Uno de cada tres patrocinadores del torneo pertenece a China, varios de ellos señalados por estar relacionados con abusos de derechos humanos o espionaje, pero a la UEFA parece no importarle

No importa quiénes son o de dónde vienen, lo importante es tener patrocinadores. Esta parece ser la filosofía de la UEFA para llevar adelante la Eurocopa 2020. Y es que la lista de auspiciantes está dominada por empresas chinas y rusas, la mayoría al servicio de esos regímenes autoritarios o también han sido señaladas por usar trabajo forzado para fabricar sus productos.

Escudriñar la trayectoria de esas compañías es poner de manifiesto que los intereses económicos predominan sobre cualquier otro tema. Mientras, expertos europeos no ocultan su preocupación por este «dinero sucio». “La UEFA ya está muy lejos de sus espectadores”, declaró el profesional alemán de medios de comunicación, Thomas Koch, al portal Switzerland In-24.

Hisense, Alipay, Vivo y Tiktok son las empresas chinas de un total de 12 patrocinadores. Esto convierte a China en el mayor patrocinador del evento seguido por Rusia, detalla el portal. Volkswagen es la única empresa europea en la lista.

El dato es alarmante si se considera que las empresas chinas controladas por el Partido Comunista Chino están ganando visibilidad y aceptación en los usuarios de otros países. Lo mismo pasa con Gazprom, la empresa más grande de Rusia dedicada al gas, bajo la supervisión del Kremlin.

Asimismo, hay otro punto: la UEFA ha sido especial defensora de Derechos Humanos, tolerancia y antirracismo. Algo antagónico con lo que hacen las empresas chinas tras bastidores, valiéndose de minorías torturadas en fábricas y campos de «reeducación».

La máscara de la UEFA

La alianza deportiva viene marcada por los escándalos. Corrupción, juegos amañados, arreglos de partidos y disputas con los clubes son algunos de ellos. El torneo que se juega este año —tras una suspensión temporal por la pandemia— no es la excepción.

“El turbocapitalismo en el fútbol significa que los autócratas aparecen repentinamente como patrocinadores”, afirmó Raphael Brinkert, veterano de mercadeo deportivo. Sin embargo, de puertas para afuera la UEFA se muestra como una empresa preocupada por la sociedad, queriendo apañar lo que pasa en sus alianzas comerciales.

En enero de este año firmó un «Memorándum de Entendimiento» con la ONU en beneficio de los niños «de Europa y de todo el mundo». También establece actividades concretas con el lema de supuestamente aprovechar la capacidad del fútbol para promover el desarrollo sostenible y la paz.

La empresa además cambió los colores de su logo durante el torneo que se jugará hasta el 11 de julio. El objetivo es demostrar su “firme compromiso” contra la homofobia. «No es un símbolo político», insistió la alianza deportiva en Twitter. No obstante, una cosa es lo que dice, y otra la que hace.

Lo que sea por dinero

Las empresas chinas Hisense y Vivo figuran en la lista de 82 compañías que se benefician directamente e indirectamente del trabajo forzado uigur, minoría musulmana originaria de la región de Xinjiang, China.

Los uigures en campos de concentración son sometidos a abusos psicológicos, sexuales y también a la recriminación religiosa, según organizaciones y testimonios de sobrevivientes. La Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá impusieron en marzo pasado sanciones a altos funcionarios chinos por graves violaciones de los derechos humanos.

Pero a la UEFA parece no importarle, acá está lo que ocurre con los patrocinadores chinos:

  • Hisense: figura como socio de la fábrica Hefei Bitland Information Technology Co. Ltd, señalada por recibir uigures trasladados desde el condado de Awat, Xinjiang. En 2016 Hisense firmó un contrato de 50 millones de euros (53,2 millones de dólares) con la UEFA para patrocinar la Eurocopa. Para la última edición se desconoce el monto exacto.
  • Vivo Communication Technology Co. Ltd: dedicada a la venta de teléfonos inteligentes, estaría ligada a O-Film Technology Co. Ltd, que en 2017 recibió a 1200 personas trasladadas desde desde Lop, prefectura de Hotan, en las afueras de Xinjiang. Es socio oficial de la UEFA para la Eurocopa de 2020 y 2024.
  • Alipay: la plataforma de pago propiedad de Alibaba tiene estimado un aporte de 200 millones de euros como patrocinador entre 2018 y 2026. Ha trascendido que la empresa está bajo el asedio de Xi Jinping que busca controlar las grandes tecnológicas de ese país.
  • TikTok: se unió a la copa europea por ocho millones de euros. Es conocido que la empresa está señalada por supuesto espionaje en Estados Unidos, según la denuncia hecha por el expresidente Donald Trump, quien de hecho prohibió su uso el año pasado.

Lo que sea por el dinero

“La UEFA debería definir estándares mínimos para los patrocinadores”, remarca el portal Switzerland In-24. Justamente esa falta de estándares ha servido para la celebración del régimen de Xi Jinping que ha catalogado como una victoria la presencia de estas marcas en el torneo. “COVID-19 y la geopolítica no impedirá que las marcas se globalicen a través del patrocinio”, declararon según la reseña de The Epoch Times.

«Las empresas chinas confían cada vez más en eventos deportivos de alta visibilidad para la construcción de marca global», reseñó una nota del portal chino Caixin.

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En Rusia también celebraron. Gazprom, desde su sitio web, recordó que tendrá derechos de asociación para la UEFA Euro 2020 y la UEFA Euro 2024, los clasificatorios europeos para la UEFA Euro 2024, en ciertos mercados y las finales de la UEFA Nations League en 2021 y 2023.

El tema del patrocinio deportivo abre entonces la puerta a una posible expansión de ambos países a través de marcas, que poco a poco y gracias a la exposición, terminan siendo internalizadas por las audiencias. Una oportunidad dorada por Vladimir Putin y Xi Jinping.

Oriana Rivas – Panampost.com

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