La nueva dirección conservadora afianza la desregulación de la economía para favorecer el abaratamiento de la energía. Gracias al Brexit, el Reino Unido se despega de las peligrosas políticas intervencionistas de la Unión Europea.

El renovado Gobierno conservador encabezado por Liz Truss avanza en la desregulación de la economía británica. Se perfila un cambio contra la dirección de la administración anterior, y la reivindicación del legado de Thatcher.

El Gobierno de Truss anunció el fin de la moratoria al fracking en el Reino Unido. La histórica desregulación de la fracturación hidráulica permitirá maximizar la extracción de petróleo y gas con un mayor nivel de eficiencia. Las medidas se toman en un contexto de fuerte aumento de los precios energéticos a nivel mundial tras la guerra entre Rusia y Ucrania, y buscará reducir los precios para fin de año.

La administración Truss busca desregular la economía y liberar las fuerzas productivas del país para dinamizar la oferta energética provista a los consumidores británicos. Estas políticas buscan generar un alivio al precio percibido en el mercado local, en contraste con lo que ocurre en otras economías desarrolladas.

La liberación del fracking, un método de extracción de petróleo que consiste en romper la piedra reservorio con presión hidraúlica y acceder a hidrocarburos más baratos y abundantes, fue idea de Jacob Rees-Mogg, el líder máximo de la derecha inglesa, que dejó su cargo como presidente de la Cámara de los Comunes y Ministro del Brexit para unirse al nuevo gobierno como Ministro de Energía, en medio de la peor crisis energética de la historia de Europa.

“Debido a la invasión ilegal de Ucrania por parte de Putin y el uso de la energía como arma, fortalecer nuestra seguridad energética es una prioridad absoluta”, explicó el ministro Rees-Mogg.

El funcionario explicó que el proceso de extracción de combustible a través de la fracturación hidráulica es perfectamente seguro, y que a menos que haya fallas en los procesos, no contamina ni produce externalidades negativas para la población o para otras empresas.

El Brexit le permitió al Reino Unido despegarse de las políticas intervencionistas y peligrosas que actualmente son llevadas a cabo en la Unión Europea. Aún pese al violento aumento de precios y al peligro por el desabastecimiento energético, la UE dispuso de un nuevo recargo tributario sobre los combustibles que será trasladado directamente a los consumidores.

El excesivo aparato regulatorio de la Unión Europea impide el aprovechamiento y la explotación de grandes reservas de petróleo y gas en países como Dinamarca y Francia. El Reino Unido se desmarca de esta tesitura, y aprovechará al máximo su potencial energético.

Dentro del Reino Unido, existen zonas potencialmente productivas para la extracción de combustibles, entre ellas las reservas naturales aledañas a Glasgow, Manchester y Londres.

Fuente: La Derecha Diario

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