En las elecciones legislativas de este fin de semana, el partido de Putin mantiene la mayoría absoluta, pero registra el peor resultado desde 2003 mientras el Partido Comunista se convierte en la principal oposición.

Luego de tres días de votación en una elección legislativa muy particular en Rusia, la primera después de la reforma constitucional que extenderá el mandato de Vladimir Putin hasta 2036, el partido oficialista Rusia Unida, ha revalidado su mayoría en la Duma (Parlamento) pero con una oposición que cada vez se le anima más al gobierno y gana más apoyos.

Esta vez, el histórico Partido Comunista Ruso, que fue relanzado después de la caída de la Unión Soviética y hace décadas que es una formación minoritaria en la Duma, alcanzó un preocupante 25%, el mejor resultado desde 1999.

La sorprendente suba de los comunistas se debe a un fuerte desgaste de la fuerza política del Kremlin luego del escándalo con Alexei Navalny, el principal opositor a Putin, quien fue envenenado y luego encarcelado por el gobierno. Navalny, desde la cárcel, convocó a todos sus seguidores a votar por el Partido Comunista, y eso hizo que el partido de extrema izquierda pasara de un 10% a un 25% entre las elecciones pasadas y estas.

Rusia Unida, el partido de Putin, obtuvo un 45% de los votos, el peor resultado en 20 años, y es la primera vez desde 2003 que saca menos del 50% de los votos. Esto demuestra una significativa pérdida de confianza del pueblo ruso en Putin, mientras que el mandatario también padece una pérdida de popularidad por la pandemia, como todos los oficialismos del mundo.

Los partidos de la que se conoce como “oposición sistémica”, partidos que no están dentro de Rusia Unida pero que en la Duma apoyan siempre a Putin, obtuvieron también importantes resultados. El tradicionalista conservador Partido Liberal Democrático (PLDR) obtuvo alrededor de 9%; los socialdemócratas de Rusia Justa 7% y el partido de centroderecha Gente Nueva 6%.

Junto a estos partidos, Putin gobierna hace décadas con mayoría constitucional (más de dos tercios del Parlamento) y nunca ha tenido problemas para pasar las leyes que quiera. De esta manera ha logrado mantener la estabilidad en un país tan complejo como Rusia, y ha logrado salir del sistema comunista medieval que imperaba en el país cuando asumió.

Putin modernizó la economía, bajó impuestos, volvió a insertar al país entre las potencias mundiales y logró aplacar el caos que reinaba el país en 1999 cuando llega al Kremlin. Rusia no tiene democracia con Putin pero tampoco nunca la tuvo en toda su historia, y ahora la amenaza de un Partido Comunista creciente, apoyado por la Unión Europea y China, trae una nueva preocupación a la hegemonía del máximo líder ruso.

Fuente: La Derecha Diario

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