Voceros del grupo superan los 300.000 seguidores sin ningún tipo de regulación a pesar de su historial violento. Algo que contrasta con la suspensión permanente impuesta al expresidente Donald Trump tras los hechos en el Capitolio

Los principios y procesos de Twitter sobre el contenido que circula en la plataforma dejan mucho que desear. La empresa se ha jactado durante meses de procedimientos éticos, pero permite que líderes y portavoces talibanes difundan sus mensajes sin ser regulados. El grupo tomó el poder por la fuerza luego de invadir Afganistán en pocos días, son defensores de la cruel ley sharía contra mujeres y niñas y usan las ejecuciones públicas como una manera de aplicar la «justicia». Pero eso a Jack Dorsey, CEO de la empresa, parece no importarle.

Basta ahondar un poco en la red social para ubicar numerosos simpatizantes talibanes con cuentas activas en Twitter. Miembros del área de prensa del fundamentalismo islámico difundieron mensajes de la llegada al país del cofundador y número dos de los talibanes, Mulá Abdul Ghani Baradar. Estaba en Qatar, donde dirigía el área política del grupo.

Twitter afirma regirse por un marco de interés público y reglas respecto a «líderes mundiales» que se expresan en la plataforma. Están escritos en el blog en línea de la compañía. Las aplicaron contra el expresidente Donald Trump en enero pasado. Su cuenta quedó suspendida permanentemente «debido al riesgo de una mayor incitación a la violencia». Gracias a esta ambigüedad en su discurso, Jack Dorsey comienza a ser objeto de críticas.

Sorprendentemente Facebook tomó una decisión diferente. La Big Tech propiedad de Mark Zuckerberg reiteró la prohibición sobre «las cuentas que apoyan, elogian o representan a los talibanes», reseñó Washington Examiner. La medida también abarca Instagram y WhatsApp.

«Los talibanes están sancionados como una organización terrorista bajo la ley de Estados Unidos, y los hemos prohibido de nuestros servicios bajo nuestras políticas de Organización Peligrosa».

¿Qué dicen los talibanes en Twitter?

Escriben como si tratara de un gobierno instaurado bajo las leyes electorales afganas y un sistema democrático. El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, posee su cuenta oficial en Twitter con más de 311.000 seguidores. Uno de sus mensajes, indica lo siguiente: «Kabul está bajo el control de la ciudad, se han desplegado unidades especiales del Emirato Islámico en diferentes partes de la ciudad para brindar seguridad. El público en general está contento con la llegada de los muyahidines y satisfecho con la seguridad».

Un video con declaraciones de un integrante talibán fue difundido por Mohamad Naeem, otro portavoz. En la entrevista dada a una de las principales cadenas de Afganistán, Tolo News, —hecha por una periodista cubierta con el hiyab— no se enfoca de cerca a la conductora, quizás por el poco interés del grupo por las mujeres profesionales.

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«El Sr. Maulvi Ahmadullah Mottaki (Asad Afghan), jefe del Departamento Audiovisual de la Comisión de Asuntos Culturales, acompañado por su equipo, visitó recientemente el Departamento Nacional de Radio y Televisión y alentó al personal administrativo pertinente a trabajar», escribió por su parte Javid Afghan, miembro de la oficina de prensa.

Los talibanes tratan mostrar normalidad en la red social, a pesar que en su haber acumulan atroces crímenes. Los últimos 20 años el grupo controlaba algunas zonas rurales de Afganistán, allí se vieron todo tipo de escenas dantescas contra mujeres que «violaban» la ley sharía.

Antecedentes de la Big Tech

No es la primera vez que Twitter se ve envuelto en dobles discursos. Resonó en Estados Unidos el caso de dos jóvenes que exigieron a la empresa eliminar contenido pornográfico donde ellos salían retratados. El video, grabado cuando eran menores de edad mediante coacción y chantaje, causó en las víctimas daños psicológicos, burlas, acoso y hostigamiento según registros judiciales.

«Gracias por contactarnos. Revisamos el contenido y no encontramos una infracción de nuestras políticas, por lo que no se tomarán medidas en este momento», esa fue la frase de Twitter según la demanda de una de las víctimas cuando hizo el pedido a la plataforma. Posteriormente en Moscú un tribunal impuso multas a Twitter por un total de 8,9 millones de rublos (más de 116.000 dólares) por no eliminar 3000 publicaciones referidas a suicidios.

En EE. UU. la red social se apega a la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones que dicta lo siguiente: «Ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo será tratado como el editor o hablante de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información». Sin embargo aquí la plataforma cae en incongruencias. Silencia cuentas como las del expresidente Donald Trump tras los hechos en el Capitolio en enero pasadoo —situación por la que fue sometido a juicio político y fue absuelto— pero permite que circulen informaciones perjudiciales para los usuarios. Jack Dorsey deberá sopesar sus políticas ahora que los talibanes tomaron Afganistán de manera arbitraria, precedidos por un historial violento.

Oriana Rivas – Panampost.com