Resulta que los políticos socialistas no son tan socialistas en lo personal.

Siempre es divertido cuando algunos de los más prominentes autodenominados socialistas de Estados Unidos aprovechan su defensa del socialismo para convertirse en multimillonarios. (Te estoy mirando a tí y a tus tres casas, Bernie Sanders).

El último ejemplo de este patrón cómico y a la vez revelador viene por cortesía del Ayuntamiento de Seattle. Este órgano está compuesto por políticos de izquierda, muchos de los cuales adoptan abiertamente la etiqueta de socialistas. Ya hemos hablado de sus esfuerzos por imponer impuestos punitivos a las empresasdespenalizar el robo de propiedades, etc. Pero resulta que los concejales Kshama Sawant y Tammy Morales tienen un patrimonio conjunto de $3.5 millones de dólares.

El conservador y presentador de radio de Seattle, Jason Rantz, expuso esta realidad informando para la 770 KTTH.

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“La concejal Sawant ha construido una marca alrededor de la demonización de los ricos”, informa Rantz. “[Sin embargo] Sawant no sólo declaró su patrimonio neto de 550.000 dólares este año, sino que lo ha duplicado con creces desde 2016, cuando figuraba en 270.000 dólares”. 

“En un momento dado, Sawant se comprometió a aceptar solo un ‘salario de trabajadora común’ por su trabajo de alrededor de 40.000 dólares”, continúa Rantz. Este es el giro: prometió “donar el resto al Fondo de Solidaridad de Kshama Sawant”, pero “la mayoría de las donaciones volvieron a Sawant a través de la Socialist Alternative”. [Seattle City Council Insight] llamó a este esquema “lavado de dinero” en 2017, aunque señaló que era legal”.

Mientras tanto, Rantz señala que la concejal Tammy Morales tiene la nada despreciable cifra de $3 millones de dólares.

Esta historia es más que una oportunidad para criticar a algunos políticos por su hipocresía. Demuestra un principio eterno de la economía de elección pública. ¿La versión corta de la teoría de la elección pública? Es un error fundamental suponer que mientras los individuos del sector privado están motivados por el interés propio y el beneficio, los individuos del sector público estén motivados por el altruismo y el interés público.

En realidad, se aplican las mismas reglas, incluso para los “socialistas”.

Brad Polumbo – fee.org.es