Una jubilada se quedó sin protección legal contra un hombre que la había golpeado y abusado luego de que los Mossos advirtieran que se cambió el género en el Registro Civil.

Un insólito caso ha despertado la furia de los catalanes y ha dejado en evidencia la inutilidad de las leyes de género. Una mujer de Barcelona, de nombre Carmen, se ha quedado sin el amparo de la Ley de Violencia Machista porque su ex pareja, a la que acusó en la justicia por violencia doméstica, se ha cambiado de género. Ahora ya no es Agustín sino Julia, y legalmente no puede ser restringido por la ley que aprobó el socialismo en España.

Carmen denunció el pasado 15 de agosto que Agustín la golpeaba, la insultaba ferozmente y la agredía física y psicológicamente, incluso después de haberse separado. Pidió que le pongan una perimetral y entró en la protección de la Ley de Violencia Machista.

Sin embargo, hace una semana Agustín cambió legalmente su género, y como la ley española obliga a tratar a un hombre que dice ser una mujer como una mujer en todas sus capacidades, la Ley de Violencia Machista dejó de aplicar, y la orden de restricción quedó nulificada.

Inmediatamente, Agustín volvió a la misma casa, de la que es también dueño, y hace una semana que volvieron a convivir en la misma casa. Carmen dijo a El Mundo que está viviendo un infierno, y no puede irse a vivir sola porque no cuenta con los recursos para irse.

Por razones de seguridad, El Mundo no publicó su edad, pero aclaró que tiene una pensión de jubilación no contributiva, único ingreso que mantiene actualmente. La pareja comenzó su noviazgo en 2011, cuando andaban “en sus cincuentas”, ambos venían de otras relaciones.

En 2020, según relata Carmen, Agustín comenzó a cambiar. “Quería ponerse ropa interior femenina en momentos íntimos. Pensé que podía ser fetichismo pero después me decía que se sentía mujer y me pidió permiso para hormonarse“, contó.

Le dije que si él quería ese camino, yo le acompañaría pero como amiga, nunca como pareja porque soy heterosexual“, recuerda. A Agustín no le gusto, y ahí es cuando comenzaron, según Carmen, las violencias.

El punto de inflexión se produjo el 15 de agosto cuando Carmen llegó a casa tras pasar la tarde cuidando de sus nietos de otro matrimonio. Ella había estado durmiendo en otra habitación, que tenía un candado, pero cuando ese día el candado de su habitación estaba forzado y todas sus cosas, revueltas. Fue a pedir explicaciones a Agustín. “Después de decirme ‘a callar, coño’, empezó a darme empujones, golpes, me intentó quitar el móvil. Yo tenía sangre y arañazos”.

La mujer fue al hospital para tratar sus lesiones y pidió un parte médico para poder así denunciarle. Después de que la denuncia haya sido aceptada, fue notificada por los Mossos d’Esquadra que no pudieron cursar la denuncia al advertir que Agustín se había cambiado de género.

“Cuando me senté delante del agente me comunicó con sorpresa que mi ex pareja tenía, ahora, nombre de mujer a efectos oficiales”, explicó. “Me dijo que no hay más nada que puedan hacer, que la justicia trataría el caso como una agresión de una mujer a otra, como si fuera una pelea entre amigas“.

Según la documentación a la que pudo acceder El Mundo, Agustín pasó a llamarse Julia en el Registro Civil tras haberlo solicitado un mes antes. En aquella primera visita, presentó el correspondiente peritaje psicológico que “acreditaba” que llevaba dos años con la intención de modificar su género. También cambió su género en su DNI y el resto de documentos oficiales. Lo hizo sin informar a nadie y mucho menos a Carmen.

A pesar de todo, y que Agustín asegura estar hormonándose, no se viste como mujer, no usa peluca ni ningún atuendo o atributo que pudiera identificarla como de ese género. “A fines de agosto un día me dejó fuera del departamento por más de cinco horas, no me quería dejar entrar. Tuvieron que venir los mossos y tampoco quería abrir. Cuando lo hizo, los mossos ven a un hombre vestido de hombre, pero no pueden actuar porque la ley dice que es mujer“.

Fuente: derechadiario.com.ar

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