Así se celebra la llegada del nuevo año en Alemania: primero se brinda con vino espumoso y luego se sale a la calle para lanzar fuegos artificiales. Para ello, los alemanes se gastan una indecente cantidad de dinero. Según la Asociación Alemana de Industria Pirotécnica en 2018 fueron 133 millones de euros (149 millones de dólares).

Los cohetes privados son una firme tradición de Año Nuevo en Alemania. En cambio, en ciudades europeas como París o Dublín, por ejemplo, hay fuegos artificiales organizados en puntos centrales de la ciudad.

Peligro para personas y edificios

Sin embargo, el fin de año típicamente alemán tiene desventajas considerables. El impacto del cohete contamina el medio ambiente. A los animales y a los niños les asusta el ruido. Además, cada año hay cientos de heridos debido a explosiones incontroladas o fallidas de petardos. Numerosas ciudades en Alemania están tomando medidas y prohibiéndolos.

En Aquisgrán, una ciudad en la frontera entre Alemania, Holanda y Bélgica se prohíben, por primera vez, este año los fuegos artificiales que sean lanzados por encima de los dos metros de altura. “Queremos proteger nuestros edificios históricos. Hace nueve años, debido a un cohete de Nochevieja, hubo un incendio en una de nuestras iglesias, que dañó gravemente el altar mayor”, dice Linda Plesch, del ayuntamiento de dicha ciudad a DW. En el casco histórico, la catedral, las casas con entramado de madera y los edificios antiguos se encuentran muy cerca. No habrá más cohetes a final del año. ¿Es este el final de la tradición del petardo de Nochevieja?

Prohibir los petardos es tendencia

A primera vista, podría ser que Alemania se parezca a París a finales de año. Hay más espectáculos de luces y láser, los fuegos artificiales privados están prohibidos, y ciudades como Nueva York y Sydney también los han prohibido.

En Alemania, según una encuesta representativa realizada por el Instituto YouGov en nombre de la red editorial Alemania, tres de cada cuatro encuestados están a favor de una prohibición completa o al menos limitada de los fuegos artificiales; el 33 por ciento está a favor incluso de una prohibición completa. Las mujeres particularmente abogan por una prohibición (parcial). El 80 por ciento estaría de acuerdo en que no se permitiera lanzar cohetes privados, en comparación con el 69 por ciento de los hombres.

Los ecologistas presionan

Dado el alto nivel de apoyo a la prohibición de los fuegos artificiales, los ambientalistas también están haciendo un llamamiento para luchar por la sostenibilidad. La Asociación de Ayuda Ambiental Alemana (DUH) ha pedido a todos los ciudadanos que presenten peticiones para prohibir los petardos en sus comunidades. Además, la DUH envió misivas a 98 ciudades, exigiendo prohibiciones de fuegos artificiales.

En la DUH estiman que la víspera de Año Nuevo tendrá un impacto significativo en el medio ambiente: una carga de partículas de polvo de 5.000 toneladas en unas pocas horas. Esto correspondería al 16 por ciento de la cantidad de polvo fino que se generaría cada año por el tráfico de vehículos.

“Nochevieja 2.0”, aún no

Los primeros pasos para una Nochevieja sin cohetes en Alemania parecen estar ahí. La DHU incluso habla de un “movimiento” que ahora también ha surgido en Alemania. “La víspera de Año Nuevo 2.0” puede comenzar. A segunda vista, sin embargo, queda claro que Alemania todavía no ha llegado a ese punto. Una encuesta de la agencia de noticias “dpa” en 53 ciudades y municipios alemanes mostró que 23 municipios solo emitieron una prohibición en ciertas áreas. La prohibición total de los fuegos artificiales se aplica solo en el Mar del Norte, las islas de Föhr, Amrum y Sylt. Ya en agosto, la autoridad medioambiental alemana se pronunció en contra de la prohibición general de los fuegos artificiales. En las ciudades que optan por una prohibición parcial, la protección del medio ambiente no es el motivo crucial.

Seguridad más importante que el medio ambiente

En Múnich, el medio ambiente no es lo que preocupa, sino la seguridad de las personas. La autoridades se basan en una evaluación policial de riesgos. En consecuencia, uno ya no puede estar seguro de “sobrevivir ileso al cambio de año en el corazón de Munich”, afirmó un portavoz del ayuntamiento a DW. La consecuencia: no habrá más fuegos artificiales en partes del casco histórico o del interior. En cualquier otro lugar de la capital de Baviera, los fuegos artificiales pueden seguir surcando el cielo.