Carlos Mesa, al igual que Luis Arce Catacora o Evo Morales, cree que la economía debe estar sometida a un gran Estado planificador, y que toda acción privada no es nada más que accesoria a los grandes intereses estatales.

La ciencia política, como todo campo de estudio, tiene un fundamento filosófico subyacente para entender la naturaleza de las cosas (metafísica), una teoría del conocimiento (epistemología) y una ética. En otras palabras, la política no está aislada de una cosmovisión.

Una cosmovisión es una red de nociones o presuposiciones básicas sobre las cuales, consciente o inconscientemente, colocamos todo lo que creemos, y por la cual interpretamos la realidad que nos rodea.

Esas nociones proveen el marco sobre el cual las personas determinan la naturaleza del hombre, de lo bueno, de lo malo, de la justicia y -quizás uno de los elementos peor entendidos- del gobierno.

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Es, justamente, en la cosmovisión donde falla la «oposición» boliviana. Puesto que comparten muchos elementos con el Movimiento Al Socialismo. Veamos.

Carlos Mesa, al igual que Luis Arce Catacora o Evo Morales, cree que la economía debe estar sometida a un gran Estado planificador, y que toda acción privada no es nada más que accesoria a los grandes intereses estatales.

Por cierto, también Carlos Mesa dijo que su agrupación no haría oposición al gobierno en materia económica. Hecho que su cumplió con la aprobación del IGF (Impuesto a las Grandes Fortunas). Ya que ese proyecto de ley -cuyas consecuencias son nefastas en el largo plazo- contó con el apoyo de la bancada de Comunidad Ciudadana.

Por ejemplo, el diputado Beto Astorga -cuando en la asamblea se discutía la aprobación del IGF- en sus redes sociales manifestó lo siguiente:

Que este dinero, que se va a recaudar se destine exclusivamente al sector salud, porque sería un despropósito que se acuda a recursos privados para financiar el despilfarro y los gastos innecesarios del gobierno, como ocurrió en la época de bonanza donde en el gobierno de Evo Morales con su cajero Luis Arce se malgasto el dinero de los bolivianos en canchas, museos y aviones nuevos. Ingresar en una política confiscatoria de la propiedad privada es algo con lo que no estamos de acuerdo.

Lo que no entendió el diputado Astorga es que el sólo hecho de aprobar el IGF ya lo convertía en cómplice de una política confiscatoria.

Pero ahí no termina el asunto.

En agosto pasado, el diputado Miguel Roca propuso, entre varias medidas disparatas, la Ley de inclusión financiera. En la misma, se sugiere que los bancos no cobren los intereses que legalmente les corresponde. Si a unos les va mal, que les vaya mal a todos, es la lógica que subyace a la propuesta del diputado Roca.

Mucha razón tenía Friedrich August von Hayek cuando describió La fatal arrogancia socialista. Y es que los socialistas se consideran una especie de seres superdotados que tienen no solo el deber, sino también el derecho de dirigir sociedades compuestas por ciudadanos «incapaces» de valerse por ellos mismos.

Pero las similitudes entre Comunidad Ciudadana y el Movimiento Al Socialismo no se reducen al plan económico, sino que abarca muchos otros temas. Por eso, no debería extrañarnos que la senadora opositora Andrea Barrientos haya manifestado tener muchas coincidencias con el oficialismo y gran simpatía por el ministro Iván Lima.

Comunidad Ciudadana dijo que el video fue sacado de contexto. Pues en el mismo sólo se ve la participación de Barrientos. Sin embargo, Su intervención respondió a los señalamientos previos de Luis Adolfo Flores, senador y jefe de bancada del MAS, quien dijo que la actual oposición defiende a golpistas y corruptos -en referencia a los hechos de noviembre 2019-.

Empero, la válida respuesta de los militantes de Comunidad Ciudadana no anula que Andrea Barrientos tenga, y haya tenido, coincidencias y afectos por el MAS. Puesto que son sus propias acciones que la delatan.

En un contacto con el medio digital VISOR, Milena Soto, miembro de la Resistencia Juvenil Cochala -aparte de lamentar el abandono de la clase política cochabambina a quienes defendieron la seguridad del valle durante los conflictos de octubre y noviembre de 2019- relató el actuar de Barrientos durante esos hechos:

En la crisis de 2019 hubo dos reuniones de coordinación para la defensa de Cochabamba. Una, en la capilla de la avenida Ramón Rivero, con activistas, políticos de oposición, incluidas las entonces candidatas de CC y representantes de la Iglesia Católica, Barrientos mostraba una postura tibia y hasta crítica a la propia Resistencia. En el segundo encuentro, cuando ya había grupos de cocaleros que pretendían avanzar desde Sacaba a la capital del valle. Esa jornada, Barrientos criticó a la RJC porque, según ella, actuaban muy agresivos y dijo que los grupos masistas eran «pacíficos». Sugirió dirigirse hacia la marcha de cocaleros con una bandera blanca para entablar el diálogo, pero condicionó aquello a que los uniformados la resguarden. Un coronel de Ejército le aclaró que había mucho riesgo y tensión, aceptó acompañarla, pero dijo que la dejarían sola para hablar con los manifestantes cocaleros. Entonces, Barrientos retrocedió.

Es evidente que la alocución de la senadora Barrientos no es un error, sino una muestra de sinceridad. He ahí donde radica el problema, puesto que muchos de los partidarios de Comunidad Ciudadana consideran -aunque no lo quieran admitir- que el Movimiento Al Socialismo tiene razón, pero que está cometiendo «pequeños errores», y que ellos están dispuestos a corregir (el propio Carlos Mesa manifestó que se sentía orgulloso del gobierno de Morales).

Con todo, debemos agradecerle tres cosas a la senadora. Primero, evidenciar que la lucha del 2019, que empezó el 2016, fue raptada por oportunistas de la vieja política. Segundo, que la verdadera oposición no se encuentra en el congreso -existen salvadas excepciones-, sino en la población de a pie. Finalmente, revelar la tremenda necesidad que existe de formar un nuevo proyecto político que le de poder al ciudadano, y se lo limite a los gobernantes.

Hugo Marcelo Balderrama – Panampost.com