Mientras las tensiones se agudizan en la Península Coreana, los dos principales patrocinadores de Corea del Norte – Rusia y China – iniciaron una serie de ejercicios conjuntos de defensa aérea, tal vez, con el propósito de enviar un mensaje a Estados Unidos y Corea del Norte.

El Ministerio de Defensa Nacional de China anunció que los ejercicios ayudarán a China y Rusia a fortalecer la cooperación en defensa aérea y de misiles, informó Xinhua, portavoz oficial del régimen chino.

El simulacro antimisiles, que se llevará a cabo del 11 al 16 de diciembre en Beijing, se basa en simulaciones computarizadas, declaró a los periodistas Wu Qian, portavoz del ministerio.

Según el portavoz Wu, el ejercicio militar conjunto ayudará a los dos países a hacer frente a un repentino ataque con misiles balísticos o de crucero dentro de sus territorios.

El Hwasong-15 ICBM de Corea del Norte alcanzó una altitud de unos 4.475 km y voló 950 km durante su vuelo de 53 minutos. (KCNA)

Pero aunque el portavoz chino recalcó que los ejercicios no están dirigidos a terceros, según un experto, sí tienen la intención de enviar un mensaje.

El profesor Carl Schuster, un capitán retirado de la Marina que ahora brinda conferencias en la Universidad Hawaii Pacific University, argumenta que los ejercicios son parte de una nueva era de cooperación militar entre los dos países y sirven para tres propósitos.

“Uno es, por supuesto, un gesto político. La otra es enviar una advertencia: ‘Tenemos fuerzas allí, están listas para funcionar y están mejorando’. Y hay un indicio no tan sutil de ‘no puedes ignorar nuestra presencia y nuestros intereses’”.

“Ellos saben que las tensiones están aumentando”, agregó. Quieren que tanto Corea del Norte como Estados Unidos sepan que están interesados en los resultados y en la situación y que no pueden y no deben ser ignorados”.

El tercer propósito de los ejercicios para Rusia y China es evaluar su gama de opciones, una de las cuales es la intervención militar, y analizar si están preparados para saber todo lo que necesitan y para determinar e identificar lo que les falta en caso de que necesiten la fuerza militar.

Los ejercicios conjuntos también entrenan a las fuerzas rusas y chinas para que cooperen a otro nivel, apuntó  el ex capitán Schuster.

Los marinos de la Armada china buscan objetivos a bordo del destructor de misiles Hefei durante un ejercicio militar en las aguas cercanas a la isla de Hainan, al sur de China, y a las islas Paracel, en las Islas Paracel, el 8 de julio de 2016. (Zha Chunming/Xinhua vía AP)

Es la segunda vez que realizan este tipo de ejercicios militares. Conocido como Seguridad Aeroespacial Ruso – Chino 2017 del Comando Computarizado del Sistema de Defensa Antimísiles Balísticos, los ejercicios de este año se centrarán principalmente en misiles y cooperación militar, según el ejército ruso.

Los ejercicios conjuntos se producen durante el auge de las relaciones entre los dos países, después de la relación amor-odio que continuó a la fundación inicial de la Unión Soviética del Partido Comunista Chino hace 100 años.

Desde entonces, los dos países fueron tanto aliados militares como enemigos, sea luchando guerras hombro a hombro, como también uno contra el otro.

Últimamente, los dos países realizaron más ejercicios militares conjuntos.

Soldados rusos y chinos marchan durante la ceremonia inaugural del ejercicio conjunto de lucha antiterrorista ruso-chino, llamado “Amistad 2007”, en Balashikha, en las afueras de Moscú, el 4 de septiembre de 2007. (MAXIM MARMUR/AFP/Getty Images)

El ministro de Defensa ruso dice que desarrollar la asociación estratégica con China es “una prioridad absoluta”.

El general ruso del ejército Sergei Shoigu realizó esa declaración durante las conversaciones en Moscú con el coronel general Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central de China el 8 de diciembre.

Esa prioridad proviene de una de las pocas cosas en las que Rusia y China están totalmente de acuerdo: su mutua oposición al dominio estadounidense.

“Tienen un interés común en restringir y reducir la influencia estadounidense”, remarcó el profesor Schuster.

“La mayor influencia de Estados Unidos en muchos procedimientos e instituciones internacionales deja a Rusia y China con poco margen de maniobra”, recalcó el ex capitán Schuster.

Un ejemplo, en el caso de China son sus reivindicaciones territoriales en el Mar del Sur de China, que se extienden mucho más allá de los límites territoriales establecidos en el derecho internacional vigente.

En el caso de Rusia, el gobierno de Putin se opone al obstáculo de la Unión Europea y Estados Unidos en sus iniciativas en Ucrania, donde Rusia se anexó a su territorio la península de Crimea y está apoyando a las fuerzas antigubernamentales en el este de Ucrania.

Los hombres armados frente a una base militar ucraniana en Simferopol, Ucrania, se cree que eran patrullas militares rusas el 12 de marzo de 2014 (Dan Kitwood/Getty Images)

Pero su cooperación se ve atenuada por una historia de competencia, como sucedió por ejemplo con Corea del Norte.

El actual régimen norcoreano es el resultado del apoyo soviético. China había respaldado a un líder alternativo norcoreano durante el régimen de Mao, pero el empobrecido PCCh de aquel tiempo no tenía los recursos suficientes para apoyar su elección, añadió el profesor Schuster.

“La mayor parte de su cooperación es más táctica. No confían totalmente el uno en el otro”, afirmó el profesor.

A través de: La Gran Época.