Este domingo 25 de septiembre el pueblo italiano envió señales de renovación. Una mujer llegó al poder siendo elegida para Primer Ministro de la República. Una mujer gobernará Italia demostrando el clima igualitario alcanzado en Occidente. Su nombre es Giorgia Meloni. La líder del partido “Fratelli d’Italia” (Hermanos de Italia). Su partido fue el más votado dentro de una coalición de derecha. Triunfó en estas elecciones con más del 42% de los votos. La coalición de Meloni, aliada con la derechista Liga de Matteo Salvini y el más moderado Forza Italia, del expremier y magnate, Silvio Berlusconi. Vencieron a la centro izquierda y a los globalistas. En el pasado quedó el gobierno desastroso del  banquero central Mario Draghi.

Se esperaba ver a las feministas del mundo unidas festejando, pero un silencio estrepitoso en sus filas reveló la contradicción de una ideología radical que en rigor de verdad no defiende la mujer sino una agenda globalista y progresista.  ¿Por qué las feministas no celebran que una mujer gobierne Italia? 

Porque Giorgia Meloni es de derecha, defiende la familia, la nación, la identidad nacional, el cristianismo, es pro-vida y lucha contra las finanzas internacionales (los patriarcas globalistas que financian a las feministas). 

Basó su campaña en la defensa de la Patria, la familia y la fe, el rechazo a la inmigración, políticas más duras frente a Europa y promesas de menor presión fiscal. Es una desencantada europeista, profundamente anti-elititsta y antiglobalista. Admiradora del movimiento nacionalista MAGA de Donald Trump. Y claramente anticomunista. 

Por todo esto, es que las feministas del mundo no celebran a esta mujer políticamente incorrecta “una fascista”. El feminismo de género demuestra (con el silencio) que en realidad no defiende la mujer sino una ideología globalista de izquierda. Esta es la prueba palpable que si una mujer llega alto, primero observan las ideas que defiende y luego definen su sexo. 

La lógica femibolchevique es la siguiente: Si es de izquierda abortista-antinatalista y odia los hombres entonces si es mujer y vale celebrarla. 

Si por el contrario no comparte su ideología izquierdista, de repente ya no es mujer y no vale la pena celebrarla. Se evidencia entonces que el feminismo hegemónico no defienden la mujer en sí misma, sino pura y exclusivamente una ideología . Lamentablemente muchas mujeres que caen en las garras del feminismo globalista, no ven esta realidad: la instrumentalización de la mujer para impulsar políticas internacionales de izquierda para enemistar los sexos y reducir la población. Un objetivo marcado por los elitistas Rockefeller e impulsado ya desde los años 70. 

El socialdemócrata Enrico Letta, líder del Partido Democrático (PD), conformó la alianza de centroizquierda que intentó frenar el avance de la derecha, obteniendo tan sólo el 25,9% de los votos en uno de los peores resultados de su historia.

El pueblo italiano que ve sus calles atormentadas por el crimen y el vandalismo de inmigrantes ilegales, el avance de las drogas y el ataque constante a las instituciones democráticas, no tienen tiempo para las causas multicolores o misándricas. Es el momento de la defensa de la hermosa bandera tricolor de Italia, la tercer economía de Europa, heredera de un legado milenario de grandeza y orgullo marcado por ser la cuna de Occidente. Italia se pone de pie con una maravillosa mujer patriota. 

Theo Belok – derechasoberanista.blogspot.com

Suscríbete para recibir nuestras últimas noticias

Al enviar este formulario, acepto los términos.