El globalista multimillonario y adalid de la eugenesia Bill Gates, que hace poco anunció que invertiría millones de dólares para desarrollar mosquitos transgénicos, vuelve a la carga con un nuevo proyecto para impulsar la despoblación mundial. Se trata del patrocinio de un nuevo microchip que espera lanzar al mercado este año, el cual actuará a modo de anticonceptivo.

Una vez injertado quirúrgicamente bajo la piel humana, la usuaria podrá encenderlo para esterilizarse temporalmente o apagarlo si decide concebir, según un comunicado de The Washington Post.

El implante inalámbrico, diseñado para durar 16 años —casi la mitad de la vida reproductiva de una mujer—, permite impedir el embarazo con tan solo pulsar el botón de un control remoto.

El dispositivo mide 20 x 20 x 7 milímetros y está diseñado para implantarse debajo de la piel de los glúteos, la parte superior del brazo o el abdomen.

Dispensa 30 microgramos al día de ‘levonorgestrel’, una hormona que ya se utiliza en varios tipos de anticonceptivos, que residirá en diminutos depósitos dentro del microchip de 1,5 centímetros de ancho, que se encapsula dentro del mecanismo, informó la Publicación Tecnológica del MIT.

El microchip anticonceptivo controlado a distancia se debe injertar bajo la piel.

La fundación de Bill y Melinda Gates ha invertido más de 15 millones de dólares en la puesta en funcionamiento del pequeño emisor de hormonas dentro del Área de Planificación Familiar de su Programa de ‘Desarrollo Global’, como consigna oficialmente en su web, en su “búsqueda del anticonceptivo perfecto” en un intento por frenar el crecimiento de la población.

Bill Gates abanderado del principio “Malthusiano”

El primer defensor de la despoblación mundial, Thomas Robert Malthus, un economista británico adorado por las élites, escribió en 1978: “Todos los niños que nazcan por encima de los necesarios para mantener la población al nivel deseado deben perecer sin falta, a menos que se les haga espacio por la muerte de otras personas”, defendiendo que: “En vez de recomendarle limpieza a los pobres, hemos de aconsejarle lo contrario, haremos más estrechas las calles, meteremos más gente en las casas y trataremos de provocar la reaparición de alguna epidemia”.

En este orden, el fundador de Microsoft, Bill Gates, conocido por financiar numerosos proyectos encaminados a lograr una drástica reducción de la población del planeta no titubea cuando comenta su agenda “Malthusiana” en público.

Una de de la menciones la ofreció durante una conferencia del TED (Technology Entertainment and Design). Mientras trataba el tema de las emisiones de CO2 y de sus efectos en el supuesto cambio climático —intentando dar por sentado aquello por lo que 30.000 científicos denunciaron al Eco millonario Al Gore: El fraude del calentamiento global—, sorprendió a los asistentes con una fórmula que resolvería la presumible amenaza de la sobreexplotación del planeta:

CO2 = P x S x E x C

Siendo P= personas,

S= servicios que usa la persona,

E= energía consumida por dichos servicios, y

C=CO2 x energía x unidad

Después de exponerla, avanzó en su ecuación argumentando que para conseguir que el CO2 llegara a cero, “probablemente uno de estos elementos de la fórmula tiene que llegar muy cerca de cero”. Tras lo cual el filántropo empezó a describir, desde su perspectiva globalista, cómo se proponía reducir la primera variable (P=personas).

“Hoy el mundo tiene 6.800 millones de personas y pronto puede llegar a 9 mil millones. Ahora bien, si hacemos un buen trabajo con las nuevas vacunas, el sistema sanitario, el sistema de control de la nacimientos … podríamos reducir la población en un 10 ó 15 por ciento”, revelando, al parecer, el enfermizo objetivo de las supuestas campañas humanitarias de la élite, a cambio de las cuales también se embolsan cantidades exhorbitantes de dinero.

Bill Gates ocupa posiciones

En 1994 empezaría a “utilizar sus recursos para promocionar la salud reproductiva e infantil en los países en vías de desarrollo”, guiado por su progenitor William Henry Gates II, uno de los impulsores de la Federación Americana para la Planificación Familiar creada por Margaret Sanger, miembro destacado de la Sociedad Americana de Eugenesia junto al abuelo de Bill.

En ese justo instante, la Eugenesia empezó a adentrarse en el campo de la ingeniería genética —según afirma la revista de medicina Discovery Salud—, en la cual este nuevo filántropo juega un papel protagonista.

Así que padre e hijo crearon la Fundación William Henry Gates, predecesora de la actual Fundación Bill y Melinda Gates, en la que los tres “benefactores de la humanidad” comparten la presidencia.

Los “filántropos” Melinda y Bill Gates.

Durante años ha dedicado cientos de millones de dólares a financiar proyectos para promocionar cultivos transgénicos, agroquímicos y pesticidas, aportando fondos para introducir maíz transgénico en África, colaborando con la fundación Rockefeller para impulsar la Alianza por una Revolución Verde en África (AGRA).

En otras palabras, tratar de implantar otra vez —al igual que en América Latina e India—, el modelo industrial corporativista de agricultura que conduce a la bancarrota y a la pobreza a los agriculturas centralizando el control de la producción agrícola en manos de unas pocas multinacionales como Monsanto, de la que Gates participa medio millón de acciones desde 2010.

Aunque —como se hace eco la gaceta científica—, las inversiones del magnate se concentran hasta en un 80 por ciento en la biotecnología, como motor del Eugenismo del futuro, en la linea de los experimentos de modificación genética iniciados por los Rockefeller en 1943.

Las consecuencias de la manipulación genética de alimentos o animales son científicamente imprevisibles y, consecuentemente, peligrosas.

Pero por encima de las masivas campañas de esterilización y aborto y de la manipulación genética de las primeras especies animales —mosquitos que “ayudarán” a combatir la malaria—, se destaca su proyecto estrella: La Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI), que empezó su andadura en el 2000.

Junto a la Fundación Rockefeller, el Banco Mundial, UNICEF, la OMS, varios gobiernos e instituciones de investigación como la Federación Internacional de la Industria del Medicamento (IFPMA) que agrupa a 55 asociaciones nacionales, se ha propuesto vacunar a cada ser vivo del planeta de buen grado o por la fuerza, bien sea a través de los gobiernos o de avances científicos de última generación.

El supuesto éxito de la Alianza Global para Vacunas e Inmunización

GAVI, fundada en el año 2000 es una entidad financiera convertida en “el mayor canal de financiamiento para la inmunización”. A finales de 2015, desembolsó miles de millones para apoyar programas de inmunización, de acuerdo a su sitio web.

Tales contribuciones son previamente donadas, como señaló el diario El País al contabilizar una reposición de fondos de la alianza en 2015, por países como España (47,5€ millones), Reino Unido (1.300€ millones) o Alemania (600 € millones) e instituciones como la Agencia Internacional de Desarrollo de EE.UU. (885€ millones).

65.052 niños fueron “inmunizados” en Bandipora el 28 de enero de 2018.

Por lo tanto, de acuerdo al medio español, GAVI consiguió fondos por valor de 8.395€ millones para “salvar seis millones de vidas”. Recursos que gestionaría para proporcionar productos básicos —vacunas, insumos para la inyección y equipos— así como donaciones para promover la introducción de vacunas, los costos operacionales de las campañas y el fortalecimiento del sistema de salud.

La realidad pakistaní

A pesar de la buena voluntad y el discurso grandilocuentes de estas prestigiosas figuras e instituciones internacionales, las evidencias de que las vacunas de la GAVI no solo no son eficaces sino que producen muertes e incapacidad irreversibles entre la población es abrumadora.

Un ejemplo lo encontramos en un informe de investigación preparado por la Comisión de Inspección del Primer Ministro (PMIC) sobre el funcionamiento del Programa Ampliado de Inmunización (PAI).

El PMIC, encabezado por Malik Amjad Noon, recomendó al Primer Ministro Yousaf Raza Gilani que suspendiera inmediatamente la administración de todo tipo de vacunas financiadas por GAVI.

El informe, a disposición exclusiva de The Express Tribune, también sugería suspender la campaña masiva contra la poliomielitis, incluida la administración de vacunas pentavalentes -una mezcla de cinco vacunas para curar cinco enfermedades- hasta que una investigación determine que estas vacunas son seguras para los niños.

El costo de la actual de la fase quinquenal del PAI es de 26.000 millones de rupias, incluidos 2.400 millones de rupias financiados por GAVI para el suministro de vacunas nuevas e infrautilizadas.

Aunque el proyecto se puso en marcha en 2010 para reducir la morbilidad y la mortalidad derivadas de ocho enfermedades comunes a los niños el informe señala que en 2010 se notificaron hasta 5.417 casos de estas enfermedades.

Un niño de la aldea Sadar Shah en Pakistan siendo vacunado.

La Comisión también recomendó que se iniciara una investigación para averiguar los hechos que condujeron al acuerdo con GAVI sin examinar la seguridad de las vacunas. El informe también estableció que las vacunas financiadas por GAVI no sólo están causando muertes en muchos países, sino que también son muy costosas.

Incapacidad y muerte

En Pakistán, la India, Sri Lanka, Bhután y el Japón se ha informado de la muerte de varios niños y de la aparición de otros efectos secundarios poco después de la administración de la vacuna.

Los funcionarios de GAVI con sede en Ginebra, Jeffrey Rowland y Dan Thomas, fueron contactados por correo electrónico, pero no respondieron.

El documento indica que este año se han registrado cinco muertes en Japón poco después de que se administrara la vacuna, mientras que en 2008 se registraron en Sri Lanka 25 reacciones adversas graves, incluidas cinco muertes. En consecuencia, se retiró la vacuna. Bhután también retiró las vacunas después de la muerte de los niños. La Asociación de Padres de Niños Discapacitados de Bosnia y Herzegovina presentó cargos penales después de que las vacunas financiadas por GAVI causaran discapacidades.

El informe afirma: “Las vacunas adquiridas no se prueban en laboratorios para confirmar su eficacia y autenticidad. Esto deja espacio para el uso de vacunas falsas y falsificadas”.

Noon dijo que el PMIC presentó el informe a la Secretaría del Primer Ministro en junio. A pesar de la urgencia de la cuestión, hasta ahora no se ha tomado ninguna medida, apuntó.

Bill Gates exhibe sus logros en el campo de la inmunización y la vacunación durante una cumbre.

Es posible que se solicite al Gobierno de Suiza que investigue las actividades de GAVI para averiguar si se trata realmente de una organización sin ánimo de lucro, tal y como profesa. El informe pretende que la “propiedad de la asociación de la OMS y UNICEF con GAVI sea cuestionada ante la autoridad competente de la ONU”.

¿Quién beneficia a quién?

“El apoyo de GAVI representa el 7,8% del coste total del PAI, que asciende a 26.000 millones de rupias. Pakistán gastará 24.200 millones de rupias de sus propios recursos en la compra de vacunas nuevas e infrautilizadas a un costo mucho mayor en comparación con sus vacunas equivalentes. En consecuencia, todo el importe se devolverá a los fabricantes que son socios de GAVI”, reza el informe.

“No es la GAVI la que ha estado apoyando a Pakistán. De hecho, es Pakistán el que ha estado proporcionando ayuda financiera a los fabricantes asociados de GAVI”, concluye el informe.

El PMIC, al citar un informe del Ministerio de Salud, declaró que el costo del PAI de 2003 a 2012 con la vacuna pentavalente se calculó en 1.100 millones de dólares y se reduciría a tan solo 680,7 millones de dólares sin su gestión. “El costo de la vacuna pentavalente es el doble del precio de las vacunas equivalentes en Pakistán y 23 veces más alto que el de las vacunas equivalentes en la India”, precisó el informe del Ministerio de Salud.

El PMIC interrogó al Gerente del Programa Nacional del PAI. Según el informe, negó que el apoyo de GAVI estuviera destinado a beneficiar a los fabricantes de las vacunas.

Bill Gates se convertirá posiblemente en la persona más rica del mundo.

Mientras las denuncias internacionales por muerte e incapacidad tras administrar las vacunas e inmunizaciones se suceden en países en desarrollo como la India -donde se vacunó a decenas de miles de adolescentes en procesos llenos de irregularidades que provocaron muertes y todo tipo de incapacidades y que continúan a la espera del dictamen del Tribunal Supremo indio-, Vietnam, Chad… sin que los medios de comunicación den información sobre tan abominables crímenes, la élite internacional parece no solo conseguir el objetivo de la tan preciada despoblación Malthusiana sino también enriquecerse a medida que siembran el terror y el caos.

Vacunar de Meningitis en el Chad, “un proyecto doblemente absurdo”

La campaña de inmunización en el Chad es un proyecto doblemente absurdo porque en primer lugar la zona norte de Chad se encuentra muy apartada de las regiones en riesgo de meningitis -área conocida como el cinturón de la meningitis-.

De acuerdo con el diario La Voix, de 500 niños que recibieron la nueva vacuna de PATH -organización creada y financiada por Bill Gates, cuyo director es antiguo directivo de Microsoft- contra la meningitis MenAfriVac® en Gouro, Chad, al menos 40 desarrollaron una parálisis súbita. También sufrieron diarrea, alucinaciones, convulsiones, insomnio y trismus.

En segundo lugar, si nos remitimos a las cifras y analizamos los indicadores sanitarios, constatamos que la gran parte de la población de Chad carece de acceso a agua potable (49%) y a un saneamiento básico (87%), que es la causa fundamental de las enfermedades infecciosas incluyendo la meningitis. Mientras que el proyecto de vacunación costaba 571 millones de dólares, abrir un pozo de agua potable ronda los 3.000 dólares.

También existe el problema de la desnutrición. Aunque el porcentaje de niños menores de 5 años que presentan bajo peso es del 33,9 % el país continúa exportando, casi en su totalidad, su producción de alimentos. Los niños no tienen qué comer pero se les administra unas vacunas que tienen unos costes exhorbitantes.

Chad es uno de los países más empobrecidos del planeta; la población por debajo del umbral de la pobreza es del 80%, ocupando el puesto 183 de 187 países en la última clasificación del Índice de Desarrollo Humano a pesar de que cuenta con una gran reserva de minerales incluyendo uranio y petróleo. El petróleo que se empezó exportar en 2003 no ha mejorado la situación de la población, más bien al contrario: Chad ha retrocedido desde 1999, cayendo del puesto 162 al 183 actual.

Para cerrar el artículo, convendría aclarar que el asunto de la sobrepoblación mundial y la hambruna subsecuente, no se trata nada más que de un sueño apocalíptico orquestado en base a cifras y esquemas de la enfermiza imaginación globalista que encierra una excusa comprensible -aunque no plausible-, para mermar a la sociedad paulatinamente hasta un cifra “controlable” sin levantar demasiadas reacciones en contra, ya que el hambre y las epidemias —en palabras de Malthus— solo se provocan para “facilitar” el trabajo de selección de la naturaleza. 

Todo parece indicar que dicha situación ha alcanzado su punto de inflexión, ya que los medios anunciaron que EE.UU., una superpotencia mundial clave para el desarrollo de la lucrativa industria de la inmunización y la vacunación, -pese a recibir los ruegos y reclamaciones de más de 200 organizaciones implicadas y la advertencia de Gates sobre la “amenaza” que se cierne sobre la salud mundial- recortará considerablemente su presupuesto a partir de este año.

David Rojas – BLes