Si bien el cargo es ceremonial, ha cumplido un rol fundamental en elegir la formación de los gobiernos en la última década, y Berlusconi quiere volver al centro de la escena política con esta victoria. Se vota el 24 de enero.

El Parlamento italiano iniciará el próximo lunes 24 de enero la elección del próximo Presidente de la República, un cargo ceremonial pero que ha tenido mucho poder en los últimos años negociando entre partidos ideológicamente muy opuestos para que formen gobierno.

El actual mandatario Sergio Mattarella está en el cargo desde el 2015, y su mandato de 7 años expira este febrero. Como presidente ha sido una figura clave en la política italiana, y evitó un colapso político en por lo menos tres oportunidades.

Tras la renuncia de Matteo Renzi en 2016, sostuvo el gobierno del Partido Demócrata dándole su respaldo a Paolo Gentiloni. En 2018, luego de una elección que dejó al derechista Lega y al izquierdista M5S como los únicos dos partidos capaces de juntarse para formar gobierno, Mattarella se ocupó personalmente de negociar entre Di Maio y Salvini un gobierno de coalición con el jurista Giuseppe Conte a la cabeza.

Incluso en aquél entonces, Mattarella vetó al economista liberal Paolo Savona (propuesto por Salvini) del Ministerio de Finanzas, porque era “demasiado euroscéptico”, y trató de instalar a Carlo Cottarelli como primer ministro, pero sin éxito.

En 2021, tras la caída nuevamente del gobierno de Conte y el país al borde del quiebre institucional, Mattarella se sentó con todos los líderes políticos del Parlamento y acordó un gran gobierno de coalición que agrupara a todos los partidos políticos del país en respaldo de Mario Draghi, un economista de renombre amigo suyo. Finalmente todo el arco político, desde la extrema izquierda hasta la derecha, respaldó su gobierno, excepto el derechista Fratelli.

Como quedó expuesto, y además teniendo un extenso poder de veto, el cargo de presidente es muy importante en Italia, a diferencia de los demás países europeos donde solo es testimonial. Por eso es que la venidera elección despertó el interés de Silvio Berlusconi, el histórico primer ministro que actualmente lidera el partido Forza Italia.

La Coalición de Centroderecha, que agrupa a La Lega de Matteo Salvini, Fratelli de Giorgia Meloni, el mismo Forza, Cambiamo de Giovanni Toti, Noi con Italia (NCI) de Maurizio Lupi y la Unioni di Centro (UDC) de Lorenzo Cesa, llegaron a un acuerdo para presentar formalmente la candidatura de Berlusconi, quien con el respaldo de estas seis fuerzas políticas podría llegar a ganar.

“Los líderes de la coalición coincidieron en que Silvio Berlusconi es la figura adecuada para ocupar el alto cargo en esta difícil situación con la autoridad y experiencia que el país merece y que los italianos esperan“, plantearon hoy las seis fuerzas de derecha en un comunicado conjunto tras una cumbre que mantuvieron en Roma.

“La figura del nuevo Presidente de la República debe garantizar la autoridad, el equilibrio y el prestigio internacional de quienes tienen la responsabilidad de representar la unidad de la nación”, agregó la coalición en el comunicado.

“A la luz de estas consideraciones, la centroderecha, que representa la mayoría relativa en la asamblea convocada para elegir al nuevo jefe de Estado, tiene el derecho y el deber de proponer una candidatura a la cúspide de las instituciones”, explicaron las fuerzas de centroderecha en el comunicado.

Berlusconi, por su parte, ha dicho que está “muy interesado” en la presidencia del país. Según el medio Il Fato Quotidiano, el ex premier está regalando cuadros de su colección privada a más de 60 diputados y senadores de la Coalición de Centroizquierda para “suavizar” la dificultosa votación que enfrentará la semana próxima.

a elección del Presidente se dará con la presencia en “sesión conjunta” de los 630 diputados, los 321 senadores y 58 delegados de las 20 regiones que conforman entre todos los 1.009 “grandes electores” que eligen al Presidente, a partir del 24 de enero a las 15:00 locales (11 AM de Argentina) con una votación que durará por lo menos tres días.

Las primeras tres votaciones, previstas de ser necesarias para el 24, 25 y 26 de este mes, requieren un mínimo de dos tercios para la elección del Presidente, pero en caso de no lograr la mayoría absoluta para elegir a un candidato, se llevará una cuarta y última votación que ganará quien obtenga la mayoría simple de 505 votos, un escenario al que apunta la centroderecha para poder proclamar al tres veces premier como Presidente.

La Coalición de Centroderecha, al día de hoy, tiene 414 votos asegurados entre los tres niveles del Poder Legislativo, mientras hay otros 91 grandes electores de fuerzas políticas no alineadas (de centro o independientes) que podrían apoyar a Berlusconi, llevando el número a los 505 deseados.

A il Cavaliere sin embargo no le gustan estos números y está desde principios del mes llamando y negociando el apoyo de algunos electores que pertenecen a la Coalición de Centroizquierda, especialmente al populista M5S.

Una figura divisiva

Berlusconi, de 85 años, ya cosechó de todos modos el rechazo de fuerzas de centroizquierda como Italia Viva y Liberi e Uguali (LeU) que lo consideran una figura “divisiva” para el país.

“Las fuerzas políticas de centroderecha trabajarán para encontrar las más amplias convergencias en el Parlamento y también pedirán a los Presidentes de Cámara y Senado que tomen todas las medidas necesarias para garantizar el ejercicio del derecho constitucional al sufragio de todos los 1009 grandes electores“, finalizó el comunicado conjunto de este viernes, que insta a todos los partidos a apoyar su candidatura para no generar una crisis política que deje a Italia sin presidente.

Berlusconi, empresario de medios y de fútbol, llegó al poder en 1994 sin haber tenido ningún cargo público previamente. En sus mandatos llevó a cabo la reducción de impuestos más grande de la historia del país, y logró mantener una excelente relación política y comercial en simultáneo tanto con Estados Unidos y Rusia.

Su gobierno intentó hacer una baja del gasto público en un primer momento, pero la crisis financiera del 2008 lo obligó a cambiar sus planes, y terminó expandiendo las erogaciones del Estado. Dejó el Palazzo Chigi en 2011 habiendo timoneado la crisis, pero habiendo incrementado la deuda nacional.

Tiene en sus espaldas una condena por evasión de impuestos y una larga data de escándalos, muchos inventados por los medios para difamarlo, otros ciertamente verdaderos, y recién en 2019 volvió a ser habilitado para ejercer un cargo público, tras 6 años proscripto por una ley anti-corrupción que pasó el Senado.

La Centroizquierda hasta el momento no ha presentado candidato. Matteo Renzi y Enrico Letta están tratando de convencer a Sergio Mattarella de que se presente a un segundo mandato, algo que la Constitución no prohíbe pero que está muy mal visto, dado que nunca un presidente se ha presentado a la reelección y en el espíritu del cargo está el recambio.

Fuente: Derechadiario.com.ar

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