Redacción BLes – El presidente Donald Trump ordenó el pasado jueves 9 de agosto al Departamento de Defensa y al Pentágono que inicien el proceso de creación de la Fuerza Espacial de los EE. UU.  como la sexta rama de las fuerzas armadas. 

Del mismo modo el mandatario elaboró un informe describiendo las cinco acciones inmediatas a poner en marcha para lograr este fin. 

La envergadura de este proyecto es enorme, no se había creado un nuevo cuerpo en las Fuerzas Armadas (la Armada, el Cuerpo de Marines, la Guardia Costera, la Fuerza Aérea y el Ejército) desde que en 1947 se creó la Fuerza Aérea.

En este sentido, Trump solicitará al Congreso la mayor inversión en la defensa nacional desde el mandato de Ronald Reagan, unos 8.ooo millones de dólares estadounidenses en los próximos cinco años. 

¿Cuáles son las posibles razones? 

“En 2007, China lanzó un misil que rastreó y destruyó uno de sus propios satélites meteorológicos, una demostración altamente provocadora de la creciente capacidad de China para militarizar el espacio”, señaló el vicepresidente Mike Pence en un comunicado el pasado jueves. 

Este evento marcó un punto de inflexión en la aproximación al espacio a nivel mundial e hizo saltar todas las alarmas. China no había informado del lanzamiento del misil y su intención de destruir uno de sus propios satélites. La comunidad internacional, que hasta ahora había defendido el espacio como un lugar desmilitarizado, desaprobó de forma unánime la acción china. 

Un arma antisatélite previamente desconocida fue probada en el oeste de China en 2015, aunque no se averiguaron los detalles.

Este evento puso de manifiesto que los Estados Unidos no habían estado avanzando en tecnología espacial al mismo ritmo que otras potencias, aunque la idea de la amezada extraplanetaria no nació en este momento, era anterior. 

En el año 2000 Donald Rumsfel, entonces ex secretario de defensa retirado con el presidente Gerald Ford, recomendó la creación de un cuerpo espacial conocido como el Informe Runsfeld. Sin embargo, los atentados del 11 de septiembre desviaron la atención y los recursos a la lucha contra el terrorismo y las guerras en Afganistán e Irak. 

En 2017, durante una reunión informativa en Heritage Foundation, un grupo de expertos con sede en Washington DC, su representante William “Mac” Thornberry, dijo a periodistas y expertos: “Creo que no hay absolutamente ningún desacuerdo con nadie, incluida la Fuerza Aérea , el espacio es, no quiero decir ‘desastre’, pero no está yendo bien en este momento“.

“Tenemos algunos desafíos importantes allí”, dijo Heather Wilson secretaria de la Fuerza Aérea a un grupo de expertos con sede en Washington, DC. en respuesta a las afirmaciones de Thorberry. 

“Desde que hemos estado involucrados en el espacio, ha sido un dominio benigno”, dijo. “Pero en 2007, todo cambió cuando China lanzó un arma antisatélites” que destruyó uno de sus propios satélites meteorológicos y envió miles de partículas de desechos a su órbita, dijo.

Se hizo muy claro que iba a convertirse en un dominio en disputa. Nuestros adversarios saben cuánto depende de los Estados Unidos de su sistema espacial. Cuando se trata de comunicaciones, indicaciones y advertencias, inteligencia y poder ver la posición mundial, la navegación y el tiempo”, dijo Wilson.

La secretaria agregó que la Fuerza Aérea proporciona GPS a mil millones de personas todos los días, y solo lo supervisan 40 aviadores que trabajan en un centro fuera de Colorado Springs, Colorado. 

Estas carencias han sido uno de los objetivos claros del presidente Trump. “El dominio en el espacio debe ser estadounidense”, dijo durante un discurso en la reunión del Consejo Nacional del Espacio, que se celebró en la Casa Blanca este lunes.

“Por la presente estoy ordenando al Departamento de Defensa que comience inmediatamente el proceso para establecer una Fuerza Espacial como la sexta rama de las Fuerzas Armadas”.

Mike Pence, el vicepresidente de los EE. UU. es también Presidente del Consejo Nacional del Espacio

En un comunicado, la Casa Blanca expuso las razones por las que se emprende esta medida. 

  • Se considera que la constitución de la Fuerza Espacial como la sexta rama de las Fuerzas Armadas del país, dotará a esta área de los recursos y atención que esta requiere.
  • El espacio es un área clave tanto para fines comerciales como militares estratégicos. 
  • El espacio es muy importante para la industria privada, con fines de exploración, recursos, extracción y turismo.  
  • Potenciales adversarios también reconocen esta importancia y están desarrollando tecnología que impida a los EE. UU. acceder al espacio en caso de una crisis.
  • La inteligencia nacional ha confirmado que países como Rusia y China están desarrollando armas destructivas y no destructivas de satélites que podrían estar activas en muy pocos años. 
  • La comunidad de seguridad nacional estadounidense, ven la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías espaciales para la defensa contra todo tipo de amenazas. 

¿Hay una carrera armamentística espacial?

Pues eso parece y hay varios factores involucrados en este nuevo escenario. 

Por un lado los costes y recursos necesarios para realizar lanzamientos al espacio se han reducido significativamente con las nuevas tecnologías, lo que supone que se abre la opción espacial a más jugadores, bien sean empresas o países. 

“Hay dos cosas que suceden al mismo tiempo: una reducción significativa en el costo del lanzamiento. Al mismo tiempo, las cargas útiles se vuelven mucho, mucho más pequeñas: la miniaturización de las cargas útiles. Por lo tanto, si se unen esas dos cosas, eso significa que muchas más empresas, países e incluso personas podrán acceder al espacio”, dijo Heather Wilson secretaria de la Fuerza Aérea.

Estados Unidos inició la búsqueda de armas hipersónicas hace décadas, lo que fue seguido por Rusia y, posteriormente, por China.

Por otro lado, Rusia, China y Estados Unidos están invirtiendo tiempo y recursos en el desarrollo de armas hipersónicas, que son dispositivos armamentísticos que superan en su vuelo 10 ó 20 veces la velocidad del sonido. 

Rusia anunció el mes pasado que sus aviones MiG-31 estaban armados desde abril con un nuevo misil hipersónico, el Kinjal y también la inminente incorporación de los misiles hipersónicos Avangard.

El Avangard es un sistema de misiles que pueden cubrir distancias intercontinentales a una velocidad hipersónica de 24.140 kilómetros por hora. 

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Por su lado, el gobierno de China anunció esta semana que probó con éxito por primera vez el Starry Sky-2, un dispositivo que voló, según las autoridades de Pekín, a 7.344 kilómetros por hora.

Según el experto consultado por la BBC George Nacouzi, especialista en armas hipersónicas de la Rand Corporation, un think tank que asiste a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, hay dos tipos de armas hipersónicas y ambas pueden desplazarse a velocidades superiores a los 6.115 kilómetros por hora: 

  • Vehículos de desplazamiento hipersónico (HGV), una especie de planeadores que son enviados al espacio, alcanzan grandes altitudes y luego vuelven a entrar describiendo trayectorias erráticas a la ubicación que es blanco.
  • Misiles de crucero hipersónicos (HCM), básicamente una modalidad de proyectiles que cuenta con un sistema de propulsión que rompe varias veces las barreras del sonido.

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Nacouzi señala que el mayor desafío estratégico con estos dispositivos es que, hasta ahora, las armas existentes tienen una trayectoria de vuelo predecible.

“Las armas hipersónicas, por su parte presentan trayectorias de vuelo imprevisibles y se mueven a velocidades o altitudes variables, por lo que es muy difícil defenderse de estas cosas. Entonces, ni Estados Unidos ni ningún otro país tiene defensas efectivas para un ataque de este tipo“, agrega.

Parece que esto es precisamente lo que la administración Trump está decidida a cambiar. 

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