Una mujer londinense encontró un pequeño pájaro, apenas un polluelo, abandonado por su madre y lo cuidó y consiguió sacarle adelante dejando que anidara en su pelo. 

Hannah Bourne-Taylor se mudó a Ghana con su esposo, que había comenzado en un nuevo trabajo en la capital del país africano, Accra.

Un día paseando Hannah encontró un diminuto pinzón maniquí de alas bronceadas que apenas tendría unas semanas de vida. No era más grande que su dedo.

Lo recogió y lo metió en una caja de cartón tratando de imitar un nido, pero en cuanto pudo aletear el pájaro iba una y otra vez a su pelo. Así que le dejó quedarse ahí.

Durante los siguientes 84 días, el pájaro vivió en la cabeza de Hannah y la consideró su madre y se volvieron “inseparables”, según ella misma cuenta a medios de Reino Unido, como The Guardian.

“Él volaba a mi lado, o se aferraba a mí mientras iba de una habitación a otra de la casa, mientras caminábamos por los pastizales o cuando conducía”, explica la joven.

“Descansaba en mi mano. A medida que aprendía a volar, hacía vuelos cortos de mi mano a mi hombro, a mi cabeza, luego bajaba en rappel por mi cabello hasta la cintura para descansar de nuevo”, contaba Hannah sobre como fue el proceso de crianza.

Casi tres meses después y con la joven ya a punto de regresar a Reino Unido, decidió dejarle en libertad. Fue su marido el que se encargó de llevarlo en varias ocasiones a lugares con otros pinzones, hasta que por fin el pájaro voló con ellos.

Ahora, la joven ha recogido en un libro llamado Fledgling esa historia y su proceso de crianza de aquel pequeño pájaro. 

Fuente: 20 Minutos

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