El portavoz talibán, Suhail Shaheen, informó que el gigante asiático aumentará su presencia en Afganistán enviando una nueva misión diplomática a Kabul, extendiendo ayudas económicas y no se descarta presencia militar para aplacar a otros grupos rebeldes.

El portavoz de los talibanes indicó este viernes que China no solo mantendrá abierta su embajada en Afganistán, si no que aumentará su ayuda al país y profundizará su misión diplomática en Kabul.

Abdul Salam Hanafi, embajador del grupo islamista en Doha, Catar, sostuvo conversaciones con Wu Jianghao, ministro adjunto de Relaciones Exteriores del Partido Comunista Chino esta semana y acordaron una total adhesión a los programas internacionales de China, que incluyen inversión en obra pública y créditos del Banco Popular.

“El ministro adjunto chino aseguró que mantendrán su embajada en Kabul, y que nuestras relaciones mejorarán. China continuará y aumentará su ayuda humanitaria, en particular para el tratamiento de COVID-19”, agregó. 

Así China se convierte en uno de los pocos países del mundo que mantendrá su presencia en Afganistán tras la toma de poder del grupo terrorista Talibán, y es claro que los guerrilleros tomaron el poder del país para sacarlo de la órbita de Estados Unidos y ponerlo bajo la órbita china, en vez de implementar verdaderamente su independencia.

El fracaso de Biden en su política en Afganistán es tan grande, que incluso logró unir al Partido Comunista Chino y a los talibanes, eternos enemigos en la región, especialmente desde que China empezó a perseguir y asesinar a los musulmanes de la etnia uigur que habitan la región china de Xinjiang, algunas décadas atrás.

Justamente esta provincia tiene la única frontera entre China y Afganistán, y muchos de los uigurs se han escapado del territorio chino para refugiarse con los talibanes, creando una fuerte hermandad entre los uigurs y los pastún.

China entiende que una administración estable y cooperativa en Kabul allanaría el camino a la expansión de su gran proyecto de desarrollo de infraestructuras internacionales, conocida coloquialmente como la Nueva Ruta de la Seda. Por lo tanto, se tapan la nariz y se comprometen a ayudar a los talibanes, a cambio de la entrega de soberanía.

Además, empresas chinas tienen la vista puesta en las grandes minas de cobre y litio de Afganistán, aunque los expertos aseguran que una inversión inmediata es poco probable dada la frágil situación de seguridad.

derechadiario.com.ar

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