Redacción BLesLas familias de 317 niñas entre 12 y 16 años, que fueron secuestradas del internado en el que estudiaban, en Jangebe, estado de Zamfara, Nigeria, anhelan desesperadas su regreso.

Una de las familias perdió a cuatro de sus cinco hijas, relató Aliyu Ladan Jangebe, el padre, una de ellas se escondió en un baño con otras tres niñas evitando la desgracia, de acuerdo con AP del 28 de febrero. 

“No estamos de (buen) humor si tienes cinco hijas y eres capaz de asegurar (solo) una. Solo damos gracias a Dios… Pero no estamos contentos”. “No podemos imaginar su situación”, declaró Jangebe. 

Al parecer más de 100 bandidos armados derribaron la puerta del colegio y dispararon al guardia, procediendo luego a despertar a las niñas. 

“Rompieron la puerta de la escuela y dispararon al hombre de seguridad. Luego entraron en los albergues y despertaron a las niñas, diciéndoles que era hora de rezar. Después de reunirlas a todas, las niñas lloraban y se las llevaron al bosque. También dispararon al aire mientras se dirigían al bosque”, dijo el testigo, según BBC. 

Los residentes de una aldea cercana contaron que los cientos de niñas fueron empujadas por las calles como si se tratara de un rebaño de animales.

Los secuestradores atacaron también un puesto militar cercano para evitar que los persiguieran. 

Este es el más reciente de la serie de secuestros masivos que sacuden últimamente a Nigeria, país ubicado al occidente de África.

Otro de los secuestros ocurrió el 17 de febrero en el Government Science College Kagara, en el estado de Níger, y luego de pagar un rescate fueron liberados 24 estudiantes, seis miembros del personal y ocho familiares, del grupo de 42 personas retenidas contra su voluntad. 

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También de una escuela secundaria de Kankara, en el noroeste de Nigeria, más de 300 estudiantes fueron privados de la libertad para ser luego liberados, aunque el gobierno declaró que no había pagado rescate por ellos. 

En el estado de Zamfara se han generalizado los secuestros, a cargo de bandas de delincuentes que lo hacen por dinero y para presionar por la liberación de pandilleros  encarcelados.

“Si bien la mejora de la policía comunitaria y de la seguridad en general sigue siendo un reto a medio y largo plazo, a corto plazo las autoridades deben castigar a los responsables para enviar un mensaje firme de que habrá tolerancia cero hacia estos actos”, advirtió Rida Lyammouri, miembro de un grupo de expertos con sede en Marruecos.

José Hermosa – BLes.com