Redacción BLes – Ante la escasez de equipos de protección en los hospitales muchos jóvenes se ofrecen voluntariamente para colaborar con el personal sanitario.

En este último tiempo la crisis provocada por la pandemia del coronavirus o del virus del PCCh (Partido Comunista Chino) demanda insumos de protección a nivel masivo. Asimismo, el creciente número de infectados y fallecidos por dicha infección genera preocupación al ver que los recursos se vuelven escasos.

A pesar de que la situación es alarmante, un grupo de ciudadanos aporta su granito de arena para producir protectores faciales y apoyar a los profesionales de la salud, en plena batalla por contener la propagación del virus.

Print to Protect: campaña de “fabricantes” independientes de Washington

En Washington, EE. UU., Jonah Docter-Loeb impulsó una iniciativa solidaria para fabricar protectores faciales a partir de impresoras 3D y distribuirlos a los hospitales de la zona desde fines de marzo.

Jonah Docter-Loeb es estudiante de último año de la escuela Georgetown Day School, una institución ubicada en la misma ciudad. Luego de enterarse sobre la situación generada por la pandemia del  virus del PCCh decidió buscar una manera de ayudar.

En este sentido, el joven ingresó a un grupo en línea de “fabricantes” -aficionados a las impresoras 3D- y encontró un diseño de código abierto para elaborar un protector facial que él mismo podría soldar e imprimir en casa, informó un artículo de El Nuevo Herald.

En menos de un mes, esa idea se transformó en Print to Protect (Imprimir para proteger), una red de aproximadamente 100 impresoras 3D, la mayoría de ellas de uso doméstico, que producen protectores de rostro para su distribución en hospitales del área de Washington. El grupo afirma que ha impreso cerca de 3.000 caretas hasta ahora y que tiene la meta de fabricar 10.000 en abril.

“Para muchos de nosotros puede ser abrumador lo que está pasando”, dijo Emily Scarrow, una estudiante de penúltimo año de una escuela privada y parte de un colectivo de alumnos que dirige el proyecto. Scarrow comentó que el colaborar en la campaña le ha ayudado a lidiar con la sensación de “impotencia y aislamiento” que pueden causar las actuales medidas de confinamiento.

Dos veces por semana, varios conductores voluntarios como William Olsen recaban los materiales impresos de los hogares de los colaboradores. A fin de mantener el distanciamiento social y reducir la interacción personal, los residentes dejan las partes recién impresas en un bolso o cajas selladas frente a sus casas.

“Tengo un auto y mucho tiempo libre. Me siento privilegiado y esto es lo menos que puedo hacer”, dijo Olsen, un estudiante de tercer año de Georgetown Day que aspira estudiar la carrera de Medicina.

Las partes son entregadas en Eaton DC , un centro comunitario en el centro de la ciudad que ahora funge como centro de distribución. Ahí, más voluntarios ensamblan los dos componentes básicos: una banda de plástico y una hoja de plástico transparente que cuelga delante del rostro.

Unidos x Argentina: red de 150 jóvenes 

De acuerdo con Infobae, en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, se conectaron 150 jóvenes para realizar máscaras con impresoras 3D con el propósito de proveer estos materiales de protección al personal de salud.

Empezaron a convocar gente bajo el lema Unidos x Argentina y en dos días consiguieron más de 100 voluntarios. Tienen equipos de logística interna, externa, gestión de donaciones, prensa, comunicación, producción y abastecimiento. Están produciendo mas de 500 protectores por día, tienen un pedido de 7.000 y ya entregaron más de 1500 en todo el país.

“Nosotros somos un grupo de personas que decidimos hacer máscaras para combatir el coronavirus. Nos auto convocamos por redes sociales, nunca nos habíamos visto ni nos conocíamos pero vimos la necesidad y empezamos a trabajar”, explica Fernando, el líder de la organización Unidos x Argentina.

Cada protector lleva en promedio una hora y media de trabajo en cada maquina, y se terminan de armar con acetato o radiografías desteñidas y un elástico. Todos se entregan de forma gratuita a médicos, enfermeros, camilleros, choferes de ambulancias, bomberos, policías e incluso militares.

Las impresoras 3D son propiedad de cada joven que se unió al proyecto. Hoy ya tienen una red de donaciones, entre las que está incluido el material de impresión, pero cuando arrancaron todo lo que usaban era propio de cada voluntario.

Estos jóvenes del conurbano bonaerense llaman a las máscaras full face por su capacidad de proteger todos los órganos faciales por donde él virus podría ingresar al organismo. Cubre ojos, nariz y boca con una placa de acetato, que puede reemplazarse por una radiografía desteñida. Además, estos productos pueden ser esterilizados y reutilizados más de una vez.

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