La primera ministra Magdalena Andersson aceptó la derrota y dimitió a su cargo. Se espera que se forme un gobierno de derecha liderado por el derechista Jimmie Akesson y el liberal Ulf Kristersson.

Después de casi una década en el poder, la coalición de izquierda que dirige el Partido Socialdemócrata no logró conseguir los suficientes votos y perdió la mayoría en el Parlamento. Con solo 173 bancas contra las 176 de la derecha, por primera vez desde 2014 el socialismo salió expulsado del Palacio de Sager.

Los partidos de derecha recibieron un apoyo histórico en una elección donde la principal problemática estuvo ligada a la inmigración. Los Demócratas, un partido de derecha sueco alineado a VOX, quedó en segundo puesto, y obtuvo 73 bancas, convirtiéndose en la fuerza de derecha más popular del país.

Por su parte, Los Moderados, un partido de centroderecha liberal, obtuvo 68 bancasLos Demócratas Cristianos, un partido de centroderecha conservadora, obtuvo 22 bancas; y por último, Los Liberales, un partido de centro liberal, obtuvo 16 bancas.

Si bien es costumbre que el partido más votado dentro de una coalición sea quien designe al Primer Ministro, se espera que Ulf Kristersson, líder de Los Moderadors, sea quien asuma este rol como condición para que Los Liberales acepten compartir gobierno con Los Demócratas.

La banca de premier le correspondería a Jimmie Akesson, el líder máximo de la derecha sueca, importante aliado de Trump, uno de los más vocales opositores a la política de fronteras abiertas de los gobiernos anteriores y defensor del libre mercado.

Sin embargo, previo a las elecciones, Akesson le anticipó a Ebba Busch (Demócratas Cristianos) y a Johan Pehrson (Liberales) que le cedería el cargo a Kristersson para que no haya dudas que podrían destronar todos juntos a los socialdemócratas.

En 2018, muchos votantes de derecha habían optado por Los Moderados, porque temían que un buen resultado de Akesson impidiera un gobierno de coalición de derecha, por lo que la decisión de Akesson este año fue fundamental para que el electorado pueda votar tranquilamente a su opción preferida.

En porcentaje de votos, el partido más votado fue el oficialista, Los Socialdemócratas, de la mano de la primera ministra Magdalena Andersson. Pero como los demás partidos de izquierda, La IzquierdaEl Centro Los Verdes cayeron en votos, la coalición entera se quedó con menos bancas que en la elección pasada, y fue destronada del gobierno.

Los Socialdemócratas obtuvieron 107 bancasLa Izquierda 24El Centro 24 y Los Verdes 18. Andersson aceptó la derrota en una conferencia de prensa el miércoles y dijo que renunciaría oficialmente el jueves.

En el parlamento, tienen una ventaja de uno o dos escaños“, dijo. “Es una pequeña mayoría, pero es una mayoría, y debemos aceptarla“. La mandataria había intentado mostrarse en contra de la inmigración descontrolada en los últimos meses, en un manotazo de ahogado para no perder el gobierno, pero no fue suficiente.

Los Demócratas hicieron una fuerte campaña viralizando los casos de extrema violencia de aquellos inmigrantes ilegales de origen árabe o africano, que llegaron a Suecia en la última década, luego de la Primavera Árabe y la aparición de ISIS en Medio Oriente.

En aquél entonces, Los Socialdemócratas aceptaron con brazos abiertos al flujo de inmigrantes, destacándolo con un “labor humanitario”. Sin embargo, los supuestos refugiados no lo vieron así, y al poco tiempo de llegar a Suecia empezaron a aislar a sus barrios al punto de que se convirtieron en “no-go zones“, zonas donde la Policía tiene indicado no ingresar porque es demasiado peligroso.

Al 2021, los barrios de Hulta y Norrby en la ciudad de Boras; los de Biskopsgarden, Bergsjon, Hammarkullen, Hjallbo y Lovgardet de la ciudad de Gothenburg; Karlslund de la ciudad de Landskrona; Holma, Nydala, Rosengard y Seved de la ciudad de Malmo; Alby, Fittja, Norsborg, Husby, Tensta, y Lina de la ciudad de Estocolmo, la capital; el barrio de Gottsunda de la ciudad de Uppsala, el barrio de Araby de la ciudad de Vaxjo, y los barrios de Varberga y Vivalla de la ciudad de Orebro, tienen una categorización “E” según la Policía, donde los oficiales no tienen permitido ingresar.

Además, hay otros 14 barrios identificados con una “R” en el Plan de Areas de Seguridad Vulnerable del gobierno sueco, donde los policías solo pueden ingresar en caso de un delito grave, como un homicidio, y por último 28 áreas marcadas con una “V”, donde se recomienda a la policía ingresar con cuidado y siempre en grandes patrullas.

Estos barrios del interior de Suecia están viviendo una pesadilla. Un pequeño porcentaje de la población, prácticamente toda proveniente de refugiados o hijos de inmigrantes, es responsable de casi el 80% de los delitos que ocurren en el país.

Suecia era un país con baja tasa de criminalidad, prácticamente sin delitos graves, y con un amplio crecimiento económico. Sin embargo, en los últimos años, algunas zonas del país tienen las tasas de homicidios y violaciones más altas de Europa, y el Estado de Bienestar sueco quebró en su afán de acomodar a millones de inmigrantes en tan poco tiempo.

Esta elección es considerada como un punto de inflexión para la política sueca. Los Demócratas alguna vez fueron tratados como los parias de las elecciones, obteniendo porcentajes siempre menores al 5%. Pero en esta elección dieron el batacazo y ganaron alrededor del 20% de los votos y se convirtieron en la segunda fuerza más importante del país.

Si bien Akesson no será el Primer Ministro, se espera que obtenga un importante puesto en el nuevo Gabinete, y que su partido obtenga la presidencia del Parlamento. Además, muchos derechistas serán ubicados en cargos clave del nuevo gobierno.

Por su parte, Kristersson, quien probablemente será el próximo mandatario de Suecia, mantiene una buena relación con Akesson y representa el ala más de derecha del Partido Moderado. En su juventud se auto-identificaba como “libertario conservador” y mantuvo varias disputas con el establishment de Los Moderados hasta que logró la presidencia del partido, en 2017. Sin dudas será el gobierno más de derecha que Suecia ha tenido tal vez en toda su historia democrática.

Fuente: derechadiario.com.ar

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