Redacción BLes –A principios de octubre, una noticia pasó desapercibida para la mayoría de los medios, aun cuando el suceso reviste importancia para el cumplimiento de los derechos humanos y la relación de Europa con China.

El 6 de octubre, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), evitó con un dictamen unánime la extradición de un ciudadano taiwanés pedida por el régimen chino y aprobada por un tribunal de Polonia, aludiendo que el acusado se expondría significativamente al peligro de sufrir malos tratos y tortura.

La decisión marcó un importante precedente y podría servir como ejemplo para otros casos similares, convirtiéndose en una herramienta legal para frenar las extradiciones exigidas por el PCCh.

Liu Hongtao, de 42 años y nacido en Taiwán, fue acusado de formar parte de un grupo que realizaba fraude en línea. Entre 2016 y 2017, tras una operación policial conjunta hispano-china, se capturó al grupo de 260 personas, en su mayoría taiwaneses. INTERPOL emitió un pedido de captura para Liu, que es detenido en Polonia el 6 de agosto de 2017 y puesto en prisión en el centro de detención Bialoleka en Varsovia.

Los tribunales españoles, ignorando el Convenio Europeo de Derechos Humanos y las protestas de Taiwán, aprobaron la extradición a China de 208 personas. Sus abogados intentaron llevar el caso al TEDH, pero fueron rechazados, por lo que se procedió al traslado de los acusados. Una vez en China, se perdió el contacto con muchos de ellos, y se desconoce dónde y en qué condiciones se encuentran.

Sin embargo, el caso de Liu sí logró ingresar al TEDH, siendo esta la primera vez que este tribunal revisa un caso de extradición a China.

El pedido de extradición de Liu no entra en el marco de persecución religiosa, étnica o política, sino que se alega un fraude en línea, por lo que es fácilmente aprobado. Sin embargo, la decisión unánime del tribunal de rechazar los pedidos de Beijing por riesgo significativo de tortura y malos tratos, expuesto en el artículo 3 del CEDH, serviría para desestimar cualquier tipo de pedido de extradición, al no estar garantizados los derechos más básicos. Una muestra perfecta del grado de degradación en el sistema judicial y penitenciario chino.

El caso expuso a la vez las fallas del tribunal de Polonia, quien no consideró con mayor seriedad el demandar garantías para el cumplimiento de los derechos del extraditado, confiando en la palabra de un régimen conocido por sus violaciones a los DDHH.

Ben Keith, un abogado especializado en asuntos de extradición, explicó:

“El comentario sobre las garantías es preocupante. Las garantías se utilizan en casos de extradición y algunos casos de inmigración como remedio para problemas de derechos humanos. Pero una garantía debe ser una promesa diplomática solemne, de modo que si se incumple se puede hacer algún comentario adverso. Según mi experiencia, no existe otro remedio para el incumplimiento de una garantía que no sea una disculpa. En realidad, cualquier garantía dada por China en la extradición debe ser vista con sospecha, si no con incredulidad. La tortura es tan generalizada y tan sistemática que es probable que cualquier garantía sea inútil”.

El TEDH, además de negar la extradición de Liu y ordenar su libertad, culpo a las autoridades polacas de infringir el artículo 5 del CEDH referido a la detención arbitraria, al mantener en custodia al ciudadano taiwanés por más de 5 años, por lo que instruyó a Polonia a pagar daños y perjuicios.

China firmó tratados de extradición con gran parte de los países europeos. España resultó ser uno de los más activos a la hora de aprobarlos. Cualquier país puede extraditar a un delincuente bajo pedido, no es necesario un tratado bilateral, los tratados solo servirían para formalizar y agilizar el proceso.  

Con el caso de Liu como precedente, quedarían anuladas, de ser llevadas al TEDH, cualquier solicitud de extradición por parte del régimen chino, por lo que los tratados perderían efecto práctico, y en caso de aprobarlos, estarían claramente violando el Convenio Europeo de Derechos Humanos. En estos momentos se inician los procedimientos legales para rechazar pedidos de extradición por parte de China en Portugal, Chipre e Italia.

Medios legales o ilegales, todo vale

El caso de Italia es un buen ejemplo de cómo el régimen usa tanto medios legales como de extorsión para lograr las extradiciones. 

Un ex alto directivo de una empresa china fue arrestado tras una Notificación Roja de INTERPOL pedida por China. Durante su juicio se expuso como un familiar del acusado fue arrestado ilegalmente durante seis meses para forzar al ex directivo a regresar al país.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China (MOFA) dijo que las extradiciones son “engorrosas”, por lo que comenzó una operación para “persuadir” a los presuntos fugitivos a regresar al país por su cuenta. Se usaron métodos extorsivos de todo tipo, como secuestros, acoso, amenazas contra los hijos, cónyuges, familiares y amigos, etc.

China afirma que 230.000 personas regresaron de esta manera entre abril de 2021 y julio de 2022. 

La operación está dirigida desde una red de comisarías ilegales chinas desplegadas en diferentes países. Se han identificado hasta el momento 54 de estas “estaciones de servicio de la policía en el extranjero”, como las denomina el régimen chino, en 30 diferentes países de los 5 continentes.

Varios países europeos comenzaron a reaccionar contra la instalación de estas comisarías ilegales, como en el caso de Irlanda, que el 27 de octubre confirmó la exigencia al régimen chino del cierre de una de ellas en Dublín.  El vocero del gobierno irlandés declaró:

“El Departamento señaló que las acciones de todos los estados extranjeros en territorio irlandés deben cumplir con el derecho internacional y los requisitos del derecho interno” “Sobre esta base, el departamento informó a la embajada que la oficina en la calle Capel debería cerrar y cesar sus operaciones”.

Según informes oficiales, luego del pedido, China cerró esta instalación.

La obsesión por ejercer el control sobre los ciudadanos chinos no solo se limita a los pobladores del país. Estas comisarías ilegales son el testimonio de que no importa que tan lejos estén, el pueblo chino seguirá siendo rehén del PCCh. 

Por Michael Mustapich – BLes.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.