Las consecuencias de casi dos décadas de “políticas verdes” se han materializado y el continente europeo racionará el gas y la electricidad entre agosto y marzo del año que viene.

Ursula von der Leyen, la presidente de la Comisión Europea, una suerte de Poder Ejecutivo de la Unión Europea, presentó un plan de racionamiento de energía para todos los miembros del bloque, que los obligará a controlar rigurosamente el uso de gas y electricidad durante el invierno.

El “instrumento de emergencia”, apodado “Plan Ahorrar Gas para un Invierno Seguro” establece como objetivo que los 27 estados miembros reduzcan su demanda de gas en un 15% entre agosto y marzo del próximo año, un número que se basa en el consumo promedio de gas de los países durante los mismos meses durante los cinco años anteriores.

El plan hace hincapié en reducir la demanda de empresas y edificios públicos, antes que las viviendas privadas, pero estas no fueron descartadas y Von der Leyen anticipó que si el corte de flujo de gas ruso se profundiza, las familias también se verán afectadas.

Entre las medidas propuestas, la Comisión Europea está alentando a la industria a cambiar a fuentes de energía tradicionales, especialmente el carbón, que es barato, eficiente, y de fácil transporte. Aunque la quema de carbón contamina y retrocede décadas de “producción limpia”, el baño de realidad ha llevado a los jerarcas europeos a tomar medidas drásticas.

La Comisión también espera aprobar una nueva ley que le daría el poder de obligar a los estados a reducir su demanda de gas cuando exista un “riesgo sustancial de una grave escasez de gas o una demanda de gas excepcionalmente alta”, dijo en el discurso.

Para septiembre, los países tendrían que actualizar sus planes nacionales de reducción de gas para mostrar cómo cumplirán con el nuevo objetivo. Este plan será obligatorio para todos los países, incluso para quienes no hayan forzado una matriz energética verde y no estén atravesando una crisis directa.

Las medidas fueron anunciadas luego de que las autoridades de la Unión Europea expresen en un comunicado su preocupación por la “alta posibilidad” que Gazprom, la compañía estatal de gas de Rusia, no reinice las entregas a través del gasoducto Nord Stream 1. 

El gasoducto fue creado en un proyecto multilateral pero su gestión y su suministro depende de Rusia. El Nord Stream 1 ha estado cerrado durante los últimos 15 días bajo la excusa de un “mantenimiento de rutina”. Von der Leyen dijo el miércoles que un corte total del gas ruso era un “escenario muy probable“.

“Rusia nos está chantajeando. Rusia está usando la energía como un arma”, dijo la mandataria. El gasoducto es una arteria vital que une las vastas reservas de gas de Rusia con el continente a través de Alemania. 

Entrega 55 mil millones de metros cúbicos de gas por año, o casi el 40% de las importaciones totales de gasoductos del bloque desde Rusia. El mes pasado, Gazprom cortó los flujos a través del oleoducto en un 60%, culpando a la decisión de Occidente de retener turbinas vitales debido a las sanciones contra Rusia por su invasión de Ucrania, aunque desde la Comisión creen que es una excusa.

Fuente: La Derecha Diario

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