El gobierno legítimo de Yemen y los hutíes no lograron llegar a un acuerdo para prolongar una tregua que llevaba vigente seis meses, desde principios de abril de este año.

El gobierno legítimo de Yemen y los rebeldes terroristas hutíes no lograron llegar a un acuerdo para prolongar una tregua que ya llevaba vigente seis meses en el país devastado por una guerra civil que data del 2014, se dijo desde las Naciones Unidas el domingo.

Esto pone en peligro los escasos avances logrados en los últimos meses, en un país que se convirtió en el campo de batalla de la guerra fría entre Arabia Saudita e Irán. “El enviado especial de las Naciones Unidas lamenta que no se haya alcanzado un acuerdo hoy, cuando una prolongación y extensión de la tregua habría aportado beneficios más significativos a la población”, dijo el sueco Hans Grundberg, enviado de las Naciones Unidas en Yemen, en un comunicado.

“Insto a las partes en conflicto a cumplir con su obligación con el pueblo yemení de buscar todas las vías para la paz”, agregó el diplomático sueco, que había logrado un enorme avance a principio de año pero ahora perdió la atención de las fuerzas beligerantes.

Por su parte, Steven Fagin, embajador de Estados Unidos en Yemen, dijo en un tweet el sábado que estaba “preocupado por la falta de progreso” en las conversaciones para extender la tregua. “Pido a las partes que no desperdicien el progreso de los últimos seis meses”, agregó, instando a una “extensión y expansión de la tregua”.

Biden, con la negociación de las sucesivas treguas, buscaba mantener la paz en la península arábiga por lo menos hasta fin de año, para evitar un nuevo conflicto en el último mes previo a las elecciones legislativas que deberá disputar en noviembre en Estados Unidos. No obstante, el presidente demócrata parece no poder seguir controlando la situación en el país del sur de la península arábiga.

El alto el fuego en Yemen está en “un callejón sin salida”, dijeron los hutíes en un comunicado el sábado, un día antes de que expire la tregua mediada por la ONU. “En los últimos seis meses, no hemos visto ninguna voluntad seria de abordar los problemas humanitarios como una prioridad máxima”, se leía en el comunicado.

La tregua en Yemen terminó oficialmente el domingo a las 19:00 horas (hora local), y el bloqueo para renovarla pone en peligro los escasos avances logrados en los últimos seis meses.

Desde principios de abril, se llegó a un acuerdo de alto al fuego por dos meses, mediado por la ONU, y se había logrado prorrogarlo en dos ocasiones, en junio y agosto. Esto trajo una relativa paz a los yemeníes que por primera vez en 8 años no tuvieron que vivir el día a día en una zona de guerra.

No obstante la tregua, el Centro Ejecutivo de Acción contra las Minas en Saná confirmó que, desde el inicio de ésta, 108 personas han perdido la vida y otras 216 han resultado heridas como resultado del uso de minas, bombas de racimo y otros restos de guerra.

Además de un alto el fuego, la tregua preveía una serie de medidas humanitarias, algunas de las cuales no se han aplicado, pero ambas partes se acusan mutuamente de no respetar sus compromisos.

El país vive la peor crisis humanitaria del mundo como consecuencia del conflicto entre el Gobierno central, respaldado desde 2015 por la Coalición Árabe liderada por Arabia Saudita, y los hutíes, apoyados por Irán desde principios de la década pasada.

Para abril del 2022, según datos oficiales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), unas 23,4 millones de personas requieren ayuda humanitaria, casi el 80% de la población de Yemen, de las cuales más de catorce millones tienen una necesidad aguda; 4,3 millones han sido desplazadas dentro de Yemen, muchas de las cuales no ven satisfechas sus necesidades básicas.

Hay unos 96.335 refugiados yemeníes y solicitantes de asilo en el exterior, mientras que para fines del 2021, las Naciones Unidas estimaron que la guerra se había cobrado la vida de, al menos, 377.000 personas.

Meses después de que los hutíes tomaran la capital del país en septiembre de 2014 en los primeros días de la Guerra Civil, a principios de 2015, disolvieron el Parlamento y pusieron a Abd Rabbu Mansur al-Hadi, presidente de Yemen en aquel entonces, bajo arresto domiciliario.

Hadi logró escapar rumbo a Riad en febrero de aquel año, y solicitó el auxilio del príncipe heredero y ministro de Defensa de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman. Así, bajo auspicios del reino saudí se conformó la Coalición Árabe, formada por Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán y los países miembros del CCG, excepto Omán, cuyo objetivo era restablecer la legitimidad del presidente Hadi y acabar con el levantamiento hutí.

Una vez conformada, la intervención militar de la Coalición comenzó el 26 de marzo con la puesta en marcha de la Operación Tormenta Decisiva. El mayor temor de la coalición era que el control hutí sobre el estrecho de Bab el-Mandeb perjudicara el tráfico a través del canal de Suez.

A su vez, el accionar de la Coalición generó también el aumento de la intervención iraní, que desde 2009 había estado colaborando con los hutíes en Yemen, según un informe presentado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Fuente: derechadiario.com.ar

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