Redacción BLes – Con el objetivo de proteger la industria nacional, el pasado 4 de octubre el Ministerio de Industria y Comercio de Vietnam anunció que aplicaría, durante cuatro meses, tarifas antidumping de entre el 21,45% y 35,2% a ciertos muebles de origen chino.

Y agregó que las importaciones de mesas y sillas procedentes de ese país han aumentado “significativamente”, causando daños a la producción nacional, informó Reuters.

El Dumping es la práctica comercial desleal, que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal, o incluso por debajo de su costo de producción, con el objetivo inmediato de eliminar a las empresas competidoras y hacerse finalmente con el mercado.

Esta no es la primera vez que el país asiático toma este tipo de medidas en contra de las grandes importaciones chinas. 

En 2020, se impusieron aranceles antidumping entre el 4,43% y 25,22% al acero laminado fino procedente del gigante asiático, que estaban afectando seriamente a la industria interna.

En este marco, el gobierno vietnamita, vio potencialmente afectadas sus exportaciones a su mayor mercado, el de EE. UU., ya que varias empresas chinas operan en el país con dudosas prácticas comerciales.

El gobierno vietnamita dijo que tomaría medidas contra los productos de origen chino etiquetados ilegalmente como “Hecho en Vietnam” por exportadores que buscan evitar los aranceles estadounidenses sobre productos fabricados en China.

En abril de este año, la American Kitchen Cabinet Alliance, un grupo de comerciantes que representan a fabricantes de muebles en EE. UU., denunció la entrada de muebles chinos, al país, como hechos en Vietnam, según reportó Voice of America 

En este contexto, las medidas tomadas por el gobierno vietnamita parecen seguir la tendencia de EE. UU. a la imposición de elevados aranceles a los productos chinos.

Antes de dejar su cargo, el presidente Trump, había nombrado a Vietnam como manipulador de divisas, lo que lo ponía en riesgo de sanciones, similares a las tomadas con China. 

Desde el inicio de la guerra comercial, en 2018, entre EE. UU. y China, la administración Trump buscó disminuir la compra de productos chinos mediante la implementación de aranceles antidumping y antisubsidios.

Entre los años 2018 y 2019, EE. UU. impuso aranceles del 25% sobre importaciones chinas por valor de unos USD 250.000 millones, los cuales aún se siguen manteniendo.

Recordemos que en China, la mayoría de las empresas están fuertemente ligadas al Partido Comunista Chino (PCCh), el cual les provee de condiciones y subsidios favorables, poniendo en desventaja a las empresas extranjeras.

Además, el PCCh ha sido denunciado reiteradas veces por utilizar mano de obra esclava en campos de concentración, como lo reveló el informe de la ONU, sobre los Derechos Humanos en Xinjiang.

Es por ello que varios países ven como desleal la competencia de productos chinos, y esta vez, al parecer Vietnam, ha buscado medidas para frenar estas importaciones en su país.

Muchas empresas chinas han estado instalando sucursales de sus fábricas en el país vecino, como lo es la empresa de muebles HOCA.

En enero de este año, HOCA fue denunciada en EE. UU. por evadir aranceles. La empresa estaba importando muebles, y partes de ellos, fabricados en china, a través de su sucursal vietnamita, y etiquetándolos como hechos en Vietnam.

China es el mayor socio comercial de Vietnam, mientras que EE. UU. su mayor mercado de exportación.

Ahora, el gobierno vietnamita parece estar preocupado por preservar las buenas relaciones y beneficios de exportación con EE. UU. Y tiene muy en claro que su mayor socio comercial podría aplicar las mismas medidas que hizo con China.

Multinacionales buscan alejarse de China 

La política de “Cero Covid”, que ha producido cierres forzados, casi sin aviso, de ciudades enteras, incluyendo grandes fábricas, ha causado que muchas empresas busquen alternativas de producción en países vecinos. 

Vietnam ha emergido como la opción más buscada, ya que ofrece varias ventajas como lo son la proximidad y conexión terrestre con China, lo que permitiría una fácil logística de maquinaria. 

Además, ofrece mano de obra especializada y de bajo costo, un entorno político estable, libre de confinamientos por Covid. Y la posibilidad de comerciar con EE. UU. con impuestos y aranceles bajos o inexistentes. 

Varias empresas han puesto su ojo en Vietnam, y algunas ya están fabricando productos de tecnología.

Intel invirtió el año pasado USD 475 millones en su mayor centro de ensamblaje y pruebas de semiconductores. Mientras que Samsung ha anunciado la inversión de USD 3.300 millones en la producción de componentes de los mismos.

Por su parte, la estadounidense, Synopsys, especializada en el diseño de software para los semiconductores, dijo que trasladará la inversión y la capacitación de ingenieros a Vietnam.

Sumado a esto, Google producirá su nuevo teléfono Pixel en el país. Mientras que las consolas de juegos Xbox, de Microsoft, y los iPads de Apple ya se han exportado desde allí a EE. UU. 

Así, mientras Vietnam es visto por todos como un mejor mercado, en China las empresas empiezan a abandonar el barco, presionadas por las consecuencias fatales de las medidas implementadas por el PCCH, de Cero Covid.

El bloque de la Unión Europea (UE), no parece estar muy conforme con las medidas sanitarias tomadas por el régimen chino. Y según la Cámara de Comercio de la UE, China ha dejado de ser un buen lugar para invertir. 

Las estrictas medidas sanitarias para ingresar al país han alejado a muchos empleados internacionales. Y en los últimos dos años no ha habido nuevas empresas de la UE que vengan a instalarse.

La Cámara Comercio de la UE, afirmó que el gobierno tiende a dar más ventajas a las empresas estatales, y que los negocios están cada vez más divididos.

En este marco de lucha comercial y tensión geopolítica entre Occidente y el régimen chino, lo que no queda muy claro es, cuán fácil será mover tantas de estas empresas extranjeras fuera de China, ya que las políticas internas del PCCh no siempre son muy claras.

Lo cierto es que las restricciones a las libertades civiles impuestas por el PCCh hacen casi imposible el desarrollo de la vida normal en China, y ahora parece haberle tocado el turno a las grandes empresas multinacionales que ven afectadas sus ganancias.

Pablo Nutting Rodriguez – BLes.com

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