Redacción BLesTras la caótica salida de Estados Unidos de Afganistán, que costó la vida a 13 militares, la desaprobación de los republicanos recae sobre el jefe de estrategia del Pentágono, Colin Kahl.

Kahl ocupa el tercer lugar en la línea de mando del Departamento de Defensa, y asumió el cargo hace cuatro meses, a pesar del rechazo unánime de los congresistas republicanos a su nominación, de acuerdo con The Washington Free Beacon del 2 de septiembre. 

“En Kahl, tenemos a alguien que ni siquiera está cualificado para una autorización de seguridad en el centro de la incompetentemente planificada y desordenada retirada de Afganistán del presidente Biden”, declaró el senador Bill Hagerty (republicano de Tennessee), miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

“No está cualificado para su trabajo, es un lastre para la seguridad nacional de Estados Unidos”, sostiene Josh Block, académico de política exterior del Instituto Hudson y exfuncionario del Departamento de Estado de la administración Clinton, y agrega: “tiene que ser destituido u obligado a dimitir”.

De hecho, los comandantes militares afganos le habían advertido 24 horas antes del ataque con “víctimas masivas” que podría ocurrir cerca de Abbey Gate, donde un terrorista suicida causó la muerte de los 13 militares estadounidenses, según Politico. 

También a Kahl, tras haber sido asesor de seguridad nacional de Biden en las administraciones de Obama, se le culpa de reiterados errores en el escenario internacional. 

Defendió el acuerdo nuclear con Irán e intervino en múltiples eventos organizados por el Consejo Nacional Iraní Americano, un grupo de presión a favor del régimen iraní.

Además, se opuso a una sanción contra la Guardia Revolucionaria Islámica, promotora de las operaciones terroristas globales de Irán. Kahl también protestó ante la baja del jefe terrorista iraní Qassem Soleimani. 

Por otro lado, impulsó la teoría de la conspiración, ahora desmentida, de que la campaña de Trump conspiró con el Kremlin para influir en las elecciones de 2016. “La evidencia es ahora irrefutable” afirmó en ese momento Kahl. 

Asimismo, impulsó el ahora desacreditado dossier de Christopher Steele en publicaciones en Twitter. A pesar de que era  solo un rumor, Steele lo usó como si fuera un hecho y se lo vendió al FBI, para intentar destituir a Trump. 

Además de Kahl, los legisladores ya habían solicitado la dimisión del secretario de Defensa, Lloyd Austin, y del jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley.

Toda la dramática secuencia de fracasos resultantes de la precipitada salida de EE. UU. de Afganistán ha sido duramente condenada por muchos legisladores, y aún son inciertas sus consecuencias. 

Por su parte, el autor e historiador en la Institución Hoover de la Universidad de Stanford, Victor Davis Hanson, aportó sus percepciones al respecto. 

“Es el comienzo de un mal sueño sin fin. Joe Biden y el Pentágono han conseguido hacer nacer un nuevo refugio terrorista, destruir gran parte de la disuasión estratégica de Estados Unidos y alienar a nuestros aliados y a gran parte del país”, conceptuó Hanson. 

Para Hanson: “Algo está terriblemente mal en las filas de los altos mandos de Estados Unidos que refleja algo malo en el país”,  destacando que se han dedicado a imponer la cultura “woke”, pero aún no responden a los cuestionamientos generados  por el fracaso en Afganistán. 

José Hermosa – BLes.com