue más moderado que sus colegas de Uruguay y Paraguay que fueron frontales contra los tiranos al mando de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

En la cumbre de la CELAC Lasso pidió: «Libertad para nuestros ciudadanos, para abrir nuevos mercados , para comerciar, soñar y crecer juntos en una plena democracia donde existan elecciones transparentes, donde se respete la libertad de expresión, donde se respeten los derechos humanos y las libertades políticas de los opositores a nuestros gobiernos».

En su declaración, el mandatario del país andino dijo que debe haber respeto por la libertad de expresión de los opositores, así como debe haber elecciones transparentes.

Por eso y más la popularidad del mandatario llegó al punto más alto en la historia, más del 73,9 %. Tanto que cuando llegó octubre le esperaron multitudes afuera del Palacio Presidencial para respaldarlo.

Esta fecha es importante en cuanto celebraba el segundo aniversario de lo que Nicolás Maduro llamó las “brisas bolivarianas” que desestabilizaron a la región, sobre todo en Ecuador, Chile y Colombia. En Ecuador los movimientos indigenistas paralizaron el país, negando acceso a carreteras.

Bajo el gobierno de Lenín Moreno fue necesario trasladar al mandatario a Guayaquil para resguardarlo. En cambio Lasso salió al balcón del Palacio de Carondelet, donde fue animado por una multitud que lo respaldaba contra el líder del movimiento que arengó “comunismo indoamericano o barbarie”, Leonidas Iza.

Crisis carcelaria golpea la imagen de Lasso

Sin embargo, en las recientes semanas la popularidad del mandatario ha bajado. Al tener minoría en el poder legislativo, él y su partido tuvieron que forjar alianzas con agrupaciones políticas que antes enfrentaban y perdió el respaldo de quienes alguna vez fueron sus aliados.

Este costo político se pagó en materia de concesiones sociales y fiscales. El presidente que prometió no meterle la mando al bolsillo del ciudadano aprobó un paquete impositivo que contradice todas sus promesas y castiga al sector productivo.

Además, la situación carcelaria no solo que no se resolvió sino que además empeoró. En el mes de noviembre hubo una masacre que afectó a los presos menos violentos, los transitorios del pabellón dos de la Prisión del Litoral.

Esto golpeó duramente la imagen de Lasso. También puso sobre la mesa el poder que tiene la Corte Constitucional y cómo y cuánto hace activismo judicial a favor del progresismo que pone al delincuente como víctima de la sociedad y no como un peligro. Esto a su vez pone en igualdad de condiciones a los reos, sin diferenciar a los más peligrosos de aquellos que no lo son y peor aún que esperan sentencia muchas veces sin ser culpables.

Y es que la Corte Constitucional pretendía impedir que las Fuerzas Armadas intervengan para poner fin a la barbarie que había en las prisiones del país. Sin embargo, el presidente cumplió su rol como Jefe de Estado y lo autorizó.

Esto ha logrado que no vuelva a suceder un motín sangriento. No obstante, todavía quedan por resolver las fallas en el sistema judicial y penitenciario, pues la imagen de Lasso y consigo la estabilidad del país podrían verse afectadas por un nuevo motín. Dado que son un reflejo de la inseguridad ciudadana.

Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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