Redacción BLesEl expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes por la noche su candidatura a la nominación presidencial republicana en 2024.

“Para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande y glorioso, esta noche anuncio mi candidatura a la presidencia de Estados Unidos”, dijo Trump desde el salón de baile del club privado Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida.

Durante su discurso fue sumamente crítico con el régimen comunista chino como lo ha sido siempre y se comprometió a “reducir la dependencia China” si logra ser elegido nuevamente por los votantes.

Trump destacó además que durante su mandato se terminó de construir la mayor economía del mundo, desarrollando nuevamente la industria local y poniendo un freno a la economía globalista que durante años posibilitó una dependencia excesiva de la economía china.

“Ningún presidente había visto ni recibido un dólar para nuestro país de China hasta que llegué yo”, mencionó el expresidente haciendo referencia a sus políticas para revertir el desequilibrio en la balanza comercial entre ambas potencias previo a su llegada. 

Los comentarios de Trump continuaron con la afirmación de que gracias a su mandato las empresas chinas, en lugar de los compradores estadounidenses, pagan los aranceles sobre los productos que envían a los Estados Unidos.

Además, recordó que sus esfuerzos en el cargo impidieron que el régimen chino desplazara a los Estados Unidos como la economía más grande del mundo en 2018 o 2019.

Finalmente, Trump resumió su enfoque de las relaciones entre Estados Unidos y China con la promesa de “lanzar una campaña total para eliminar la dependencia de Estados Unidos de China”.

El anuncio de Trump, largamente esperado por sus seguidores, vino cargado de optimismo y con firmes promesas de victoria frente a su posible opositor Joe Biden.

Además hizo fuertes críticas al actual gobierno demócrata y evitó mencionar y criticar al entorno republicano, donde se sabe que prevalecen fuertes internas. Más bien Trump se centró en gran medida en promocionarse a sí mismo como la persona que puede solucionar los problemas actuales que aquejan a los Estados Unidos bajo la presidencia de Biden.

Trump se refirió a la presidencia de Biden como “la pausa”, y acusó a su sucesor de infligir “dolor, dificultades, ansiedad y desesperación” con sus políticas económicas e internas.

Llamó a Biden el “rostro del fracaso de la izquierda y la corrupción del gobierno” y lo acusó de empeorar la inflación y “rendir” la independencia energética de Estados Unidos. También criticó a la actual administración por la retirada de Afganistán y la catalogó como “el momento más vergonzoso en la historia de nuestro país”.

Trump abordó varios de sus temas más recurrentes, incluidos el crimen, las drogas y la inmigración ilegal. También cubrió un nuevo terreno, pidiendo límites de mandato en el Congreso, regulaciones sobre el comercio de acciones para los legisladores federales y prohibiciones de lobby para los ex miembros del Gabinete y el Congreso.

Trump y su historial con la economía china

Si hay algo que los opositores de Donald Trump no pueden negar es que su administración ha implementado una gran cantidad de medidas para contrarrestar el avance del régimen comunista chino en la economía de los Estados Unidos, buscando equilibrar tantos años de malos negocios por parte de gobiernos anteriores que actuaron en detrimento de los intereses norteamericanos.

Bajo la administración Trump, Estados Unidos ha logrado intensificar las sanciones económicas y poner así un freno a la penetración avasallante que logró realizar el régimen chino en la sociedad norteamericana, a través de sus grandes empresas en las últimas décadas.

También se sumaron las prohibiciones de visas a funcionarios gubernamentales y miembros del Partido Comunista acusados de espionaje.

Previo a la guerra comercial desatada con el régimen chino, Trump había logrado llevar adelante un acuerdo histórico, a través del cual se buscaba desarrollar una relación comercial de cooperación pero mucho más justa y equilibrada que la que se venía llevando entre las dos potencias.

Pero el régimen comunista incumplió con sus compromisos desde el comienzo y en consecuencia los resultados no fueron los mejores y la relación bilateral empeoró mes a mes durante todo el 2020.

China nunca cumplió con sus metas de importaciones e incluso utilizó el falso argumento del virus de Wuhan para exigir a sus vendedores estadounidenses ridículas normas de seguridad, que en muchos casos terminaron cancelando transacciones millonarias. 

En resumen, a pesar de los enormes esfuerzos por parte de la administración Trump para lograr poner un fin a la guerra comercial, a través de la implementación de un sistema económico justo en el que ambas partes obtengan ganancias, el régimen chino incumplió sus compromisos, lo que imposibilitó la firma de la segunda fase del acuerdo.

Esta situación se incrementó la tensión en la relación con Estados Unidos durante el 2020, ya dañada por otras cuestiones como los conflictos en el Mar del Sur de China, la controvertida Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong, las intimidaciones del régimen sobre Taiwán, espías del ejército chino robando información clasificada en universidades estadounidenses y otras tantas cuestiones.

Trump rompió con China y reconstruyó la industria local

Desde su primera campaña para presidente de los Estados Unidos, Trump aseguró que las políticas globalistas de los gobiernos progresistas habían destruido la industria local, y miles de firmas estadounidenses habían optado por producir en el exterior, dejando vacantes millones de puestos de trabajo.

Tanto los medios de comunicación hegemónicos como sus principales opositores demócratas se mostraron incrédulos ante las promesas de campaña de Trump respecto a mejorar el desarrollo industrial.

Sin embargo, la realidad mostró que pocos meses después de que el presidente Trump asumiera su cargo en enero de 2017, los empleos en el sector manufacturero comenzaron a dispararse exponencialmente. 

Con importantes incentivos fiscales e inversiones específicas, el gobierno logró que muchas de estas industrias vuelvan a producir localmente y las existentes amplíen sus inversiones y apuestas al país. 

El crecimiento del sector industrial fue exponencial durante los años de Trump, y en consecuencia las tasas de desempleo disminuyeron y aumentó considerablemente el consumo general. 

El informe de “ingresos y pobreza de Estados Unidos” desarrollado por la Oficina de Censo para el período 2019, mostró el éxito abrumador e indiscutible de la recuperación económica producida bajo la era Trump durante el año 2019 y principios del 2020 hasta la llegada del virus de Wuhan.

Lógicamente las medidas orwellianas de muchos países y estados americanos afectaron el normal desarrollo de la economía, pero los años previos de bonanza y desarrollo de la independencia económica habían dejado unos cimientos lo suficientemente sólidos como para que el país lograra mantenerse en pie.

Andrés Vacca –Redacción BLes

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