Redacción BLes Casi todo el personal eclesiástico de la prefectura apostólica de Xinxiang, fue eliminado porque el ateo régimen comunista chino no la considera “oficial”. El operativo que comenzó el día 20 de mayo y duró dos días, vinculó cerca de 100 policías de la provincia del norte de China, Hebei, y terminó con el arresto de varios de sus miembros, entre los que se encontraba el obispo Zhang Weizhu, según informó Asia News.   

El pasado jueves, al menos 100 agentes de las fuerzas policiales de la provincia de Hebei, rodearon el edificio que era utilizado como seminario diocesano en Shaheqiao, ciudad de dicha provincia, situada a unos 170 km al sur de Beijing. Los policías ingresaron y arrestaron a cuatro sacerdotes, profesores del seminario, a otros tres sacerdotes que realizan labores pastorales y a 10 seminaristas que asistían a clase, según menciona la misma fuente.

La prefectura apostólica de Xinxiang no está reconocida por el PCCh, con lo cual todas las actividades de sacerdotes, seminaristas y fieles se consideran “ilegales” y “criminales”.

Monseñor Joseph Zhang Weizhu, de 63 años, fue ordenado obispo en 1991 y fue encarcelado en varias oportunidades. La prefectura apostólica de Xinxiang tiene 100.000 fieles.

Los policías secuestraron todos los efectos personales de los sacerdotes y seminaristas, y clausuró la pequeña fábrica, propiedad de un católico de Hebei, usada como seminario.  

Se cree que la redada fue planeada hace tiempo, debido al gran despliegue de fuerzas policiales, que además se trasladó de casa en casa en busca de seminaristas que pudieran haber escapado. 

Tras el controvertido acuerdo que el PCCh renovó con el Vaticano en octubre del 2020, la persecución contra los creyentes católicos, que el régimen considera no oficiales, ha aumentado.

En dicho acuerdo las autoridades comunistas, con el aval del Papa, pueden seleccionar a los obispos dentro de la Asociación Patriótica Católica China, la cual es considerada una ‘pantalla’ para cubrir la supuesta ‘libertad de creencia’ en el país y da lugar a que el PCCh dirija la iglesia en China, aun cuando este se declara abiertamente ateo y uno de sus principales objetivos desde que tomó el poder en 1949, ha sido la de exterminar la fe que tradicionalmente estaba arraigada en su cultura milenaria. 

Recientemente el exembajador para  la Libertad Religiosa, Sam Brownback, luego de que se publicara el Informe anual del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la libertad religiosa, que documenta las extensas violaciones a los derechos humanos de los creyentes en China, instó al Vaticano a reconsiderar su postura permisiva y nada crítica hacia el PCCh.

“La autoridad moral del Vaticano es importante”, añadió. “No se negocia con el mal. Lo echas a patadas”, sentenció entre sus dichos. 

Y dijo, “Realmente presionamos al Vaticano para que no entrara a prorrogar su acuerdo con el gobierno chino sobre el nombramiento de obispos, y espero que miren este informe y digan ‘este no es un régimen con el que debamos negociar’”.

Brownback ve en el PCCh un directo enemigo de todas las creencias y considera al PCCh como el único obstáculo para la libertad de religión en China.

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“Tienen problemas con cualquier tipo de lealtad a una autoridad moral superior -a Dios- y van contra todas las creencias” dijo el embajador, entre los que nombró a los budistas tibetanos, a los uigures, y a Falun Gong, según reportó Breitbart.

A pesar de las constantes advertencias de los sectores católicos más conservadores, el Papa Francisco hace silencio ante las extensas persecuciones religiosas del régimen comunista chino, incluso ha elogiado a China insistiendo en que el PCCh protege la libertad religiosa, y que sus “iglesias están llenas”.

La comunidad cristiana no es la única minoría religiosa que sufre persecución en China. Miles de musulmanes uigures son hoy forzados a campos de concentración y sometidos a trabajos forzados. Así mismo, la práctica espiritual Falun Gong (conocida también como Falun Dafa), soporta desde 1999 una brutal persecución, con torturas y la sustracción forzada de órganos.

Vanesa Catanzaro – BLes.com