Redacción BLes– Las recientes acciones ejecutivas del nuevo presidente Joe Biden, apuntan a acelerar una polémica transición destinada a alejarse de los combustibles fósiles y reemplazarlos por supuestas energías “limpias”. La decisión es una excelente noticia para los competidores internacionales en la industria del petróleo tales como Rusia y Arabia Saudita. Estados Unidos podría sufrir en poco tiempo una fuerte dependencia de estas naciones para obtener energía lo que implica un enorme peligro para la seguridad nacional. 

Biden firmó el miércoles una orden ejecutiva que prohíbe temporalmente la emisión de nuevos permisos y arrendamientos para la perforación y el fracking en tierras federales. También ordenó a las agencias eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, informó Fox News.

Las acciones firmadas el miércoles son posteriores a otras órdenes ejecutivas que ordenaban que Estados Unidos se uniera nuevamente al acuerdo climático de París de 2016 y que detuviera temporalmente las perforaciones en el Ártico, entre otras cosas. 

Con las recientes decisiones, Estados Unidos se enfrenta a una nueva serie de problemáticas. En primer instancia preocupa enormemente la desocupación que se generará al paralizar tan rotundamente la industria petrolífera, justamente en el país líder en producción de petróleo, sumado a infinidad de empresas que dependen indirectamente del sector, anuncia que puede generar un verdadero caos social. 

Se suma también el evidente aumento de precios en los combustibles motivado por la escasez y por la obligación consumir cada vez más combustible importado.

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“Cualquier cosa que frene el crecimiento de la producción estadounidense y potencialmente debilite la capacidad de Estados Unidos para perseguir un régimen de sanciones coercitivas vinculado al dominio energético estadounidense” beneficiaría a Rusia, dijo Helima Croft, directora general y jefa global de estrategia de materias primas de RBC Capital Markets a Fox News.

La dependencia que naturalmente se generará de algunos países competidores tales como Rusia y Arabia Saudita, pone en extremo peligro la seguridad nacional de los Estados Unidos. 

El presidente y director ejecutivo del American Petroleum Institute, Mike Sommers, en línea con las críticas enviadas por otros sectores hacia el presidente Biden, aseguró que la orden equivale a una “política de importar más petróleo” y socava la seguridad nacional, informó Fox News.

La desregulación implementada por la administración Trump durante su mandato, permitió que Estados Unidos en 2017 se convierta en un exportador neto de gas natural por primera vez desde la década de 1950. 

Biden, en su primer día de presidente, como parte de las medidas implementadas para alejarse de los combustibles fósiles y destruir los logros del expresidente Trump, canceló el proyecto del Oleoducto Keystone XL, el cual, durante la administración Trump, había acordado la contratación de 52 mil puestos laborales. Las críticas de aquellos que defienden la industria y el desarrollo local no tardaron en llegar.

Estados Unidos tiene la materia prima para autoabastecerse de la energía necesaria y el capital suficiente para investigar y desarrollar paulatinamente energías o sistemas alternativos. Sin embargo la nueva administración optó por provocar un quiebre total, importar energía a países que tienen estándares ambientales mucho más bajos, a un mayor costo y encima, son países hostiles a los Estados Unidos, por lo cual se sospecha que pretenderán hacer notar la dependencia.

Andrés Vacca – BLes.com

 
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