El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, escapó con lo justo de una moción de censura y llamó elecciones anticipadas por televisión nacional tras disolver la Asamblea Nacional dando un golpe institucional.

Tras perder la mayoría parlamentaria la semana pasada por un quiebre en la coalición de gobierno, y a punto de enfrentar una moción de censura para removerlo del cargo, el primer ministro Imran Khan hizo una jugada política que muchos acusan de ser un auto-golpe de Estado.

En el momento de la votación, el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Qasim Suri, aliado de Khan, se negó a llevar a votación la moción de censura de la oposición, y minutos después apareció en televisión nacional el propio Imran Khan anunciando la disolución del Parlamento y llamando a elecciones anticipadas.

Khan contó con la ayuda del presidente Arif Alvi, quien aceptó el pedido y habilitó que se celebren elecciones anticipadas dentro de los próximos 90 días. El presidente en Pakistán es una figura ceremonial y apolítica, pero en esta ocasión hizo vale su membresía al PTI (partido de Khan) y apoyó su jugada.

“Convocaremos a la gente, organizaremos elecciones y dejaremos que la Nación decida”, declaró Khan en la televisión, mientras los diputados opositores esperaban para votar la destitución que nunca llegó.

El partido oficialista, Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI, “Movimiento de Pakistán por la Justicia”), perdió su mayoría parlamentaria la semana pasada cuando una fuerza aliada declaró que sus siete diputados se pasaban a la oposición y que más de una docena de diputados del propio PTI también cambiasen de bando.

El gobierno de Khan se encuentra en una muy vulnerable posición, tras perder la mayoría en el poder legislativo, en medio de una inflación galopante, con la moneda nacional totalmente debilitada y encerrado con una deuda aplastante por entrar en el esquema de la trampa de la deuda china.

Hace una semana, Khan acusó a los Estados Unidos de interferir en su política interna tras recibir un informe del embajador paquistaní en Washington, quien grabó a un alto funcionario estadounidense diciendo que las relaciones entre los dos países serían mejores si el primer ministro dejaba el cargo.

El Gobierno estadounidense negó esta información, aunque es cierto que Khan siempre fue un aliado de China y Rusia contra Estados Unidos. Pakistán es un país totalmente vendido a la nueva ruta de la seda china, y su economía y su política depende en gran parte de la voluntad del Partido Comunista Chino, a través del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC).

Desde la independencia en 1947, Pakistán vivió cuatro golpes de Estado militares y pasó más de tres décadas gobernado por el Ejército. Tras la última vuelta a la democracia, ningún primer ministro de Pakistán completó su mandato.

La inestabilidad política en Pakistán está a la orden del día, pero Khan asegura que esto es una “conspiración” organizada en el extranjero para expulsarlo del poder, y pidió apoyo a China para sorterar la “influencia norteamericana”.

Por Nicolas Promanzio – La Derecha Diario

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